«Biografía de Jorge Luis Borges»: El jardín de senderos que se bifurcan

Mariano Llinás se abocó a un proyecto ambicioso y enorme como los que le gustan y estrenó su película en el Festival de Cine de Venecia. Con un recorrido en curso entre festivales internacionales y nacionales, como Fuera de Campo, llega a la sala del MALBA los domingos de noviembre y de todo el verano (como ya adelantaron ante todo el mes de entradas agotadas) y se acaba de sumar el Cine Arte Cacodelphia que comenzará a proyectarla a partir del 12 de noviembre, con funciones todos los jueves de noviembre a las 18:00 hs. Además podrá verse en el Cine Pixel de Adrogué, a partir del 15 de noviembre, con funciones todos los domingos a las 16:00 hs.

¿Cómo abordar la vida del escritor argentino más importante, el escritor más leído, estudiado, analizado? A Mariano Llinás le propusieron hacer algo con una colección de objetos que le habían pertenecido. Pero lo que empezó como un encargo por parte de una fundación norteamericana fue mutando hasta convertirse en una película de Mariano Llinás: un documental donde las líneas se bifurcan y el detrás de escena toma protagonismo. El eje seguía siendo el mismo: Jorge Luis Borges.

Dividida en tres partes de casi dos horas cada una, Biografía de Jorge Luis Borges comienza de una manera aparentemente más formal. Un recorrido por objetos y lugares que son guiados por un experto, Ernesto Montequín. Lugares de la vida de Borges que muchos quedaron registrados en sus propios textos y hoy permanecen diferentes. Pero Llinás parece siempre ir él mismo encontrando su película, con su característica voz en off como narrador y su presencia frente a la cámara para exponer el dispositivo y los pormenores de cada decisión tomada. Como un documental sobre cómo se hizo un documental, cine dentro del cine, un juego que al director de Corsini interpreta a Blomberg y Maciel y Clorindo Testa parece interesarle cada vez más. Y como una road movie, con un viaje que va dando forma a la película.

Es en la segunda parte donde hace mayor explotación del carácter lúdico que sabe manejar, la parte más hilarante y menos reflexiva de las tres que componen otra obra monumental. Si vieron Historias extraordinarias y, sobre todo, La flor, ya no deberían sorprenderse de que Llinás se extienda en los límites de lo supuestamente formal.

Dentro del laberinto que propone Llinás para recorrer la vida pero más que nada la obra de Borges, incorpora una buena cantidad de citas literarias de apariencia algo azarosa pero muy precisas. Líneas subrayadas de pilas y pilas de libros que aparecen en pantalla y hacen desear un segundo visionado con posibilidad de pausar y explorar. O sea como cuando se lee cualquier buen libro que nos hace ir a buscar más referencias para luego seguir por ahí.

Ginebra, Nueva York, Texas, Montevideo, Coronel Suárez (el coronel Isidoro Suárez fue el bisabuelo de Borges), Adrogué… y en algún momento incluso Azul, porque siempre se puede volver caprichosamente a Azul y a Salamone. Un mapa lleno de bifurcaciones.

Como escribía, la película ahonda más en su obra que en su vida personal, aunque en la mencionada segunda parte se torna lo suficientemente chismosa. Está la figura de la madre, algunas de sus relaciones románticas, pero Llinás elige con cuidado las que le interesan y deja otras tantas en apenas una rápida pincelada.

Es en la tercera y última parte donde ahonda en la parte más polémica y conflictiva: su ideología política. Pero lo hace primero desde el lado provocador y hasta gracioso por lo tajante de ciertas declaraciones, hasta llegar a lo que provoca en él el haber asistido al Juicio a las Juntas.

Si bien a medida que avanza parece volverse cada vez más autorreferencial es cierto también que una biografía, y en especial la de alguien como Jorge Luis Borges, es inabarcable, por lo tanto tiene camino libre para tomar las decisiones que le parezca. Y Llinás ante todo es un gran narrador, tan narrador que no parece nunca poder dejar de narrar. Por eso hasta le permite a Montequín (gran personaje), en algún momento tomar la voz y homenajear un poco a otro escritor argentino. Por eso hacia el final, después de los créditos (que no son tan largos como los de La Flor), hasta hace un chiste que al mismo tiempo podría abrir otra puerta.

En la película no falta algún cameo y participaciones de rostros ya asiduos a El Pampero y el cine de Llinás, como los de Pablo Dacal y Laura Paredes.

Con la esperada reedición del Borges de Bioy y Biografía de Jorge Luis Borges en cartelera, el 2026 sin dudas se ha convertido en el año del escritor. Y la película de Llinás nos contagia ese amor por la lectura, nos hace querer volver a sus textos o, en su defecto, descubrirlos, aventurarse de una vez a entrar en su literatura.

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