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Entrevista: Maider Oleaga "Esta película ha estado en el centro de mi vida".

Invitada por Espanoramas 2019, Maider Oleaga presenta “Muga deitzen da pausoa” (Paso al límite).

Para conocer más del proyecto, que habla de la presencia de Elbira Zipitria, mujer que habitó en su casa y en donde hizo funcionar, de manera clandestina en la época de Franco, la primera escuela en lengua euskera. Hablamos con ella sobre la propuesta..

¿Cuándo decidiste que serías parte de la película?

Casi desde el principio, me daba pudor,  y hubo tiempo en el que fabulé que sea una actriz, pero me duró poco, porque no sentía que iba a hacer honesto, por la relación con Elbira, que no sea yo. Fue un tiempo de duda, pero muy poco. Era necesario para contarlo, por el personaje, que es enorme, pero yo lo encontré en mi casa, y me llevaba a tomar decisiones por ahí, no podía escabullirme de eso.

¿Cómo la recuperaste a partir de tu propia relación con la casa en donde esta escuela funcionaba?

Sentir la presencia de ella me llevó a hacerla, hay algo racional y de rabia de no poder entender la poca difusión que hay de su obra, pero hay algo que luego de mucho leer e investigar sentí que me llevó a hacerlo.

¿Fue más intuitivo?

Sí, pero sucedió. Al igual que la presencia de Elbira, y durante siete años que viví en esa casa, ella se convirtió en el centro de mi vida. Logré vivir también y no pensar, pero en el tiempo de la película ella me acompañaba, su persona imaginada, que al principio era más de respeto, desde el miedo, porque era muy dura, y luego se convirtió en alguien que me ha acompañado.

¿Es tu proyecto más personal?

Si, sin dudas, a todos los niveles, por todo lo que viví. Estoy ahora escribiendo una ficción, pero es otra cosa. Esta película ha estado en el centro de mi vida, y a través de Elbira pude resolver muchas cuestiones que me estaban persiguiendo. He crecido mucho desde ella, ha sido un proceso transformador total. Otras películas no son así.

¿Te da miedo encarar otro proyecto y que no sea así?

No, no quiero que tenga la misma intensidad, fue tan transformador que quiero hacer algo que no sea tan fuerte, porque TODO era Elbira. Era como estar en una caverna constantemente, quedé exhausta pero salí fortalecida. Por eso quiero hacer otra cosa.

 

¿Pensaste en algún momento en abandonar el proyecto?

Sí, hubo una muy clara, me fui a Berlín a hacer otra película, y me olvidé del proyecto. Estaba saturada de información y de posibilidades de avanzar, que cuando volví, lo encaré de otra manera. Fue muy duro también el montaje, con otra persona, pero fue duro. En el rodaje funcioné mucho por intuición, si bien tuve un guion, me ha servido usarlo, me hizo abstraerme mucho, aún cuando luego cambié lo que estaba. Era necesario, pero fue muy difícil luego al poner la cámara no responder a lo que surgía. Como cineasta me sirvió para hacer las cosas de otras maneras.

¿Estás conforme con el resultado?

Sí, me resulta muy difícil valorarla como objeto cinematográfico sin subjetividad mía, más estando implicada en varios procesos, igual sé que si la haría hoy sería otra película. Es una propuesta difícil de entrar, que exige paciencia y cariño. Pide paciencia para ser mirada.

¿Qué aporta a la figura de Elbira?

Cuando comencé a investigar sobre ella no había casi nada de información, y cuando se presentó en Durango, el único periódico en euskera le dedicó portada y ocho páginas. Es una película no como documento histórico, sino un diálogo entre mujeres. Es un ejercicio personal de hablar y mirar a esa mujer, y esa es la película, no quién es Elbira.

Como cineasta mujer ¿te sigue costando conseguir financiación?

Es muy difícil, para cualquiera, más allá del género, porque dependemos de muchas cosas, es un sistema muy precario. Siendo mujer hay hoy más conciencia sobre el lugar de la mujer en el cine, apoyan e impulsan, pero tenemos los mismos problemas de la sociedad, no es una cuestión de cupo, hay carencia, pero es más de socialización y cómo llegamos hacia ahí. Es una alegría que haya cada vez más presencia femenina en cine pero hay que seguir conquistando espacios.

¿Te tocó atravesar alguna situación complicada como mujer en el cine?

Claro, mis equipos son pequeños, pero lleva mucho trabajo, y está inscripto que nos relacionamos de diferentes maneras entre hombres y mujeres, pero he vivido no una sino un millón. Desde pequeños hay que educar de otra manera, es lo más básico, pero todavía se están luchando por cosas que están sin resolver y eso es un problema.

¿Cómo fue la recepción en España?

Se estrena en mayo, pero tuvo pases en muestras y estoy muy contenta que una propuesta tan chica llegue a los cines, es alucinante, porque no lo imaginaba. Estará en salas, y eso me hace muy feliz, aún sea algunos días.

¿Estas con otro proyecto?

Si, escribo la ficción y estoy escribiendo un documental sobre un western, que apela a algo muy básico. Es muy bonita la historia, en un valle, monte alejado de la ciudad, dos personas, ayudadas con 300 personas, montaron un pueblo para la película “Algo más que morir”. Es una historia preciosa, me encanta el western y la pulsión de hacer cine que hay ahí, la estamos rodando por parte, me queda concluirla.