BAFICI XI: Al maestro con cariño (Carpenter)

Una de las cosas más interesantes que tiene el Bafici, son sus trayectorias y panoramas, que nos permiten ver en el cine películas que la gente joven como quien les escribe, de lo contrario no tendría oportunidad de ver en pantalla grande. Rever esas películas que tanto nos gustan o, en el caso de no haberlo hecho aún, remediar esas faltas.
El público suele entusiasmarse con estas cosas, porque nuestra sociedad es cada vez más «moderna» y tecnológica, pero también nostálgica.
En la primera proyección de la película del gran John Carpenter hubo un cierto percance con la proyección: se terminó dando en formato DVD pero dijeron que para la función del sábado lo tendrían solucionado, para poder pasarla en DCP como estaba planeado desde un principio, y así fue. Sin embargo esto no impidió, más allá de algunas quejas, que la gente disfrutara de esta película de culto, un clásico que se percibe muy actual en su contenido.
Una película de culto. Un clásico. Eso es «They Live». Lo es porque no envejece. Porque se puede ver siempre como si fuera la primera vez. Porque más allá de su estética propia de la época y de los «caprichos» del director, es una pequeña joyita. Porque es otra muestra de que con poco dinero pero muchas ganas se puede hacer algo copado. Pero sobretodo porque se percibe actual. Porque lo que sucede en él no nos cuesta relacionarlo con lo que sucede hoy.

Nos encontramos dominados, sin saberlo, por personas (bueno, eso creemos en un principio) con dinero que no quieren que vivamos, sino que durmamos, que nos adhieramos al sistema sin cuestionarlo, que nos tornemos consumistas para no ver lo que hay alrededor. «This is our God» es lo que en realidad dice un billete de dólares.
Como lo dijo años después Tyler Durden: «(…) La publicidad nos tiene persiguiendo autos y ropa, trabajando en lo que odiamos para poder comprar mierda que no necesitamos (…)».
En «They Live» todos duermen, están ciegos. Salvo un pequeño grupo. Un grupo que se encuentra amenazado y que sabe la verdad. Nada (que si conocemos su nombre es gracias a los créditos finales, porque éste nunca se pronuncia) llega a él casi de casualidad. Es un hombre que escapa de algo, anda solo buscando un lugar hasta que se topa con algo que le llama la atención: una iglesia. Y un mensaje. Un mensaje que le llega en cuotas.
Matías Orta estuvo y seguirá estando presente en cada proyección del film. Recordemos que es el autor del recomendado libro «Encerrados toda la noche» (@LibroCarpenter en twitter), sobre la carrera del director que incluso incluye una entrevista realizada a él. Imperdible para los fanáticos del maestro del terror.
«Los ves en la calle. Los ves en la tele. Puedes incluso votar por ellos. Crees que son personas como vos. Estás equivocado. Mortalmente equivocado».
Queda una sola función restante pero lamentablemente está agotada.
