500

«500 Days of Summer» (500 días con ella): lo que pasa cuando no pasa nada

500

Soy de una generación casi 100% audiovisual por lo que me crié mirando más tele que jugando en el parque y hasta el día de hoy mi mejor programa es mirar una película. “Conocí” a Joseph Gordon Levit cuando él hacía del hijo alien de una familia que se quería camuflar como terrícola en 3rd Rock From the Sun.

Él tenía 13 y yo 8 y de ahí, nos hicimos amigos. Tanto es así que miré todas sus pelis (las buenas, las malas y las feas) y ya para esta altura, después de verlo crecer a la par que yo crecía, ya lo siento amigo de la casa. Así es como terminé frente a esta película: no por Sundance, no por lo que la crítica decía, ni siquiera por recomendaciones, sino por fidelidad a la amistad.

 Star System o no, esta película ha tomado por asalto a la taquilla, a la crítica especializada y a muchos corazones más. No por nada su música sigue estando en los hits de descarga y varios desquiciados como yo han hecho la pavada de bajar el guión como para ver si la magia nace desde ahí o fue la visión de un director. No hay secretos, pero hay alquimia: esta película se ha convertido en oro.

500_1

 Ahí donde hemos visto miles de comedias románticas donde el tipo menos ganador del mundo se engancha con una chica siempre fuera de su alcance y ve, de repente, que tiene una posibilidad y logra ganársela porque nadie la quiso como él es capaz, esta peli encuentra otra vuelta de tuerca al demostrar que muchas veces lo que te hace bien no es lo que te hace feliz (así como tampoco te hace feliz tener lo que querés porque no siempre queremos pagar el precio) y que hay muchas historias que terminan en nada.

Maravilloso ajuste, sobre todo si se ve con la dosis justa de mala leche en el humor, donde elevan y derrotan al personaje sin mucho cargo de conciencia y los recursos visuales y de montaje no se hacen esperar.

 No, llegan a montones: tenemos desde un musical festivo con un gran número, animación, un falso flashback en blanco y negro al estilo de los años 50s, homenaje al Séptimo Sello,  montaje paralelo (mismo espacio, diferente tiempo) en el que la realidad y la expectativa nos dejan ese sabor amargo.

 Sin contar con que las didascalias con el diseño y el número de día en el que estamos, ya nos cuenta si será un día soleado, o el peor junto a Summer.

500dias

No importa cuán bajo vaya nuestro personaje, siempre hay dos cosas que rescatamos: que no se rinde porque la quiere y que con tan buen relato, se convierte en hipnótica y uno la pasa realmente bien.

 Sin irse a ningún estereotipo, la película nos presenta a la chica que no se termina de involucrar y cuando lo hace no requiere de una gran señal; al chico que no sabe exactamente qué quiere de su vida o lo sabe pero no está dispuesto a hacer nada para lograrlo, al amigo fiel que siempre estuvo con la misma persona y no necesitó a nadie más y a la hermana pequeña que no por pequeña tiene un pelo de tonta y termina demostrando que la visión trágica de su hermano es más bien el deseo de sentir algo que el hecho de haberlo sentido efectivamente. Pero el que adolece, lo hace con ganas y para él sí es real.

 Todos tenemos derecho a tener el metejón de nuestras vidas, lástima que eso rara vez te lleva a una pareja feliz, sino que es sólo un metejón…por suerte no hay mal que dure más de 500 días.

 

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *