«Winnie The Pooh: Blood and Honey 2» (Winnie Pooh: Miel y Sangre 2): Un cuentito de terror

El año pasado, Rhys Frake-Waterfield se avivó de que los derechos de la novela de A.A. Milne que presenta al personaje del oso Winnie The Pooh se habían liberado y lo convirtió en el villano de una extraña película de terror que llamó la atención más que nada por su hilarante premisa. El resultado era bastante flojo, una producción hecha de manera apresurada y con un presupuesto demasiado acotado. Sin embargo, su sola existencia le sirvió como publicidad y era fácil de prever que se hablaría bastante de este engendro. Solo un año después, el mismo director nos entrega una secuela que en realidad viene a barrer todo lo visto en la anterior.

El primer indicio para entender cómo está posicionada esta secuela en relación a su predecesora es que el personaje de Christopher Robin ahora está interpretado por otro actor, Scott Chambers. En aquella se contaba que Winnie era un oso amigo del niño que, cuando éste crece, se siente abandonado y acumula una furia y tristeza que lo convierten en un asesino sin piedad.

En Miel y Sangre 2, Chistopher Robin intenta llevar adelante una vida normal tras sobrevivir a aquella masacre pero siendo a la vez sospechoso para la mayoría de los habitantes de Ashdown. Al mismo tiempo lidia con el duelo que nunca pudo hacer por su hermano, desaparecido cuando era un niño, y recuerdos que quedaron tan al fondo que le es imposible acceder. Por otro lado, el bosque se ha convertido en un lugar cada vez más peligroso, donde es fácil entrar pero muy difícil salir. Pero pronto saldrán de las sombras y la masacre será inevitable.

Lo primero que nos plantea la película es que va a haber sangre, mucha sangre. En una primera escena un grupo de amigas juegan a la ouija en una casa rodante en el bosque hasta que escuchan un ruido. Segundos después una de ellas ya es asesinada. No se anda con vueltas: el suspenso y los falsos jumpscares son para otro tipo de películas. Acá, Winnie Pooh y su grupo de amigos (a diferencia de la anterior, aquí el grupo se completa) se encargarán de que pierdas la cuenta de cuántas muertes hay, bañando de sangre cada escena. Más elaboradas y mejor ejecutadas desde lo visual, aunque en ciertos momentos el montaje no ayuda a que se terminen de apreciar.

A diferencia de la anterior, aquí también hay una mejor construcción sobre el por qué estos animales se han convertido en estos monstruos. Una historia que por supuesto estará muy ligada con su protagonista. Aunque de manera muy básica, la trama de la historia y la combinación del slasher puro es efectivo sin muchas pretensiones. Un poco de lado quedarán el desarrollo de personajes y algunas relaciones entre ellos, a los que tampoco ayudan algunas actuaciones flojas y diálogos acartonados.

En cuanto a las criaturas, hay una construcción más cuidada y trabajada de estos animales-humanos. Además se suman otros compañeros y a veces el Búho (que en su caracterización y modo de actuar rememora un poco a Jeepers Creepers) se come al osito, que parece aguardar con tranquilidad su gran momento de venganza. Frake-Waterfield cuenta con un presupuesto notablemente mayor y lo aprovecha.

Divertida y brutal, con un toque de autocrítica con respecto a su entrega anterior, Miel y Sangre 2 abre las puertas para un sinfín de otras historias. La escena a mitad de los créditos nos indica por dónde pueden ir para sus próximas entregas ya anunciadas y hacia el final además se nos presenta el trailer de otra abominación: Bambi: The Reckoning, que tiene estreno pautado para este año y transforma al inocente ciervo que conocemos en una máquina de matar. Traídos al mundo real, todo cuento de hadas es una película de terror.

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