BAFICI (III): Competencia Argentina

Una de las secciones más fuertes del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente es la Competencia Argentina, que durante varias ediciones sirvió como semillero para conocer realizadores locales nuevos que buscan un estilo nuevo, propio.
Acá, traigo tres películas que integran esta competencia en la decimoctava edición del festival:
• Taekwondo:
Dos potencia – sexuales – se unen.¿Ya les dije que Marco Berger es uno de mis directores preferidos? Al hombre, extrañamente se lo suele criticar por hacer siempre la misma película, por narrar juegos de atracción gays, por poner siempre el mismo tipo de hombres, y por mostrar sus pulsiones con el ojo de la cámara. En su quinto largometraje se unió en co-dirección con Martín fariña, y pareciera haber oído las críticas, ¿Qué hizo? Otra película sobre juegos de atracción gays con la pulsión propia a flor de piel; pero redobla la apuesta y va por más, más y más. A ese chichoneo constante persistente en sus cuatro films anteriores, se le suma la adoración física y hasta genital que Fariña demostró en Fulboy.
Con guión de Berger, Taekwondo es probablemente su película en la que más se hable de sexo, más cuerpos se exhiban, y más bultos y entrepiernas merezcan primeros planos, y el toque Fariña los enfoques directos de penes y una estética de encuadres particular. Germán es invitado por Fernando a pasar unas vacaciones en una quinta de Ezeiza rodeados de los amigos de Fernando. Ambos son compañeros de Taekwondo, pero Germán guarda algo más, ya se imaginan qué. Como una suerte de forastero Germán se introduce en un mundo en el que las remeras y los pantalones largos casi no existen, en el cual ese grupo de hombres se ufana de sus mujeres conquistadas pero exhiben una provocación que roza lo homoerótico permanentemente… o por lo menos en la mente de Berger y Fariña. Y están Germán, Fernando y un tercero que recela a Fernando, Leo. No puedo agregar mucho más, me sigue fascinando la naturalidad con la que Berger expone las relaciones humanas, nada luce artificial, hasta se da el gusto de hacerlos asomar a charlas políticas muy personales a las ideas de Marco. Aunque quizás, no todas las reuniones de amigos guarden esa carga sexual en la realidad.
Nada se ve forzado, todo nace a su debido tiempo. Por otro lado, parecieran encontrar con Fariña un match ideal; la sobrecarga de planos “sexuales” (cada plano de la película tiene algo que habla de los gustos de su director ya explicitados en sus anteriores cuatro films) en ningún momento incomoda, se crea en medio de un juego que provoca una sonrisa o una carcajada espontánea. Nuevamente, Berger demuestra ser un gran director de actores, esa vez manejando a un grupo coral. También los halagos son para la fotografía, siempre luminosa, aunque esta vez se anima a algún acertado juego de sombras; y el montaje limpio, continuo, natural; en donde nuevamente se ve la mano de ambos realizadores. Sumémosle una escena final que puede quedar en el recuerdo de los clásicos, y tenemos otra propuesta redonda.
17/4 20.45 y 18/4 1.30 Sede VIllage Caballito.

• Primero enero:
Como en ediciones anteriores, BAFICI nos trae más del nuevo cine cordobés; y lo que ya parece ser un estilo de la provincia estirar el estatismo hasta el extremo. La ópera prima de Darío Mascambroni presenta dos personajes centrales, padre e hijo, quienes viven horas agónicas. El divorcio los separó, y la pronta venta de la casa de vacaciones sólo aumenta esa distancia. Jorge decide tomarse unas vacaciones en aquella casa, en las Sierras de Córdoba, con su hijo, pero aquello que debería funcionar como un intento de (re)unión, solo los separa más y más. Mascambroni pone el acento en la mirada del niño, la escena se presenta desde su punto; algo que en algunos tramos lo lleva a actitudes algo maduras para su muy temprana edad.
Mientras que el padre planea actividades juntas, él no manifiesta ninguna intención de encuentro, todo le produce rechazo. Pronto, cada uno emprenden caminos diferentes. Jorge y Valentino Rossi producen una extraña anti química, que termina convirtiéndose en lo mejor de una película que juega sus cartas en el inicio y luego estira algunas situaciones a base de metáforas y un tiempo transformado en no tiempo. El juego de fotografías y los medio encuadres dicen más de lo aparente, y ese clima de tensión y rechazo constante puede ser apreciado como un suspenso del drama. Pocos diálogos, pocas situaciones, emociones expresadas en una gestualidad mínima. Primero enero es de esas películas que son un punto fijo en cada edición del BAFICI.
19/4 23.10 Sede Village Caballito.

• Quizás hoy:
Sergio Corach dirige y protagoniza esta ópera prima en la piel de Miguel, un joven empleado de un estudio jurídico con una existencia gris. Si hablamos de existencia gris, hablamos de tonalidades en blanco y negro, con algún detalle en color para resaltar lo que quizás el espectador debería descubrir por sí mismo. Miguel no se halla, en nada, mantiene una relación forzada con sus compañeros de trabajo, no termina de pisar firme con su novia con la que parece algo obsesivo, y nada le parece interesante. Hasta que en su camino se cruza un ex compañero de secundaria que comienza a cambiarle su perspectiva.
Encuentra un nuevo trabajo haciendo castings publicitarios y esto parece darle otro sentido. Hasta que nuevos hechos ocurran y todo vuelva a la monotonía de antes. Todo, escuchando los pensamientos del hombre, y viendo como los anota por pedido de su terapeuta. Quizás hoy resulta una propuesta asfixiante, anticlimática, que borde al absurdo pero nunca se entrega completamente a él.
Miguel es un ser irritante, y por más que uno le ponga garra no podemos sacarlo d ese más que esporádicamente. Metáforas obvias, un desafío estético que se queda en las escalas de grises y los toques de color, y un texto que no aporta demasiado, aportan a una propuesta que comienza y finaliza fallida.
20/4 13.00hs Sede Arteplex Belgrano.
