#BAFICI20 (VI): #DryMartina + #BlueMyMind + #FromWhereWeVeFallen

Nuevo segmento con tres de Competencia Internacional, la sección más fuerte del festival. La primera es "Dry Martina", tercer opus de la carrera del trasandino José Manuel "Che" Sandoval, que viene de hacer dos films de culto (en mi opinión) en su tierra, "Te creís la más linda…" y "Soy mucho mejor que vos" que ya pasaron por BAFICI y han tenido un gran recorrido festivalero.

En esta oportunidad, Sandoval confirma todo el talento que posee para mixturar temas y construir personajes carismáticos, llenos de energía, puros e incorrectos en búsquedas personales altisonantes.

En las dos primeras fueron hombres, en esta, es Antonella Costa, quien lleva adelante un film redondo y divertido, sobre el amor, la familia y el valor de los afectos, en un tono filoso y muy local. Aquí, Costa es Martina, una cantante pop argentina venida a menos, en cuanto a popularidad. Vive una existencia insatisfecha e incluso, eso ha llegado a su cuerpo. Su preocupación es que no lubrica durante sus encuentros sexuales y eso la moviliza y enoja mucho: este aspecto ha sido muy importante en su vida.

La cuestión es que una chica más joven de acento chileno, Francisca (Dindi Jane), un día cualquiera le golpea la puerta y, secuestro de su mascota mediante, logra contarle una extraña historia (Martina no es precisamente amistosa): podrían ser hermanas y para confirmarlo, ella debe realizar un estudio de ADN.

Refiere a una vieja relación entre la mamá de Martina y su padre que podría haber generado ese vínculo.

En esa visita, aparecerá el novio de Francisca, César (Pedro Campos) galán que moviliza a Martina hasta límites insospechados. Luego de alguna escaramuza futbolera, nuestra protagonista está convencida de que quiere estar con él, así que volará a Chile, cuando él regrese, para buscarlo.

Y de paso, por esas cosas de la vida, irá relacionandose con Francisca, de manera más profunda y conocerá a Nacho (Patricio Contreras), el escritor que podría ser su papá. Todo dentro de un contexto en el que no faltan, sexo, peleas, canciones (queremos el single de "Redial" autografiado por las mujeres de la peli!), situaciones melancólicas, muchísimo humor y un dejo de emoción, sobre el cierre de la historia, a la hora del balance final.

Che Sandoval juega a establecer puentes entre Argentina y Chile, idiomáticos y conductuales, impulsando la transgresión ordenada y metódica de sus personajes, todos cultos y con perfiles intensos, evidenciando un crecimiento en cuanto al manejo de recursos técnicos.

Esta es su cinta mejor terminada y la menos hermética de su trilogía (hay un hilo claro en sus tres primeras propuestas). "Dry Martina" puede definirse como una cadena de aciertos visuales, encarnada por actrices de alto voltaje, que te dejará sin aliento, sobre todo si no viste las previas del Che.

Su curva de aprendizaje como director es sorprendente, hay mucho futuro internacional en él. De lo mejor que ví en Competencia Internacional (aunque no la tiene fácil eh!).

Seguimos con otra que me pareció una agradable sorpresa, "Blue my mind". Discutida porque en la interna del festival, parece más una propuesta mainstream que un film independiente, esta cinta suiza es algo singular.

"Blue my mind" es el debut de Lisa Brühlmann, quien en su primer largo (ella es una actriz muy conocida en su tierra) que también escribió, muestra una gran habilidad para trabajar la temática del cambio de edad, y la dificultad del pasaje de la adolescencia a la pre-adultez. Considero que su película es muy interesante y tiene cierto potencial, en un escena donde puede presentarse como pariente lejana de "The shape of water". Todo el relato gira en torno a la vida de Mía (Luna Wedler), una joven que abre la cinta con un cambio de casa.

Se ha mudado, y llega a un vecindario y a una escuela nueva. Desde los primeros fotogramas percibimos que su relación con los padres es mala, síntoma que se irá agravando con el correr de los eventos.

Ella es muy perceptiva y busca de movida, relacionarse con las "populares" del grupo. Todas chicas muy vistosas, de conductas que encubren ciertas búsquedas, habituales dentro de las problemáticas adolescentes (alcohol, uso de drogas, bullying, etc) y que no tienen un alto concepto de inclusión por las nuevas. Sin embargo, Mía se las ingenia para formar parte del grupo sin problemas. Pero algo extraño comienza a suceder cuando se indispone por primera vez.

Siente impulsos que no había sentido e inicia un camino de autodestrucción (porque para construir, primero hay que destruir) personal que implicará un gran costo para ella y sus nuevas amigas. Sin anticipar demasiado, Brühlmann propone un film lleno de aciertos, producidos en parte por la ductilidad de Wedler para encarar su personaje central. No es una película de grandes enigmas, pero si es sanguínea y provocadora. Y expone con crudeza, los temas que aquejan a los adolescentes que están en conflicto con sus padres.

Muy buena, es de visión obligada aunque el hecho de que su estilo cinematográfico sea orientado al cine comercial, le restará chances de llevarse premios. Y para el final dejamos la que para mí es una gran decepción en la Competencia, la china (título internacional): "From where we've fallen".

Parecía que su estructura fílmica era el fuerte de esta cinta, por comentarios previos, pero no coincidimos con las miradas positivas esta vez.

Feifei Wang escribe y dirige una cinta pretenciosa, donde pretende mezclar relatos que se cruzan y alterar la temporalidad en la presentación de su propuesta. O dicho en pocas palabras, presentar una historia donde la alteración del orden en que se nararan los eventos es el corazón de la propuesta.

Para hacer ese tipo de cine, hay que dominar muchos campos del conocimiento cinematográfico. Cosa que no sucede aquí. Esta es una historia donde hay algo de muerte, engaños, amantes, una isla, un viaje a Japón, y una parada en una estación de servicio, como elementos destacables en la trama. Pero no se establece una manera de conectarlas de forma natural. Están. Y no se ven con claridad.

Tenemos por un lado un suicidio, un tal Lee salta al vacío en un edificio, aquejado por una enfermedad terminal. Su vecino Zhao descubre, que el hombre muerto estaba teniendo un affaire con su esposa, que también pronto acompañará el trágico destino del desaparecido, en otro confuso y próximo escenario. Pero hay más. Por otro lado, Sanqing está enamorada de su profesor, Sun. Quiere que él sea solo suyo pero el docente se niega a dejar a su pareja.

Esta discusión se presenta varias veces en el recorrido hasta su resolución final, que desafía los intercambios previos. En esa vuelta, ellos hacen un viaje a una isla para una celebración. Y estarán acompañados. Y eventos sucederán. Todo, anticipado por cierta pesadilla que Sanqing tiene y se esparece como verdad revelada.

Si no lograron comprender estos núcleos temáticos, les cuento que encima en el final, se cruzarán. No hay demasiado por decir, ya que no sentí nada destacado en la propuesta y la forma en que se aborda, sólo confusión, planos largos y en muchos casos fijos.

Feifei parece contar con muchos recursos para contar sus historias e integrarlas, pero decide tratar de sorprender al espectador y busca confundirlo, en lugar de aprovechar la riqueza de sus intérpretes. "From where we've fallen" parece ofrecer un entretenimiento intrincado, cuyo único valor real, parece ser lo exótico (en función de lo cultural para los occidentales) y que no es un escenario que invite al gran público a su abordaje.

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