#BAFICI 16 (XI): Individualidades

Continuamos revisando la inmensa oferta de la decimosexta entrega del BAFICI; con una programación variadísima, como siempre; en la que suelen brillar los títulos personales, los films en los que la marca de su realizador se siente; aun cuando, como en estos tres casos, el punto de vista está ubicado en micromundos ajenos, en individualidades especiales.
Si je suis perdu, c’est pas grave, que se traduciría al castellano como “Si estoy perdido, no es grave” es la nueva película de Santiago Loza, uno de los directores de mayor trascendencia en la escena local, no solo cinematográfica, sino teatral y recientemente televisiva (con la recientemente estrenada miniserie Doce casas).
Ya con una extensa filmografía de ocho títulos poco más de una década Loza se ha hecho dueño de un estilo intimista propio. Con Si je suis perdu, c’est pas grave pareciera encontrar un punto intermedio justo entre sus dos pasiones, los planos cinematográficamente abiertos y el ámbito teatral y espíritu teatral de diálogos y silencios que expresan.
Estamos frente a un ensayo, un grupo de actores, desconocidos, muchos de ellos ante su primera vez, reunidos para lo que se conoce como un workshop, un trabajo en conjunto, un seminario previo, un taller de filmación para que se entienda; todo esto sucediendo en Francia. Si hablamos de Loza hablamos de lirismo, y eso aquí abunda, hay encuentros, pequeñas historias que parecen anécdotas y se cruzan entre sí, un equipo de filmación local chocando con un puñado de actores franceses, cine dentro del cine, y una cámara que capta frescura pero también tristeza. El entorno parece desaparecer y girar todo alrededor de los personajes, como si el mundo fuese ese punto de filmación.
No esperen narrativa simple, ni siquiera un documental de observación de manual, es algo particular en dónde el límite de ficción y realidad es difuso. Una invitación sensorial para amantes de lo particular.
Puede verse el Domingo 6 a las 17:20hs en Village Recoleta, y el Jueves 10 a las 13:30hs en Village Caballito.

En Kumiko,The Treasure Hunter vuelve a jugarse el cine dentro del cine, o algo así, la ficción introduciéndose en la realidad o los difusos límites entre ambos por lo menos desde la percepción de la protagonista.
Los hermanos David (director y Co-guionista) y Nathan (Co-Guionista) Zellner arremeten con su tercer film partiendo de una premisa original que tiende a diluirse en trayectos crípticos y otros más pasatistas.
Kumiko (la actriz japonesa del momento Rinko Kikuchi) es una joven que está convencida de que el tesoro escondido por el personaje de Steve Buscemi en Fargo de los hermanos Coen, existe en serio, y sale a su búsqueda.
Hay obsesiones, hay momentos de road movie, hay flashes de comedia, trazos de profundo dramatismo, y una historia intimista en donde la búsqueda del tesoro pareciera sólo una excusa para temas mucho más profundos como el dolor, la soledad y el escape mediante una fantasía inventada. Según la visión de Kumiko todo es posible, y el film más que de los Coen y de Fargo nos habla de ella, que utiliza al cine y a su fantasía como un escape, casi como Mia Farrow en La Rosa púrpura del Cairo
Si bien comienza prometedora, pronto el ritmo se torna confuso, complejo, y la simpleza del “cuento” pareciera quedar chica para todo lo que quieren mostrar. Aun así, estamos frente a un film psicológicamente interesante y técnicamente logrado.
Puede verse el martes 8 a las 16:45hs y el Sábado 12 a las 16:25hs en Village Recoleta.

El tercer film del que hablaremos es quizás el de enfoque más individual, Carlitos, documental de observación de factura correcta y típica para este tipo de trabajos.
El ecuatoriano José Antonio Guayasamín nos muestra tres años comprimidos en la vida de Carlitos, un hombre, joven, con retraso mental y discapacidades en el habla y el entendimiento que le dificultan la conexión con el entorno exterior.
Guayasamín, en apenas una hora, nos expone los esfuerzos que hace Carlitos para integrarse, para tratar de comprender y que lo comprendan. Acertádamente, si bien todo es el mundo de Carlitos, también podremos ver el foco de su madre Noemí, una verdadera madre coraje que lidia con un hijo al que le cuesta entenderle, un hijo menor que debe tomar más responsabilidades que las que debería a su edad, y un padre anciano con una senilidad galopante.
Cámara imperceptible, diálogos justos, música que acompaña el lirismo y la ternura de las imágenes. Un documental simple, que se enfoca en gente que debe luchar contra adversidades realmente complicadas en su día a día, y lo hacen con humildad pero también valentía. Sin golpes bajos, con las esperanzas justas no exageradas, deja un sabor agradable.
Puede verse este miércoles 9 a las 18:20hs en Village Caballito.
Tres film sobre los micromundos creados dentro de un universo inmenso, sobre personas especiales o ante tareas o momentos especiales. Individualidades dentro de un mundo que agobia, y tres directores dispuestos a poner el ojo en esos pequeños detalles.
