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Entrevista: Florencia Etcheves “Las mujeres de mis libros no necesitan ser rescatadas por ningún príncipe, se rescatan solas”. Por Rolando Gallego.

Florencia Etcheves es parte de “Perdida” protagonizada por Luisana Lopilato, Nicolás Furtado y Amaia Salamanca.

La autora de Cornelia, el best seller en que se inspira la película de Alejandro Montiel “Perdida” revela sus ansiedades ante el estreno y las posibilidades que la masividad del producto abre para tocar un tema de interés social.

¿Imaginabas cuando escribías “Cornelia” que se transformaría en una película y tan grande?

Nunca, nunca jamás, cuando se publicó en octubre de 2016, al poco tiempo me llamó Jorge Maestro, que había disfrutado de mis anteriores novelas, me dijo “es esta” y el fue quien la adapto al cine. Me decían que antes del estreno era todo una locura, y yo no creía, y ahora me doy cuenta, es una sensación como si te ponés en bolas en la 9 de julio, imagino los actores, tenemos ganas que la película guste, que la gente sienta que la plata estuvo bien puesta, es un vértigo.

El film propone mujeres fuertes decidiendo, avanzando, algo que estaba en la novela ¿te da aún más adrenalina?

Sí, yo soy militante feminista activista, y siempre las mujeres de mis libros son poco tradicionales a lo que se espera, las mujeres de mis libros no necesitan ser rescatadas por ningún príncipe, se rescatan solas, y cuando quise escribir sobre violencias machistas, surgió el de la trata, porque se cree que es algo que nunca te va a pasar. Es un delito con complicidad, social, judicial y policial, sin esos eslabones la trata no existe. Si bien los personajes y la historia son inventadas, tiene puntos de pericias reales, lo que allí se cuenta pasa.

 

Además va a recorrer el mundo…

Sí, se estrena el 10 de mayo en Perú y en junio en España, es una coproducción y cuando lo vieron Amaia Salamanca y Carlos Alcántara no hubo que explicarles nada, son temas universales, nadie preguntó nada, no hay fronteras para esto. Está el tráfico de armas, el de drogas y el de personas. Trabajamos con equipos en esos países y nadie preguntó nada, todos compartimos que estaba bueno tocar estos temas.

¿Fue difícil pensarlo desde la literatura?

Yo soy periodista, me alejé un poco, pero cuando relleno planillas pongo periodista, mis libros tienen que ver con esto, mucho que ver, mucho tiempo hice exclusivamente crónica policial, conozco casos, partes, chicas liberadas, he entrevistado a gente que se escapó de la red de tratas, me sirvieron todo para construir este universo, no real, sobre la trata. La vio una persona que trabaja de cerca con el tema me dijo después de ver la película “Dios! Qué real”. Los personajes no existen, o sí, pero es ficción.

¿Te costó desprenderte de “Cornelia”?

Fue lindo, emocionante, la primera parte fue rara, ni diez años de terapia te acomoda el ego como que te adapten una novela, elegís todo con tanta minuciosidad que cuando te dicen “esto no, esto no”, y te explican por qué, lo entendés. Cuando cuento Cornelia te cuento la resolución desde el comienzo, no te das cuenta, pero te lo digo, y en el cine no puede ser así, no se puede trabajar con todos los personajes, porque duraría mil horas y sería carísimo. La adaptación tiene el corazón y la esencia de lo que conté en el libro. En la última versión del guion estaba la esencia de “Cornelia”. No tuve que ver con el proceso de cast, pero cuando me iban diciendo era increíble.

Es multitarget…

Sí, a todos, actores con experiencia y otros más noveles. Julián Serrano me pedía más detalles, con una responsabilidad porque quiere hacer las cosas bien, eso me interesa, porque si bien es una ficción, si la inquietud que tuvo Julián le surge a uno más ya estoy hecha.

¿Cómo sigue el año?

Voy a Perú porque además de la película, se edita allá Cornelia, después voy a España. En octubre sale mi libro, es mi mes de suerte. Es policial, tiene que ver con las violencias machistas, pero con sectas, es un tema increíble. Es algo que está allí, y pensás en tus hijos, pensas que algo que no le va a pasar, es lo peor, pensar que a tus hijos no les va a pasar, me interesa echar luz a esos enemigos que crees que no están.

Esa es tu función…

Sí, me gusta que tenga una función, los periodistas siempre cumplimos una función, no importa si es enorme o chiquita, le decís algo a alguien, y cuando escribo quiero cumplir una función, que tenga un fin, sino me parece que estamos desperdiciando tiempo y me dedicaría a cantar y bailar que me sale divino (risas), no, me sale horrible.