FRANKENSTEIN. (L to R) Jacob Elordi as the Creature and Oscar Isaac as Victor Frankenstein n Frankenstein. Cr. Ken Woroner/Netflix © 2025.

«Frankenstein»: Un poco de humanidad

FRANKENSTEIN. Jacob Elordi as The Creature in Frankenstein. Cr. Ken Woroner/Netflix © 2025.

«Pero, ¿no ves que estoy solo, miserablemente solo? Si tú, mi creador, me aborreces, ¿qué puedo esperar de tus semejantes, que no me deben nada?»
Frankenstein o el Moderno Prometeo, Mary Shelley

El proyecto de la vida de Guillermo del Toro es Frankenstein. El director mexicano ybcreador de inolvidables historias de monstruos en realidad siempre deseó llevar a la pantalla la novela de Mary Shelley. Admirador además de las películas de James Whale, en su casa museo se puede apreciar de manera directa la fascinación que la criatura ficticia creada a través de la ciencia y de las partes de diferentes cadáveres ha generado en él. De la mano de la plataforma Netflix, con quien había realizado su versión personal de Pinocchio, lo ha logrado llevar a cabo.

Aunque haya sido producida por Netflix, se trata de una película hecha para el cine. Probablemente un paso breve y limitado le jugarán en contra pero vale la pena acercarse a un cine para experimentarla como corresponde. Hoy cuenta con proyecciones en unas pocas salas y a partir del 7 de noviembre ya estará disponible en la plataforma.

La aproximación de Del Toro de la novela es quizás una de las más cercanas que nos ha brindado el cine. Entiende la filosofía y la época que llevó a la joven Mary Shelley a escribir en una lluviosa noche, encerrada junto a sus amigos escritores (Del Toro cierra su película con una cita de uno de ellos: Lord Byron), una historia sobre la vida y la muerte, la ciencia y la religión, la soledad y el amor. Sin embargo algo que logra además el cineasta es hacerla suya. Le aporta personajes y algunos cambios argumentales pero mantiene la esencia del clásico literario.

La película empieza con un Víctor Frankenstein huyendo hacia el Polo Norte de una aterradora criatura que lo persigue con furia y determinación. Un barco pesquero queda encallado en medio de este duelo desigual y tras intentar defenderlo del monstruo queda en evidencia que éste no puede morir, no al menos en manos de humanos corrientes y sus armas letales para ellos mismos. Y resguardado en ese barco, junto a estos hombres impresionados al no haber visto nunca nada igual, es que la historia se empieza a contar. La primera parte estará contada por su creador Víctor Frankenstein, que se retrotrae a su pasado, a sus inicios, a su infancia, su familia, su pérdida temprana y su fijación con el trabajo que legó de su padre. La primera y la segunda parte estarán más enfocadas en Víctor; para la tercera parte de la película será la criatura quien tome la voz. En el medio, la cuestión: ¿quién es el verdadero monstruo?

FRANKENSTEIN. Mia Goth as Elizabeth in Frankenstein. Cr. Ken Woroner/Netflix © 2025.

Oscar Isaac se pone en la piel del científico. Excéntrico, determinado, egocéntrico, nacido en la cuna de una familia adinerada que a la larga es la que le permite llevar adelante cada capricho que tiene pero también dolido por la muerte temprana de su adorada madre y con una relación problemática con su padre. Es su hermano menor quien sigue la senda correcta de la que él se aleja: un trabajo serio y una relación romántica que deviene en compromiso. Aquí entra en juego Mia Goth, actriz que ha destacado como una de las figuras más relevantes del género y además interpreta dos papeles, uno con algo de retoque para que no sea identificable a primera vista –pero no al nivel de lo que ha hecho en X, de Ti West-. Cuando Víctor conoce a la prometida de su hermano, encuentra en esa mujer de personalidad, inteligencia y que no teme enfrentarlo en discusiones, a una gran compañera para debatir y entre ambos nace una complicidad complicada.

Pero quien termine de definir el rumbo del científico será Harlander, padre de la prometida de su hermano, un hombre adinerado que decide financiar a Víctor en su proyecto con tal de sacar algo de provecho para sí. Christoph Waltz es el actor que, en un año donde además formó parte de otra revisión de otro clásico monstruo del terror, la versión de Drácula de Luc Besson, se suma con un personaje que parece sin dudas creado para él, complejo, con sombras, poderoso pero también vulnerable.

Del Toro se toma su tiempo para poder construir su historia con meticulosidad y poder brindar a cada personaje su desarrollo. Pero es sin dudas esa criatura, nacida de un experimento que requería mucho más que habilidad científica, quien una vez que toma el protagonismo tiñe a la película de la oscuridad y tristeza propia de la soledad y rechazo que marcaron su breve existencia. Es entonces cuando entra en juego Jacob Elordi en su mayor esplendor. El cineasta contó que lo eligió por sus ojos, por su mirada, y si bien se trata de un hombre con un porte y altura impresionantes, algo imprescindible para el personaje, logra transmitir mucho bajo sus capas de maquillaje.

FRANKENSTEIN. – BTS – (L to R) Director Guillermo del Toro and Oscar Issac as Victor Frankenstein on the set of Frankenstein. Cr. Ken Woroner/Netflix © 2025.

El cine de Del Toro está cargado de criaturas marginadas, monstruos incomprendidos. Aquí además de la novela de Shelley también se percibe mucha influencia de James Whale, no precisamente por el acercamiento al monstruo –que en aquella apenas habla y no muestra la inteligencia que sí tiene en la novela, pero cuya interpretación y caracterización de Boris Karloff se convirtió en un ícono y hasta el día de la fecha es a quien visualizamos al pensar en la criatura- sino por su humanidad. Algunas escenas reversionadas de esa secuela maravillosa que es Bride of Frankenstein aparecen aquí con un mayor tenor y una melancolía que conmueve. Es imposible no empatizar con él, en especial para quienes amamos al clásico de terror ya que se trata de una criatura que nos acompañó toda la vida.

A la filosofía presente en la novela de Shelley, que no es precisamente de terror sino que se trata más bien de una reflexión sobre la ética científica, la ambición desmedida y el rechazo de lo diferente, Del Toro le suma la relación entre padre e hijo. Víctor sufrió mucho de la mano de un padre exigente que no le demostraba cariño y cuando el propio Víctor da vida a su criatura no se convierte en algo diferente. Era él quien debía inculcarle a su creación sus conocimientos del mundo y de los humanos para que luego él pudiera enfrentarlos a su manera. Sin embargo es abandonado y no le queda otra que hacerse hombre a los golpes, como puede y donde puede. Y el mundo se convierte en un lugar demasiado grande y hostil. Los paisajes fríos y nevados le sientan a la perfección a Del Toro para transmitir todo el dolor que carga esa criatura.

La Frankenstein de Del Toro es tan maravillosa como imperfecta. Quizás a causa de cierto filtro Netflix, algunas ideas que aparecen con fuerza de manera implícita pasan inmediatamente a ser subrayadas a través de las líneas de diálogos y eso les termina restando potencia. El ritmo también es irregular pero nunca lo suficientemente bajo como para hacernos perder el interés. Además si bien en la primera parte cuesta un poco más entrar, a medida que avanza y que la criatura va cobrando protagonismo, el interés va in crescendo.

Desde el arte y los aspectos técnicos, la película es una locura que está en cada detalle. Los efectos prácticos (tiene buenos momentos de terror gracias a estos), los decorados (en ese castillo que funciona como una especie de guarida donde Víctor llevará a cabo su proyecto hay una Medusa gigante que es imposible dejar de apreciar), el vestuario (el hermoso vestido de novia de Mia Goth homeajea a la novia de Frankenstein de Elsa Lanchester), la fotografía de Dan Laustsen, la música de Alexandre Desplat. Duele pensar que la mayoría de la gente –aunque a la larga eso suceda con casi todas las películas en estos tiempos- la verá por primera vez desde sus casas porque es una experiencia que grita cine y al mismo tiempo hay que agradecer que la plataforma decidiera darle rienda a una superproducción de este tipo, ambiciosa y con sello de autor.

«Y así el corazón se romperá, y sin embargo seguirá latiendo». Sobre eso que escribió Byron también va esta historia. Lanzarse a la vida, aunque duela, aunque en el medio nos desilusionemos, nos rompamos. Allá afuera siempre hay algo más para ver. Del Toro se ha apropiado de la novela de Mary Shelley e hizo una película fascinante.

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