“Doppelsauger: El Misterio de Sara”: Historias del Cercano Oeste

¿Qué valor le agrega a una obra el hecho de que sea reconocible? El cine de género nacional se encuentra gozando de excelente salud gracias a una camada de nuevos realizadores que provienen del bajo presupuesto, y materializan sus deseos de contar las historias que normalmente vemos llegar desde Hollywood o el extranjero, dentro de nuestras tierras.
Este es el caso de Alejandro Alvariño, quien debuta en la realización con Doppelsauger: El misterio de Sara, un film puramente de género, atravesado por la acción y el terror, y en el que la identificación es un as bajo la manga.
Alvariño, dirige, produce, co-escribe y protagoniza (además de encargarse de los FX) esta historia que, si bien transcurre en un punto incierto, se sabe, las imágenes que vemos pertenecen a Haedo, pleno corazón del Oeste del Conorbano Bonaerense.
A la historia conviene adentrarse sabiendo lo mínimo necesario. Alvariño es Mauricio Ramirez, un agente de los Servicios de Inteligencia, encargado de la investigación por la desaparición repentina de Sara Paredes (Michelle Wejcman).

Alguien, o algo, ha raptado a la jovencísima Sara mientras se acostaba a dormir, y la población se encuentra consternada por el hecho. Los rastros son difusos, y Ramirez encuentra más trabas que puertas abiertas. Pero hay una fuerte sospecha, un pálpito que le indica que el misterioso Sanders (Luís Calvillo) puede estar detrás.
Este es solo el puntapié inicial de un relato que entrecruza géneros y estilos, marcando una bisagra luego de su primera hora.
¿Se puede comparar un cine hecho a pulmón con aquel que maneja un inconmensurable equipo mainstream detrás? Lo cierto es que Doppelsauger saca pecho ante las dificultades de producción y posee un nivel técnico más que respetable.
La imagen, con una fotografía sucia y un ambiente ominoso; el trabajo en la post producción de sonido; y la fluidez del montaje; logran un producto con escenas de gran carácter evolutivo.
Alvariño se erige como un muy probable héroe, precisamente porque sus aspectos son perfectamente reconocibles. No es el duro al que nada lo afecta; es un hombre que maneja una obsesión y que lo llevará hasta consecuencias impensadas.
Con una gran ductilidad para las escenas de acción, ágilmente coreografiadas, el ritmo se mantiene constante, aumentando esa aura de misterio acrecentada por la minuciosa partitura de Leonel Caligiuri, que se liberará a partir del segundo tramo mucho más efectista, pero igual de cumplidor.

Los intérpretes manejan diálogos en un tono coloquial, alejados de la neutralización o el distanciamiento; y lejos de restarle verosimilitud, le aporta (además de ciertos guiños muy simpáticos) una impronta bien local.
Pareciera ser un film que se enorgullece de sus orígenes y de eso saca sus mejores armas. Largos planos entre desechos de nuestros ferrocarriles, calles que quienes vivimos por esas zonas transitamos con normalidad, casas que se parecen a la da cada uno de nosotros, hasta las fuerzas policiales mantienen ese estilo propio.
Ese espíritu local, perfectamente mezclado con una gran labor en los efectos en los momentos en que la historia vire hacia lo sobrenatural, terminan por compenetrarnos en una historia que despierta el interés por el detalle.
Del Oeste hacia el mundo, Doppelsauger conllevó un trabajo de cuatro años en su realización, demostrando todo el esfuerzo a pulmón con el trabajo plasmado.
Luego del paso por varios festivales a nivel local e internacional como la trasnoche de Cannes; su estreno, se sucede también de un modo popular, mediante un acceso gratuito a la plataforma de YouTube. Quienes quieran verla solo deben hacer click en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=hFIOnxW6bm4&feature=youtu.be
Se encontrarán con un producto noble, apasionado, distinto, y una muestra de la garra que hay en el Oeste. Películas como Doppelsauger nos hacen creer que es posible.
