Entrevista a Marina Zeising: “La postergación de los sueños es uno de los temas principales de la película”

Marina Zeising presenta “Habitares” un filme en el que reflexiona sobre la vejez, el rol de la mujer en la sociedad y la postergación de sueños a partir de Herta Scheurle (Sonia Staber), una actriz que se topó en algún momento de su vida con el realizador Fassbinder. En esta entrevista con Espectador Avezado la directora nos habla sobre el proceso de filmación, sus deseos para el estreno y cómo se relacionó con la protagonista.
¿Cómo conociste a Herta?
Ella es amiga de mis padres y en los últimos años tuvimos más cercanía. Durante el 2013 cuando realizamos juntas un viaje a la costa atlántica ella estaba viviendo un proceso de jubilación y estaba muy movilizada pero al mismo tiempo abierta en contar su historia y ver qué hacía con todo eso.
¿Por qué hacer un filme sobre ella?
Desde el inicio de nuestras conversaciones, sentí intuitivamente que podía haber una historia más profunda desde lo íntimo, detrás de aquella anécdota de que “vivió con Fassbinder”. Y así fue, cuando comencé a ahondar, descubrí un universo muy rico a explorar y que había algo en él que me reflejaba a mí también ciertos interrogantes en relación con mis propios sueños latentes.
¿Cuánto tiempo la acompañaste?
Durante todo el 2013 estuvimos filmando por temporadas, paralelamente iba editando e iba reflexionando sobre qué era lo que estaba develándome su historia y por donde debía o quería abordarlo. En el 2014 terminé de editarlo e inició su recorrido público por festivales, mercados y ahora, finales del 2014, estrenándolo.

¿Influyó Herta en el momento de decidir qué quedaba y qué no en Habitares?
De alguna manera sí porque fue un trabajo en conjunto. Ella colaboró en el “guion” que en un documental de este tipo, ciertamente biográfico, sería aportar datos más precisos sobre su vida que ella iba recordando o sacando a la luz. Eso implicaba más jornadas de rodaje. Y me ayudo a armar mi mirada como directora y decidir por donde iba a contar su historia. Retroalimentamos la obra pero las decisiones finales siempre fueron mías.
¿Cómo redireccionó el trabajo el material de archivo que te proveyó?
Creo que enriqueció la película, no solo porque es un material inédito que está muy bien conservado y filmado por ser un material familiar, sino porque entendí más de su historia, y pude tener lecturas que tal vez ella no tiene. Esa distancia filial, temporal y generacional, me permitió objetivar el material pero sin dejar de manipularlo estética y narrativamente con sensibilidad.
Por momentos a Herta se la ve ofuscada y hasta distante, ¿cómo conseguías que vuelva a un estado de cooperación con vos?
¡Porque tengo experiencia en tratar con gente así! (risas). Lo digo en chiste y también en serio. Creo que todos los que tenemos inquietudes artísticas somos personas complejas, eso aporta virtudes pero también complicaciones para con uno mismo y con el otro. Comprendí que el proceso que estaba viviendo era difícil, jubilarte debe ser muy duro en un sentido, y por otro en ese instante yo la estaba llevando a un viaje en el tiempo donde uno no siempre quiere recordar cosas o a veces sí, pero que movilizan mucho, naturalmente.
Dejé que tuviera sus momentos de ofuscación, respeté ese espacio, y me volvía a acercar al tema o a ella cuando pasaran. O cambiaba de tema y después lo retomaba. Y así respetar sus límites. En el fondo sabía que ella quería hacer algo con esa historia y que ninguna de las dos la iba a abandonar. También me gusta usar mucho el humor, creo que es tan sanador como salvador y nos reímos mucho de nosotras mismas.
Fassbinder es la excusa para hablar de la postergación de sueños, el relegar por el otro la pasión por algo, después de terminar la película ¿cómo ves estas ideas?
Totalmente. Fassbinder para mí siempre fue la nota de color pero la excusa al fin. La postergación de los sueños es uno de los temas principales de la película que lo fui descubriendo a medida que iba haciendo el documental. Al principio partió todo desde un lugar lúdico, con algunas ideas simples que después se profundizaron e hicieron a la película. Supongo que yo también decidí dejar de postergar el dirigir un largo. Más que nada porque lo intente muchas veces pero me cerraron muchas puertas, no se me dieron las posibilidades, entonces decidí hacerlo por otro camino y ahí si lo pude concretar.

¿Herta vio el filme? ¿Qué le pareció?
Si lo vio, e iba viendo los diferentes cortes. En cada uno decía que le iba gustando más. Y me marcaba ciertas cosas que me parecían muy significativas, valorables y lógicas. Claramente tiene una formación intelectual y artística que si bien tal vez no la desarrollo en profundidad la tiene latente y es muy intuitiva en su criterio estético y narrativo.
La música juega un papel importante, principalmente sobre las imágenes de archivo, ¿cómo la seleccionaste?
La música es de un amigo Lucas Giménez y fue su primera experiencia en cine. Le propuse incorporar su música porque me gusta lo que hace y porque creo que el conocernos, el tener gustos estéticos similares, entender mi mundo y el de la protagonista hizo que le proyectara un color musical a la película muy místico, ecléctico donde los ritmos y melodías que a mí me atraen, suenan análogos al alma de la película.
Hay una desestructuración en cuanto a las entrevistas que le realizas, ¿cómo surgió la idea que ella te entreviste a vos?
¡No era la idea! Sucede tal cual aparece en la película, espontáneamente. Cuando yo decido llevarla a aquel teatro que actuó hace décadas atrás, y sube al escenario y la entrevisto ella creo que llega a un punto de ofuscación que se cansa y decide entrevistarme a mí. Como mencioné, yo decidí entregarme a ese juego, me pareció divertido sin saber qué pasaría y si iría a quedar. La entrevista fue más larga pero extraje los momentos que me parecieron más representativos sobre lo que veníamos tratando. Por momentos lo que allí sucedió me recordó a la película “El espejo”
¿Cuáles son tus expectativas frente al estreno comercial?
Por un lado es concretar un ciclo pero al mismo tiempo significa abrir otro que es hacer público nuestro trabajo. Y ver qué repercusiones tiene, que devolución tiene del público. Por eso estaré presente en las funciones. Soy consciente que no es una película para cualquiera. Es una película para aquel que no teme hacerse preguntas, que le gusta ver un cine que interpela al espectador, que le juega de espejo. Y mi sueño es que se vaya con la idea de impulsar aquellos proyectos que dejó en el camino. Porque como dice Herta en la película y coincido: “Lo vivo es lo que se mueve”.
¿Estás con algún nuevo proyecto?
Sí, estoy desarrollando dos proyectos. Una ficción y un documental. Pretendo hacer un camino distinto que es presentarlos al INCAA porque sin ese apoyo no podré terminarlos. La ficción trata sobre la relación pasional de un profesor universitario con una alumna. Y el documental, relata la vida de un hombre que desciende de un pueblo originario sudamericano denominado Chaná, y que es el último parlante de esa lengua en la humanidad. Me interesa dejar registro de su lucha cultural indigenista. Y seguramente ambos proyectos me irán revelando nuevas ideas.
