BARS XV: En las últimas gotas de sangre, sólo nos salva Argentina

La decimoquinta edición del Buenos Aires Rojo Sangre llegó a su fin. Pero antes de dejar su último grito agónico, pudimos ver algunas películas más, ubicadas en la competencia internacional; preparándonos para la ceremonia de premiación que pondrá un sangriento broche de oro a todo el asunto.
La española Wax de Victor Matellano (de quien también puede verse dentro del festival el documental Zarpazos!) ofrece un mix de estilos y tópicos. La historia es muy sencilla, un periodista que debe pasar una noche encerrado en un museo de cera con varias cámaras para documentar unos extraños fenómenos que ocurren allí. Es Found Footage pero también es estética tradicional, mezcla el cine de porno tortura actual con un espíritu de cine de terror clásico obviamente inspirado en el Museo de Cera con Vincent Price y algún slasher ochentoso.
Dentro del museo se encuentra el sádico Dr. Knox, supuesta estatua de cera, doctor caníbal y que gusta de filmar sus muertes. Matellano logra un film de medianía, correcto, pero que no se destaca. No es ni moderno ni clásico. Es entretenido y tiene esporádicas escenas logradas, pero a medida que avanza se irá desmoronando. Pasable.
También española Asmodexia, ópera prima de Max Carrete era uno de los platos más esperados del festival. Ansias que tristemente no se llenaron en uno de los golpes más duro de estas jornadas. Un film de exorcismos que pretende además parecer un film de zombis y suerte de road movie. Los protagonistas son un pastor y su nieta que recorren Barcelona exorcizando los demonios de la población. Se nos presentan los casos y pasamos de uno a otro, a saltos. Asmodexia es lo peor que puede ser una película de género, es cancina, aburrida.
Presenta un tono confuso, y consciente de su confusión se torna de por más explicativa para soslayar cualquier duda. No genera empatía con los personajes y por lo tanto no nos va a importar mucho de lo que suceda. Sería intrascendente de no ser por tornarse algo irritante en su andar con una única melodía repetitiva. Por momentos pareciera querer mejorar, pero nunca lo logra, a pesar de poseer una factura general respetable. Lo más flojo del festival.
De Estados Unidos llegó Time Lapse, dirigida por Bradley King, otra de las muy esperadas por el público al prometer ese tipo de chifles que tanto gustan en el festival. Dos chicos y una chica encuentran una cámara que saca fotos 24hs adelantas en el futuro. Con semejante artefacto en la mano el poder es incalculable y surgirán todo tipo de situaciones… o deberían surgir. ¿Cuántas películas sobre predicciones hay? A esas súmenle algo de Chronicle y réstenle mucho presupuesto e iniciativa. Siempre se dice que la falta de medios se suple con ganas y creatividad, pero Time Lapse, salvo algunos momentos con bastante brío, se empantana en una autoconciencia de ser una película menor. Los conflictos temporales están mal resueltos, los diálogos son la nada misma salvo algunos gags que funcionan, y el ritmo termina luego de una primera media hora muy prometedora. No llega a ser del todo un desperdicio porque permite que se la tome a la ligera, pero hay una sensación permanente de que la premisa pudo dar para mucho más.
Para mejorar el promedio de estos últimos días, el viernes pudimos ver la argentina Naturaleza Muerta, ópera prima de Gabriel Grieco, un asiduo del festival en modo de cortometrajista desde la primera edición. Con un elenco que mezcla actores conocidos del cine y la televisión como Luz Cipriota, Nicolás Pauls, y Juan Palomino (entre varios otros) y figuras prometedoras varias; Grieco consigue una medid perfecta, entregarnos algo conocido y a su vez muy original. Vendida como el primer slasher vegano, algo (mucho) de eso hay, por lo menos su mensaje será el sueño de quienes practican estos hábitos alimenticios. Luego de un comienzo de impacto protagonizado por Mercedes Oviedo.
La historia pasa a Jazmín (Luz Cipriota, interesante proyecto de Scream Queen local) una periodista que quiere escalar posiciones en el medio como sea (¿Alguien dijo Gale Weathers?), llega a un pueblo por una noticia intrascendente y se topa con una serie de asesinatos que investigará por las suyas. Claro, en el lugar hay un psicópata cuyo móvil para asesinar es la gente que come carne y/o maltrata a los animales. Así como lo leen, un asesino en defensa de la fauna. Son varios los aciertos de Naturaleza Muerta, tiene un ritmo permanente, bien dosificado, no tira toda la carne al asador (¡cuac!) de una, irá introduciendo en el clima, mostrará la investigación, la personalidad de Jazmin, una trepadora nata, del resto de los personajes, nos irá impactando con determinadas escenas, y mientras nos acercamos al final más se irá soltando la carnicería (doble ¡cuac!).
Argentina está logrando posicionarse como un rincón interesante para el cine de género, ya no es sorpresa hablar de la correctísima factura técnica, ni de los jóvenes directores que están siendo más que una promesa. Naturaleza muerta es un film que nada tiene para envidiarle a proyectos mucho mayores, un film logradísimo, con un mensaje claro y contundente, y a su vez muy divertida; lo tiene todo.
El BARS se despidió y como balance podemos ir adelantando, el cine de género en Argentina está en amplio crecimiento y posicionamiento, no es casualidad que lo mejor de este festival haya venido de puertas adentro; tendencia que queda más que claro en este resumen. Ya solo queda conocer a los ganadores, ojalá esta misma tendencia vuelva a repetirse a la hora de galardonar.
