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Entrevista: César González "El origen y la pertenencia social no son garantía de nada".

El realizador César González presenta su nueva producción “Atenas”.

Con una mirada particular, y una aún más particular manera de hacer cine, César González estrena  “Atenas”, una película que impacta por la reflexión sobre la condición de clase y el lugar de la mujer y los jóvenes en ella. Para conocer más de la propuesta hablamos con el director.

¿Cómo surge la idea principal de Atenas?

Quería más presencia femenina en mi cine, presencia sólida y a la vez pensar como esa presencia no quedaría forzada ni demagógica, sino que por un lado me sirva para abordar las distintas problemáticas que atraviesa la vida de una mujer villera, con el pequeño detalle de que sale de la cárcel, y por otro lado usar un clásico de la mitología griega para observar el estado de cosas actual, y ver que similitudes y que diferencias hay entre ese ayer esplendoroso de la polis ateniense y sus plazas públicas con el hoy del capitalismo.

¿Fue difícil armar el casting?

Casi todo el elenco está compuesto por personas que ya vienen trabajando conmigo desde un principio. Nunca hasta ahora hice casting, siempre me pareció un mecanismo que en su aspecto más frecuentado, es perverso. En su faceta más industrial es muy humillante para un actor o para una actriz. Creo que los y las cineastas deben animarse a correr riesgos, y usar a ese riesgo como un material para hacer películas. No hacer casting quizás es uno de esos riesgos.

¿Cómo transmitís, desde la ficción, la sensibilidad propia y el conocimiento de tus orígenes?

Lo he dicho muchas veces. El origen y la pertenencia social no son garantía de nada, ni de virtudes, ni de defectos, ser de una villa no garantiza hacer una buena película sobre la villa, y a la inversa, no ser de la villa no decreta que si hacés una película de la villa o de algo diferente a tu pertenencia de por sí va a ser algo reaccionario. Si bien la mayoría de las películas sobre cuestiones referidas a la marginalidad, pobreza, cárcel, etc, efectivamente han sido realizadas por las clases sociales medias y altas, y si bien efectivamente la mayoría de esas obras reproducen discursos horribles, también tenemos en la historia del cine ejemplos de sobra de maravillas realizadas por manos ajenas al mundo que retratan. “La Terra Trema”, hecha por Visconti, que nunca fue pescador siciliano sino descendiente de la nobleza del norte italiano, “Feos, sucios y malos” de Ettore Scola que nunca vivió en la villa que muestra en esa película. A “Nanook” el esquimal no la hicieron los esquimales, al “Acorazado” Potemkin no la hicieron los marineros pro-revolución de 1905, ni a “Tabú” la hicieron los pueblos originarios de Tahití y puedo seguir mencionando. Eso por un lado. Por otro lado tenemos películas como “Killer of the Sheep”, de Charles Burnett, que retrata la realidad de los afroamericanos más pobres y Burnett es afroamericano, pero su película es una obra maestra primero y ante todo como película, no por el origen del director, si bien ese dato consolida y le da una unidad. Hoy en día ya hay muchas películas hechas por afroamericanos, pero varias de ellas abordan la realidad afroamericana cayendo en moralejas cristianas muy básicas que hasta ponen la otra mejilla al racista blanco.  También es importante ponerse a pensar los criterios universalistas y deterministas que tiene cierto sector del pensamiento cinematográfico. Como que forma y contenido van separados, o sea, si en el contenido de la película vemos la villa, automáticamente se dice realismo, crudeza, documental, urgencia y chau, hay entre líneas un mensaje de que ahí no hay tanta artisticidad, casi no se habla de búsqueda formal o estética, casi como que la película se hizo sola, por inercia de esa misma realidad que tanto se rechaza. En cambio si una película retrata los desvaríos de una pareja clase media, el conflicto existencial de un personaje burgués que busca un cambio en su vida, por dar 2 ejemplos, ahí sí, cierta crítica desarrolla cuales fueron los conceptos filosóficos desarrollados por la persona que dirige la película, que linaje de pensamiento sigue, se cita a decenas de autores, se expone una tras otras las referencias cinematográficas históricas de tal plano o tal otro, se analiza donde se puso la cámara, la duración de los planos, etc. Pero si mostrás la villa te dicen que hiciste un documental y listo, ni te aclaran que corriente documental en todo caso seguís, ya que las hay y muy diversas entre sí a lo largo de la historia del cine, pero no, solo te resumen a tres o 4 palabras. Les salta la ficha, dirían en el barrio, les salta la ficha de su mirada de clase.

¿Sigue siendo complicado encontrar financiación para los rodajes?

Para mí siempre lo ha sido, soy hijo de las cámaras digitales, sin ellas yo jamás hubiese realizado ni un cortometraje siquiera, pero obviamente en este contexto de miseria generalizada para nuestro pueblo lo es mucho más.

La película trabaja varias líneas asociadas al regreso de una persona a la “sociedad”, ¿Qué tan autobiográfico es el relato?

Obviamente hay algo pero a la vez es algo distinto, estrictamente cinematográfico, es una película a mi entender que se define por su montaje, no por la biografía del director. Si bien compartimos la experiencia, el personaje de la película y yo, de haber estado y salido de la cárcel, no todas las personas que salen de la cárcel tendrán el mismo punto de vista político que tengo yo sobre cómo es ese salir y todo lo que está implicado. “La procedencia no conduce por si sola a la conciencia”, digo en “Lluvia de Jaulas”. Me interesaba mostrar cual es la reacción del rostro social al ver ese estigma atravesando la cara de alguien, cuánto hay de verdadera libertad en ese salir de la cárcel y cuánto hay de cárcel en esa libertad. Quería evidentemente mostrar cómo es ese retorno, como es ese conflicto de volver a la misma sociedad que te llevó hasta ahí adentro. Yo no sé separar obra y vida, pero digo vida, no biografía. Vida es la de todos, biografía es de uno solo.  En la vida a mí me preocupa este mundo y no sé por qué no se debería tender un puente entre ese dolor de la vida real y la obra artística y no entiendo porque se considera como verdad absoluta del arte los supuestos beneficios que trae esa separación y pertenecer a la orilla de los que miran la realidad con la espalda y desde su propia nube. Creo que en torno a la relación de lo real y  el cine hay mucho para pensar.

¿Qué fue lo más complicado de rodar?

En “Atenas” fue la primera vez que tuve que filmar con el método clásico, ya que al ser subsidiada por el INCAA tenes que cumplir con un montón de mandatos de horarios y esquemas. En mis anteriores películas al no haber presupuesto todo se hacía cuando el equipo podía, y de forma muy discontinua en el tiempo. Obviamente las tomas en los exteriores son siempre las más complicadas, porque en la villa se armaba todo un acontecimiento, mucha gente se acercaba.

¿Cómo logras la “frescura” en las actuaciones?

Yo soy de repetir mucho las tomas, quizás a esa frescura se llegue a partir de la mezcla entre esos a priori opuestos, como lo serían lo espontaneo y lo repetido. Siempre hay algo que se mantiene en el terreno de lo inexplicable. No hay que confundir, ser autentico en la vida real es distinto que serlo frente a una cámara, si hay una cámara ya requiere de un artificio, ya se pone en juego lo que una subjetividad especifica pueda hacer con ese artificio, en este caso su propio cuerpo existiendo en una huella, que es al fin de cuentas lo que registra una máquina que filma. Somos generaciones ya nacidas dentro de la era del ver a la humanidad más en pantallas que en la vida real, obviamente en las clases más bajas hay menos presencia de esas pantallas, pero y sobre todo, en villas como en las cuales transcurre “Atenas”, ubicadas en zonas urbanas o pre-urbanas, el conocimiento de la posibilidad de esa huella existe.

¿Expectativas ante el estreno de “Atenas”?

Que le guste a la mayoría de las minorías y a la mayoría también.

¿Ya estás con algún nuevo proyecto?

Editando mi próxima película donde no aparece la villa, no está anclada en nada específicamente actual, todo sucede en un departamento que podría estar en cualquier parte, por  lo que todos aquellos que  solo pueden encuadrarme bajo el título de “Cine-Villero” empezarán a comprender (o eso espero) que hago cine y punto, sin ningún agregado al costado.