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Entevista: Gabriela Trettel “Estoy ansiosa por que llegue ese momento en el que la película para a ser de los demás”.

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La realizadora cordobesa Gabriela Trettel debuta en el largometraje con “Soleada”, una película que trabaja con temas como la libertad y los mandatos sociales a partir del “despertar” de Andrea, una mujer que en medio de unas vacaciones decide empezar a pensar en ella más que en los demás.

Sobre el origen del proyecto, la realización del filme y otros puntos EspectadorWeb dialogó en exclusiva con la directora antes del estreno comercial del filme en Buenos Aires.

¿Cómo surge la idea de Soleada?

Surge de una proyección que hice de mi propia vida; en un momento de crisis me pregunté qué hubiera pasado si seguía los mandatos sociales. Me imaginé en 10, 15 años haciendo las cosas como sacadas de una receta, siguiendo un camino sin preguntarme nada y pensé: yo no quiero esto para mi vida… y ahí surgió la idea.

Son varias la películas que últimamente han trabajado la idea del verano y la adolescencia como posibilidad de concreción de sueños y anhelos latentes, ¿por qué crees que es esto?

Me parece que hablar del verano y la adolescencia es algo que surge habitualmente porque es una etapa de la vida muy intensa, traumática en cuanto a que implica muchos cambios (físicos y emocionales) y se vive con una intensidad que te deja una marca permanente. Es el momento en el que empezás a definir más tu personalidad, en el que podes ver que hay otras cosas más allá de tu casa y empezas a descubrir el mundo. El Verano es un tiempo que supone más libertad y más aún asociado con las vacaciones donde los adultos pueden estar más relajados y dejar espacio (porque dejan de controlar un poco) a los descubrimientos de sus hijos.

¿Cómo seleccionaste al cast y cómo fue la dirección de los jóvenes?

El cast se definió en torno a la protagonista, cuando decidimos que Laura Ortiz fuera la protagonista, buscamos al resto del elenco y decidimos hacerlo en Córdoba. Para la selección de los chicos hicimos un casting abierto. Por la edad no era fácil encontrar chicos con experiencia, entonces hicimos una gran convocatoria y la hicimos con tiempo, para poder formarlos un poco en caso que no tuvieran experiencia. Finalmente en la selección quedaron Juan Ignacio Croce, que tenía experiencia en cine, Santiago Arguello, que había hecho un corto y Valentina Ayen que sólo había hecho teatro. Tuvimos tiempo para trabajar con ellos. Con Gabriela Aguirre, con ella hicimos la dirección de actores, nos empezamos a juntar para ensayar; para que se conocieran y estuvieran lo más cerca posible de la historia y de los personajes. Con el tiempo los chicos fueron entrando en confianza y para el momento de rodaje ya estaba bien definido cada uno en su rol. Fue un trabajo en equipo que enriqueció el vínculo entre los personajes y los aportes que los chicos hicieron fueron muy valiosos para profundizar en los personajes.

¿Como elegiste las locaciones?

En un principio íbamos a filmar en otra valle serrano de Córdoba, después, por una cuestión de logística y de producción estudiamos la posibilidad de hacerlo en el valle de Sierras Cicas (que es donde finalmente filmamos) y nos dimos cuenta que ese lugar tenía todo lo que necesitaba para contar la historia. Entre varias localidades (Agua de Oro, La Granja, Ascochinga y río Ceballos) armamos el pueblo que la historia necesitaba.

Hay un trabajo sobre los jóvenes, pero también en la madre, que sola, al irse el marido, se empieza a abrir a las posibilidades que la estadía le depara, ¿cómo surgió esta idea?

Cuando comencé a escribí el guion la historia era más coral, es decir, el protagonismo se repartía entre la madre y los hijos. Con el paso del tiempo fui enfocando el protagonismo hacia Adriana, la madre, hasta que quedo centrado solo en ella. Y mi interés se centro en indagar en el rol de la mujer dentro de una familia, una mujer adulta que tiene que responder a los mandatos sociales.

¿Cómo trabajaste con los actores la sutileza de esta relación?

El tema estaba en no marcar los detalles, porque si haces eso, en vez de que sea un detalle, lo que se ve es un subrayado de algo…y tiene el efecto contrario. Hay mucho trabajo sobre lo que no se dice, sobre lo gestual y lo emocional y como eso muchas veces no está en sincronía. El tema era saber que sentía el personaje pero como lo demostraba físicamente. Lo demás, fue siempre buscar anclajes en la realidad, en lo cotidiano, en lo que conocemos, en la forma de actuar de las personas en su casa, en su mundo, sin una cámara al frente.

Hay una recuperación de rutinas y cotidianeidad de las vacaciones, ¿las trabajaste desde tus propios recuerdos o las imaginaste?

En general es una mezcla de mis recuerdos, de lo que recuerdo de mis recuerdos y de lo que me imagino de ellos. También hay un trabajo de observación del comportamiento de las personas dentro de la estructura familiar.

El sonido juega un papel importante, las chicharras, el folklore, el silencio, ¿cómo decidiste qué incorporar a soleada y qué no?

El sonido del campo es particular y la película juega mucho con los climas sonoros porque el interés también está puesto en narrar desde ahí, después en cuanto a la decisión de qué poner puntualmente, hay muchas cosas que salieron por intuición o emoción como el folklore, que tiene una relación directa con mi infancia, o por lógica, en el sentido de que las chicharras en el campo son un sonido muy protagónico. Si vos te detenés a escuchar lo que suena en el campo (ya sea de día o de noche) te vas a encontrar con miles de sonidos que estaban ahí y no te habías dado cuenta que estaban sonando. El tema está en detenerse y escucharlos. Guido Deniro, el director de sonido, supo interpretar muy bien estas intenciones.

¿Cómo ves la explosión del cine cordobés en el último tiempo?

Es algo muy bueno lo que está pasando. Lo más importante de todo es que sigan saliendo películas desde acá porque eso refuerza la producción local. ¿Y al cine nacional? Pienso lo mismo, solo que a nivel nacional, si hacemos más películas y a esas películas les va bien y la gente las va a ver al cine, es lo mejor que nos puede pasar a todos.

¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno del filme?

Estoy ansiosa por que llegue ese momento en el que la película para a ser de los demás, ese momento donde los espectadores se apropian de la historia, la interpretan, se emocionan y se identifican. Es una película que busca la identificación en lo cotidiano y creo que en ese sentido el público la va a recibir bien.

¿Estás con algún nuevo proyecto?

Si, estoy escribiendo un nuevo proyecto, otro largometraje.

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