Entrevista a Marcelo Piñeyro (Segunda Parte): «Antes de ser un director soy un señor que vive en este planeta»

El jueves 11 de septiembre Marcelo Piñeyro reestrena en HD su ópera prima Tango Feroz, una de las películas más exitosas del cine argentino. En esta segunda parte de la entrevista, el director de «Kamchatka» y «Caballos Salvajes» nos habla de su forma de ver el cine, de las opiniones de terceros, y de su carrera cinematográfica, que también lleva ya veinte eclécticos años.
Pasaron ocho películas desde «Tango Feroz» a «Ismael», ¿lo sentís como una evolución lenta del cine argentino industrial hacia el cine español? ¿Qué sentís como pendiente?
No, no lo veo como una evolución hacia el cine español, a todas las siento como mis películas. Hice películas de producciones grandes como las producidas por Artear o Plata Quemada y de producciones ínfimas como El Método.
Trato de hacer un cine amplio y creo que se notan diferentes una de las otras; no sé si hay un tema pendiente, siempre hay temas que me importan, y mientras esté vivo las habrá.
Sí creo que he afinado el asunto de la escritura cinematográfica, aunque en cada película te sentís un “ópera primista” porque cada película te plantea cosas nuevas aunque te sientas más seguro, problemáticas que no has recorrido.
No siento que cada película sea una repetición de la anterior. Cada una está en una búsqueda constante y con la incertidumbre de la búsqueda.
Como te decía, pasé de producciones inmensas que tenían más que ver con el cómo contar, con el aventurarme a una historia grande a ínfimas sobre cuestiones sociales que me importan y que quería encarar.
Cuando hice «Ismael» venía de dos películas muy cerebrales como «El método» y «Las viuda de los jueves»; quería retornar a la emoción; por eso me pegó muy fuerte, y es probable que mi próxima película se ubique en el mimo lugar.
Pero no quiere decir que sea en España o en otro lado, filmaré donde pueda. Siempre tuve la dicha de trabajar con excelentes actores y técnicos que se han comprometido.

Tu cine fue pionero en este sistema de producción actual que relaciona productoras televisivas con cine industrial, por lo menos en lo que no se refiere a comedias “vacacionales” ¿Cómo ves los resultados de eso con el paso del tiempo, mejoró el panorama de nuestro cine?
Nada es lineal, desde «Invasión» de Hugo Santiago, se ha ido desarrollando esta colaboración cine-televisión. Yo creo que la incidencia de la televisión es importante para darle difusión a la existencia de la película, para darle visibilidad.
En «Tango Feroz» no tuvimos esa colaboración, el aporte publicitario fue ínfimo y sin embargo se logró dale entidad, eran otras épocas, se salía con menos copias también.
Hoy para que una película sea vista tenés que salir con una cantidad de copias muy grande, lo cual implica una inversión muy grande también. Nadie apuesta a la recomendación ya porque no tenés tiempo, sino funcionaste las primeras dos semanas estás afuera. Si lo pensás Tango Feroz alcanzó su punto más alto en su segundo o tercer mes de exhibición, hoy eso es impensado.
Uno confiaba en la película como fuente de publicidad, hoy no alcanza, por ese lado es buena la relación. Ahora, el límite es que esa participación se limite a un aporte económico y publicitario; pero si ejecutivos de la televisión creen que pueden o deben ingresar en el contenido de la película, eso ya es complicado; y siento que hay directores que lo pueden manejar bien y otros que no.
No es bueno que los ejecutivos participen de la olla creativa, su rol es otro, cuando eso sucede no es bueno para nadie.

Personalmente ¿Cómo te afecta la crítica?
Hay de todo, talentosos y mediocres, honestos y no tanto; algunos que ponen el eje en sí mismos y otros que tratan de entender el fenómeno cinematográfico; algunos prisioneros de los prejuicios y otros que no, en fin hay todo, buenos y malos.
Una buena crítica siempre sirve, pero creo que cada vez es más escasa. Hace unos 10 o 15 años se viene dando algo que antes no existía, un espacio de poder en donde las películas son fichas en un tablero para conseguir mejor espacio, y ya no importa la obra en sí, importa lo que digo. Si la película es mala la invento, si es buena pero no me sirve la anulo. Es una forma de corrupción más solapada, pero en un punto, más peligrosa porque ha hecho que los festivales dejen de ser un lugar de referencia y pasen a ser otra cosa.
Tu cine siempre tuvo un fuerte compromiso social más allá de tener un buen timming en lo popular, sin necesidad de ser declamatorio ¿Lo manejas como una fórmula?
No, lo manejo como que soy un ciudadano, que antes de ser un director soy un señor que vive en este planeta, piso este suelo, y tengo las mismas preocupaciones, angustias, dolores y alegrías que cualquiera que camina por este mundo.
Por ahí no tengo la misma ideología, la misma mirada, tengo la mía, que puede que no la compartan, y no digo que sea mejor mi postura, es la que me permite entender lo que sucede.
Como no me puedo lobotomizar para hacer una película, no lo he intentado tampoco, no tengo más remedio que cargar con todo lo mío, y espero que guste.
