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“Cuentos en verso para niños perversos” de Roald Dahl.

El célebre intérprete es rescatado en una edición con ilustraciones en las que reimagina los clásicos literarios infantiles.

¿Es Roal Dahl la mente más lúcida detrás de historias para niños sin subestimarlos? La respuesta es SI. Un sí rotundo para quien imaginó “Charlie y la fábrica de chocolate”, “Matilda”, “James y el durazno gigante” y “El superzorro”, entre otras atrapantes aventuras.

Muchas de ellas fueron llevadas al cine, con Tim Burton como el adaptador más frecuente, pero también con Steven Spielberg o Wes Anderson como directores que supieron ver más allá de su inocente fachada, la posibilidad de construir relatos sólidos y potentes.

No es un descubrimiento que Dahl narra cinematográficamente, y que en cada relato se detiene a desarrollar personajes entrañables, odiosos muchos de ellos, pero honestos en su configuración y puesta.

En “Cuentos en verso para niños perversos”, editado por Alfaguara recientemente, La cenicienta, Los tres cerditos, Caperucita Roja y el lobo, Rizos de Oro y los tres osos, Blancanieves y los siete enanos y Juan y la habichuela mágica son tamizados por la pluma de Dahl y reversionados.

Si bien los elementos reconocibles de los cuentos se mantienen, Blancanives, por citar sólo un ejemplo, escapa del cazador y se convierte en la ama de llaves de los enanos, unos ludópatas que terminarán, gracias al espejo, como millonarios.

La rima, presente en cada texto, es un recurso más que interesante a la hora de construir sentido, convirtiendo lo ya conocido en un espacio completamente nuevo y arriesgado.

Ideal para niños que entran en la pre adolescencia, la edición de Alfaguara se acompaña con ilustraciones de Quentin Blake, célebre dibujante de la obra de Dahl.

“Cuentos en verso para niños perversos” de Roald Dahl, editado por Alfaguara en Argentina.