«Basic Instinct» (Bajos instintos): el calor de una pasión peligrosa

Esta película, es una leyenda. Muchos de ustedes dirán… este pibe está re mal. Por qué «Basic Instinct» de Paul Verhoeven debería calificar para estar en esta lista? Dependerá quizás de su edad, de sus experiencias… pero a la hora de hacer un racconto de las cosas que me conmovieron como espectador desde mi adolescencia para acá, se encuentra, sin dudas, esta cinta.
Les cuento (para quienes no lo saben), que el guión de Joe Eszterhas de esta película se lo disputaban varios estudios y de hecho, fue uno de los más caros de su tiempo.
Era dinamita pura. Hasta «Bajos instintos», la categoría «thriller erótico», era prácticamente inexistente dentro de los géneros taquilleros. En general, o teníamos las clásicas películas de suspenso con policías y enigmas por resolver,… o los dramas eróticos, románticos. Justo en el medio, nutriendose de las dos corrientes, poco y nada.
Si, ustedes podrán intentar acercar algún nombre pero… que fuera accesible al público y marcara un antes y un después, creo que ninguno antes de este. Verhoeven (cuenta la leyenda), ya había trabajado con Sharon Stone (en «Total recall»).
Tenía un gran director de fotografía (Jan de Bont, luego cineasta de primer nivel), un productor de lujo (Mario Kassar) y muchas ganas de hacer algo transgresor. Michael Douglas (quien luego de esta película comenzó a visitar clínicas de rehabilitación por su adicción al sexo y al alcohol), se encontraba en el punto más alto de su carrera como actor y con un gran olfato para incursionar en terrenos nuevos.

Todas las piezas entonces encajaron fácilmente: «Basic Instinct» iba a dejar huella (se sabía antes de su estreno, cuando el rumor instalado era que el director tuvo que cortar más de 30 y pico de escenas para lograr que no la calificaran como porno para su llegada a los Estados Unidos) y de hecho, costó 40 millones y recaudó globalmente…352… (!!!)
La trama presenta un crimen de apertura, una relación sexual intensa seguida de un asesinato brutal. Una mujer (Catherine Tramell -Stone-) es entonces, acusada inmediatamente por la tragedia. : el millonario muerto, Johnny Boz, era su amante, pero según las palabras de Cathy, la relación entre ellos era exclusivamente física, práctica habitual en su vida. De movida vamos conociendo su perfil, la escritora es fría, como nadie.
Claro, es famosa, muy inteligente y con un magnetismo para atraer a los hombres…descomunal! Para complicar las cosas, su último libro describe la manera en que el crimen se cometió, así que la policía piensa dos cosas: o ella fue la asesina o algún lector desviado tomó al pie de la letra la idea y trata de incriminarla.
El detective que es asignado para la investigación, es Nick Curran (Douglas), un tipo de acción. De hecho, viene de cargarse a dos presuntuos delincuentes en una situación confusa, así que no parece ser el perfil indicado para una tarea delicada pero… así son los guiones de Hollywood en estos tiempos! Tramell es astuta, sabe bocha de psicología, manipula a su medio a su antojo, se define como bisexual y le quema la cabeza al público de todas las maneras posibles.

Ya se imaginan que elegirá a Nick como amante y la relación que ellos tendrán será realmente digna de verse: pocas veces en la historia del cine comercial hay tanto nervio y excitación en pantalla. Es cierto y está confirmado: no usaron dobles de cuerpos, ninguno de los protagonistas, por eso, cuando la cosa se pone tórrida en la película, la audiencia contiene la respiración: ahí, había una actuación muy comprometida, realmente.
Una fiesta para los sentidos. Muchos recuerdan la escena donde Sharon Stone, en el interrogatorio policial a poco de la muerte de Boz, entrecruza las piernas varias veces para mostrar que no usa ropa interior, enloqueciendo a los oficiales que estaban encargados de la tarea pero… Yo, me quedo con la sensualidad que despliega el film cada vez que Catherine y Nick se cruzan, cada escena que tienen juntos es tremenda. Se me desdibuja el guión y sólo logro contener la respiración.
Es realmente atrapante. Pura tensión. Además de una trama con muchas vueltas (que tiene lo suyo), «Basic Instinct» nos regala ,el debut de una gran actriz en un rol destacado: Jeanne Tripplehorn. Ella es Beth, psicóloga del departamento de policía, amante de Nick, quien intentará ayudar en la tarea de resolver el misterio aunque su abordaje, no sea el más profesional para el tema en cuestión… Cosas a las que hay que prestar atención en esta película: la química entre Stone y Douglas… incendiaria.
Sus escenas de alcoba son imperdibles (con o sin picahielo)…Las trampas del libro, originales y el toque de violencia, adecuado y presente en cada asesinato, nada sutil precisamente. No se escatima nada. Quizás no les parezca original, si la miran desde esta época actual que vivimos.
Yo tuve la suerte de verla en su tiempo y contexto y cada vez que la engancho en el cable (cosa rara porque la ofrecen, mutiladísima, o a las 3 de la mañana), me altera el descanso. Si buscan algo que los afecte, lo suyo es el misterio y las relaciones en carne viva, esta es su película. Entrarle, sin miedo.
