Cuál es la forma en que mayoritariamente ves películas?
 
Tenemos 105 invitados conectado

Entrevista: Jorge Leandro Colás "Me considero un director de documental, que hizo una película de ficción".

Jorge Leandro Colás (Barrefondo) estrena tras pasar por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata “La Visita”.

En la propuesta vemos cómo el universo carcelario se presenta desde otro lugar, desde mujeres que esperan y aman, y luchan por acompañar a sus parejas a todo momento. Hablamos con el director para conocer más del proyecto.

¿Cómo surge la idea de hacer una película sobre este tema?

La idea surgió a partir de leer un artículo periodístico que describía la microeconomía que se genera alrededor del Complejo Penitenciario de Sierra Chica, con bares, kioscos y pensiones que trabajan exclusivamente con los visitantes del penal. Después de leer aquel artículo, comenzamos a viajar con el equipo de la película y fuimos descubriendo que había un mundo muy potente y muy complejo para documentar. Poco a poco, fuimos conociendo a las visitantes y sus historias. Ellas son mayoritariamente mujeres, hacen kilómetros y kilómetros de viaje, cargan con bolsos de alimentos, gastan hasta el último centavo para poder ingresar una gaseosa o unas galletitas para compartir con sus seres queridos. Encontrábamos en ellas el germen de la película.

¿Cómo llegaste a Bibi? Aceptó de primera la propuesta de la película?

Lo de Bibi es muy particular. Inicialmente, cuando la conocimos y nos contó su historia particular como mujer de un detenido, nos pareció interesante para la película, le propusimos ser parte y ella aceptó enseguida. En aquel momento, Bibi tenía un auto viejo, que usaba como remis, llevando a chicas de la estación de Olavarría a las distintas unidades de Sierra Chica. Entonces, una de las tramas de la película, estaría compuesta por estos viajes. Pero cuando llegó el momento de rodar esas secuencias, el viejo auto de Bibi dejó de funcionar. Nos quedábamos sin una línea narrativa importante dentro de la película, pero Bibi nos contó que como no estaba trabajando con el remis, estaba hospedando chicas en su casa.  Entonces, esa mala noticia inicial, se transformaba en algo nuevo, que nos abría las puertas a la intimidad de su casa-pensión y poder vivir desde adentro la problemática de las mujeres visitantes.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

El rodaje fue a lo largo de un poco más de un año, pero como la actividad vinculada a la visita se desarrolla principalmente los fines de semana, nosotros viajábamos los viernes y volvíamos los domingos, un poco como ellas, como las visitantes. Nos fuimos adaptando a su itinerario, a su rutina. Y fue así, a lo largo del tiempo que fuimos ganando su confianza.

¿Qué quedó fuera?

Muchas cosas quedaron afuera. Tal vez uno de los momentos más intensos que vivimos en el rodaje fue cuando las dos niñas que aparecen jugando y cantando en la puerta del penal en una de las escenas de la película, decidieron contarnos a cámara sus “historias de vida”. Nos contaron que se hicieron mejores amigas en la cola del penal, nos hablaron de sus pasados con figuras paternas violentas y de cómo se contienen a través de la amistad. Sus madres las esperaban ya dentro de un micro, hasta que las niñas terminaron su testimonio, se subieron al vehículo y se fueron. Nos miramos entre todos los miembros del equipo, claramente conmovidos, sabiendo que posiblemente ese momento no fuera parte de la película, por dispositivo o por forma de relato, pero que íntimamente sería difícil de olvidar. Posiblemente hagamos algún cortito con aquel momento increíble. 

¿Alguna de las mujeres no quiso participar o que se la filmara?

Si, había casos puntuales de algunas mujeres que no querían participar. Principalmente por el hecho de que hay mujeres que ocultan en sus entornos, y principalmente en sus trabajos, que tienen familiares detenidos. Ellas cargan con una cuestión que tiene que ver con el prejuicio, la discriminación y la estigmatización de parte de la sociedad. Y en ese sentido, esta negativa nos parecía sumamente entendible.  

¿Cómo trabajaste con ellas y con el gallego para que se abrieran tanto a la propuesta?

En el documental que se basa en la observación, es clave la cuestión del tiempo. Hay que compartir mucho tiempo con las personas-personajes, ganar su confianza, generar un vínculo. Así, poco a poco, el equipo y el dispositivo de rodaje se va invisibilizando y la rutina de las personas deja de alterarse tanto ante la presencia de un equipo de rodaje. En el caso de Bibi y del Gallego, nos sumábamos a sus actividades, a sus rutinas, a sus horarios particulares y en ellos encontramos a dos personajes apasionantes, intensos, contradictorios, con muchos matices. Y tanto en rodaje como en el montaje de la película, queríamos conservar todas esas características. Ambos fueron muy abiertos y receptivos con nosotros, por lo que estamos muy agradecidos.

¿Qué te gusta más dirigir, ficción o documental?

Yo creo que me considero un director de documental, que hizo una película de ficción. Mi cabeza piensa en documental, las ideas que me surgen son documentales, los recursos que imagino tienen que ver con referencias también documentales. En este sentido, atravesar el intenso y movilizante rodaje de “La visita”, me hizo reafirmar un poco esta cuestión, así que podría decir que por un par de años, mis próximos proyectos estarán más cerca del documental que de la ficción.

¿Expectativas con el estreno?

Por un lado, esperamos que la gente se acerque a ver la película en las salas, cosa que cada día parece ser un poco más difícil. Y en segundo lugar, nos gustaría que los espectadores se puedan correr, aunque sea un poco, de algunos lugares que tienen que ver con la mirada hacia el otro y con el prejuicio. Sería genial que quienes vean “La visita” puedan empatizar con estas mujeres que están atravesando un momento duro en sus vidas y que tienen un objetivo simple y profundo: reconstruir, al menos por un rato, un espacio de amor y de familia dentro de un ámbito tan hostil como el de un penal.