«Pas de vagues» (La persecusión): un debate que toda sociedad debería plantearse

Tenemos esta semana en cartelera, la llegada a salas locales de «Pas de vagues» (2024), último trabajo del director Teddy Lussi-Modeste experimentado profesional de la industria (galo, por supuesto), cuya obra se caracteriza por explorar un tipo de cine socialmente comprometido, en la cual explora las complejidades de las relaciones humanas y los dilemas éticos en contextos contemporáneos. Su filmografía, que incluye títulos como «Jimmy Rivière» (2011) y «Le prix du succès» (2017), se distingue por su realismo, la conducción de actores y su capacidad natural para generar empatía hacia personajes complejos y contradictorios.

«Pas de vagues» entonces se sumerge en las turbias aguas del acoso escolar y las acusaciones falsas, narrando la historia de Julien (François Civil), un dedicado profesor de secundaria cuya vida se desmorona tras ser acusado de acoso por una alumna. Todo comienza con un incidente que parece menor: un comentario que él hace en clase, en relación a una hipotética situación donde caracteriza la belleza en una de sus estudiantes. Esto se amplifica por la rápida difusión de la información a través de las redes sociales, donde la versión de la chica se convierte en la verdad absoluta.

La presión de otros estudiantes, padres y las autoridades de la escuela, sumado a la viralización del caso, crea un efecto de bola de nieve que rápidamente se escapa del control de Julien. La película muestra cómo un entorno ya cargado de tensiones, donde las diferencias culturales y sociales están presentes, pueden encenderse como un bosque seco ante cualquier chispazo. Es decir, las condiciones estaban dadas y Julien no anticipó lo que podía suceder.

La narrativa que propone el director, se construye sobre la base de la ambigüedad y la incertidumbre, manteniendo al espectador en vilo mientras se cuestiona la veracidad de las acusaciones. Lussi-Modeste evita caer en juicios simplistas y caracteriza con oficio a todas las partes, señalando con sutileza atmósferas, intereses y prejuicios.

Podemos decir que la película destaca por su crudo realismo (muchos casos de este tipo tienen impacto en todas las culturas) y su capacidad para generar empatía hacia Julien, cuya lucha por limpiar su nombre se convierte en un reflejo de los dilemas éticos y morales que enfrentamos en la era digital.

La dirección de Lussi-Modeste se caracteriza por su sobriedad y su atención al detalle, creando una atmósfera tensa y opresiva que refleja el estado de ánimo de Julien. La película se beneficia de una banda sonora sutil que refuerza las emociones de los personajes sin caer en el melodrama.

«Pas de vagues» cumple su propósito de generar un debate sobre el acoso escolar y las acusaciones falsas, planteando preguntas incómodas sobre la responsabilidad individual y colectiva en la era de las redes sociales.

Tambien debe decirse que la cinta evoca ecos de otras que exploran temas similares, como «The hunt» (2012) de Thomas Vinterberg, que también aborda las consecuencias devastadoras de una acusación falsa. Lussi-Modeste vuelve a traer al tema a la luz, en épocas donde todo lo que sucede en un aula es debatido, juzgado y ponderado, por personas que muchas veces no logran entender lo que realmente sucede en un hecho pedagógico puntual. 

Film crudo, incómodo, triste (en cierta manera), que nos deja una sensación agridulce al final: esta es una historia donde desde el principio sabemos que hay un vía crucis del que nadie querría participar.  

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