#BAFICI20 (IX): #Nocturna, la noche bien oscura

Hora de repasar algunos títulos de una de mis secciones favoritas: Nocturna. Históricamente recuerdo haberme pasado horas en las butacas del Hoyts en funciones que terminaban tardísimo viendo cintas asiáticas de gángsters, thrillers sangrientos y películas de terror fuera de lo común.

Recuerdo esto porque llegaba muerto a ese horario (siempre hice 4 pelis diarias, volvía a casa a ducharme y cenar y regresaba al fest para el tramo de noche con otras 2 más), y nunca me dormía.

Los programadores siempre acertaban aquí. Cuando leí el contenido de esta sección, dude mucho sobre la calidad de los títulos (incluso lo publiqué en las redes sociales), pero ahora, habiendo explorado 3 de ellos (el tiempo es tirano), debo decir que me equivoqué y que el material presentado es muy interesante y está a la altura de los mejores BAFICI en este segmento.

Arrancamos con "Mutafukaz" de Shoujirou Nishimi y Guillaume Renard, una peli que ofrece algo poco usual en nuestras salas: animación para adultos de alto voltaje.

Coproducida por Francia y Japón, es una producción arriesgada, muy frontal y con todos los elementos que el público joven valora: personajes marginales, violencia, seducción y una temática de enfrentamiento social potente, donde se juegan muchos de los valores que dominan el mundo en que vivimos.

Esta es la historia de Angelino, quien vive con su pal Vinz en una ciudad de nombre raro: Dark Meat City (ups!). Cierto día, mientras circula con su moto, se distrae mirando a una chica y eso termina en un grave accidente de tránsito, que le generará inospechadas consecuencias y ensoñaciones, todas complejas y peligrosas. A Angelino lo empiezan a seguir unos hombres de negro, y con el correr de los eventos descubriá muchas cosas que desconocía sobre él y su destino, en el complejo universo en que se juega la historia.

"Mutafukaz" explota de color y vértigo en recorridos urbanos, en duras luchas contra mafiosos y hombres de la ley y pone en relieve, el poder de la imagen gráfica para enfocar desarrollos alternativos y controversiales. Es un film poderoso y humeante.

Te guste o no el animé. Seguimos con "O clube dos canibais", del brasileño Guto Parente (quien ya estuviera en BAFICI antes con "Ythaca" y "Os monstros"). Aquí tenemos un film ideal para abrir el apetito (sic). "El club de los caníbales" es una película oscura, sensual, inquietante y política. Sí, todo eso. Octavio (Tavinho Texeira) y Gilda (Ana Luiza Ríos) son un matrimonio de clase alta, con aspiraciones dirigenciales y políticas. Son adictos a los excesos y disfrutan el contacto con las clases bajas, para disfrutar de placeres,… poco convencionales.

Gilda tiene tiene predilección por tener relaciones con el personal doméstico, y su marido por matarlos, en pleno clímax y comerlos, posteriormente, con clase y apetito gourmet. Y eso, créanme, no es lo más inquietante. Octavio pertenece a un grupo selecto de gente bien (?), que se dedica a conducir políticamente a su nación (Brasil), pero que tienen una despreciable actitud frente a la gente común.

Se sienten de otro planeta, y lo hacen sentir. Y encima, comen gente. Un asco.

Cierto día Gilda se topará con una situación complicada en un evento importante, al ver a Borges, encumbrado político, escondido y viviendo un ardiente encuentro prohibido que daría mucha tela para cortar si se hiciera público.

A partir de ahí, la historia tomará bastante voltaje y no habrá tregua hasta el estruendoso final. Guto Parente, en su segundo trabajo, muestra madurez y estilo para manejar una narración que va al fleje y que no debe desbordarse en ningún momento. Hay en "El club de los caníbales", mucho desparpajo bien entendido y lucidez en la naturaleza del planteo.

La lectura para quienes ven entrelíneas es clara y quizás refleje, el panorama de la clase dirigente del hermano país, en estos complicados tiempos que corren (o no).

Ultima escala con un trabajo del prestigioso artista del maquillaje, Soichi Umenzama (recordar "ABCs of Death 2") quien en "Vampire Clay", muestra que algunas ideas originales, no necesariamente terminan en productos de primera línea.

Es el caso de esta obra, en la cual, tenemos un escenario propicio (la casa de un escultor ya desaparecido aloja a nuevos inquilinos), un material moldeable (la arcilla!) y una parva de conflictos menores, adolescentes, y lejanamente divertidos.

Es difícil de explicarla en pocos términos, pero "Vampire Clay" es de esos films que amás u odiás. O te funcionan y la pasás bárbaro o te parece tan mala, que querés levantarte y salir de sala disparado.

Ochenta minutos que van lentos, mucho gore y un relato donde alumnos de una escuela de arte son el objeto de deseo de una fuerza superior oscura que fagocita todo, son las marcas que ofrece esta cinta, de pura clase B y que tal vez, pueda sorprenderte si estás predispuesto. Yo tuve una sensación ambigua.

Por un lado, la idea me pareció original, y el nivel de violencia acorde a la propuesta. No me gustó el guión y pienso que la idea podría haber sido explotado a otro nivel. Pero está bien. Puede funcionar. Es más que muchos títulos que fueron a cartelera de género en este 2018…

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