#BAFICI #10: la hora del balance
Siempre es bueno cerrar BAFICI y pensar en cuantas cosas uno ha visto durante estos diez días frenéticos. La energía de realizadores y productores combinada con la predisposición de la gente del medio fue generando, como ya es habitual, una batería de intercambios que esperamos continúen durante el año. A veces nos da la impresión de que queremos BAFICI todo el tiempo. Pero no, está bien que sea una vez al año. Lo que si debería tener Buenos Aires es un festival clase A (como Mar del Plata) que compense la segunda mitad del año. Más allá de eso este fue un BAFICI muy de la gente.
Hubo una clara intencionalidad de acercarlo a través de proyecciones en plazas y espacios públicos que funcionó en general bien desde la organización aunque con regular respuesta del público. Algunos compañeros nos cuentan que la discusión política fue de alto voltaje en algunas proyecciones (por temas de la industria) y en más de una oportunidad hemos tenido a Javier Porta Fouz con cara larga por los comunicados que actores y directores leían antes de las funciones por la candente cuestión del INCAA y la eventual e incierta reformulación del organismo.
En lo personal, creo que hubo secciones con mucha fuerza, y otras, que a mi me encantaban ("Nocturna"), que no estuvieron a la altura. Yo soy de los que piensa que "Vanguardia y género" es demasiado abarcativa y su calidad no es la misma de las otras secciones. Ví poco de la Competencia Latinoamericana, pero me contaron colegas que estuvo bárbara. Buscaré revisar esos títulos.
Me sigo preguntando porque seguimos teniendo tres proyecciones de algunas propuestas locales, a una o dos semanas del estreno en salas porteñas y otras plazas del interior, son realmente demasiadas y podrían reducirse. Usemos el BAFICI para aquello que no va a llegar a la gente, de ninguna manera. Eso creo que podemos discutirlo. Algo más. Cuando hablamos de rescates y clásicos que se vuelven a ver, hay que tener cuidado con la calidad de las copias.
Todos estamos acostumbrados al HD y no siempre el valor nostálgico ayuda a este tipo de propuestas. Algunas funciones usaban una calidad que no llegaba a 720 y creo que esas películas, podrían haber ido al aire libre, por ejemplo, y no ocupar sala en buenos horarios. Probablemente puedan decir algunos que mis ideas van en contra de la tradición del BAFICI pero…el año que viene llegamos a la entrega número 20 y esperamos cambios.
Se viene trabajando muy bien pero estoy seguro de que puede hacerse mejor. Creo que habría que ampliar los horizontes digitales durante los días del evento, con cierto abono para ver via streaming algunas de las cintas emblemáticas del evento. Pasa que las horas en traslados, más colas y desconcentración, nos van quitando tiempo valioso que podríamos usar en visionados. También aprovechar los horarios de trasnoche.
Mucha gente trabaja y muere por BAFICI: por qué no habilitarlos a que vean en sus hogares cuando las salas no están disponibles. No estaría bueno para aumentar la llegada del festival donde todavía hay espacio para crecer. A favor, el precio de las entradas. Muy económicas. La compra online, en general bien y los espacios para conferencias, de primera.
No cierro BAFICI aún porque quiero dejar alguna nota más sobre algunos títulos que me quedaron en el tintero y quiero señalar en algún post póstumo. Pero sí, despedirme del evento con mucha alegría, esperando ansioso los cambios para la siguiente GRAN edición. Esa, hará historia en nuestra ciudad.
