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Entrevista: Ivan Cherjovsky y Melina Serber "Hoy se celebra la diversidad como un valor fundamental de la cultura occidental".

Los realizadores Ivan Cherjovsky y Melina Serber presentan “La Jerusalem argentina” un viaje a la identidad y la permanencia de las costumbres.

Dialogamos con ambos para conocer más de esta propuesta documental que habla de la idiosincrasia local y cómo el paso del tiempo la ha ido modificando.

¿Qué sabían de Moisés Ville antes de la película?

Cherjovsky: Yo conocía bien la historia del pueblo y también a muchos de los protagonistas, ya que durante los cuatro años previos a la filmación estuve yendo regularmente para escribir mi tesis de doctorado sobre la memoria de la colonización judía en la Argentina.

Serber: Mi contacto con Moisés Ville siempre fue mediante fotos y textos. Trabajé durante cuatro años en el Centro de Documentación e Información sobre Judaísmo Argentino Marc Turkow. Allí fue conociendo también todos los pueblos que fueron partes de la colonización judía, siempre mediante fotos, textos y mapas.

¿Cómo surgió hacer una película sobre ese lugar?

Cherjovsky: Surgió como consecuencia de mis investigaciones acerca de la memoria judía argentina y sobre la historia judeo-argentina en general.

Serber: Iván había trabajado previamente para su tesis doctoral en Moisés Ville. Nos conocimos en la AMIA, realizando la central de recursos sobre colonias agrícolas judías. Yo me dedico a la realización documental. Un día tuvimos una reunión para charlar sobre cómo se puede hacer un documental y si a mí me interesaba sumarme dado que tenia los conocimientos previos para hacerlo y fue un sí rotundo. Y desde ahí, convoque a un equipo técnico de suma confianza e hicimos el primer viaje.

¿Qué querían mostrar del lugar?

Cherjovsky: La película muestra el final de una historia muy difundida, la de la inmigración y colonización judía en zonas rurales del país. Los hijos y nietos de aquéllos "gauchos judíos", tal como los inmortalizó Alberto Gerchunoff en 1910, se fueron yendo de los campos, dejando comunidades muy reducidas y envejecidas, pero con una fuerte vocación de mantener vivo el recuerdo de la gesta migratoria que concretaron sus antepasados.

Serber: El documental es un retrato de la vida de un pueblo rural, tranquilo, lleno de perros y personajes entrañables. De a poco este pueblo se revela como un lugar que supo ser judío, pero que a las vistas, parece ahora estar vacío, con poco movimiento. El foco el film busca pensar qué va a pasar con ese legado enorme que dejó la pomposa comunidad judía que habitó en Moisés Ville cuando los "gauchos judíos", cuando los últimos descendiente de los migrantes, ya no estén. Es la historia de la memoria judía y de tantos de los pueblos de Argentina que se modifican por las masivas migraciones del campo a la ciudad.

¿Como apareció la idea de mostrar el avance del multiculturalismo en el lugar?

Cherjovsky: El multicultiuralismo en Moisés Ville funciona como una alegoría de lo que ocurre a nivel país: hoy se celebra la diversidad como un valor fundamental de la cultura occidental. Lo interesante es que, en este microcosmos de dos mil almas, también hay una mixtura de colectividades, y que, entre todas, le encontraron la vuelta a esto de aceptar y tolerar a los demás.

Serber: Es evidente esto en Moisés Ville, porque el multiculturalismo es cotidiano. Ingue se corta el pelo en la peluquería del pastor evangelista y compra verduras en la verdulería de gente que estaba en la iglesia. Más allá de la cuestión religiosa que marco, cada cual tiene sus formas de estar en el mundo -lo cultural- y esos cruces en el pueblo pasan continuamente. Hay nuevas migraciones, hay una comunidad judía decreciente, entonces fuimos a retratar lo que pasa, lo que es, lo que allí sucede.

 

¿Cuánta investigación previa y de archivo hubo?

Cherjovsky: Mucha, pero sin la finalidad de hacer la película. En realidad, la película es una consecuencia de mi doctorado: apenas entregué la tesis, la busqué a Meli y le dije que quería que fuera mi socia en un documental sobre la memoria judía en Moisés Ville.

Serber: Así es. Después en Moisés Ville, en cada viaje, el arduo trabajo era continuar traduciendo la tesis doctoral a imágenes y sonidos. Algunas ideas ya estaban en la tesis, que leí apenas una parte, la que se concentraba en este pueblo, pero otras las descubrimos ahí. Y eso fue muy enriquecedor para le docu, ir desplegando ideas pero ahí mismo, probar in-situ.

¿Y tiempo de rodaje?

Cherjovsky: Fueron 18 días, repartidos en tres viajes durante 2014 y 2015.

¿Cuánto material quedó fuera de la película?

Cherjovsky: ¡Mucho! Pero creo que elegimos lo mejor, o al menos lo que nos permitía plasmar la idea original del guión.

Serber: Si, bastante. Pero de todas formas, fueron rodajes en dónde capitalizamos mucho todo lo que pasaba. Las cosas que quedaron afuera, mucho fue de la fiesta, que estábamos a dos cámaras y había varias horas de material. Pero en general, se fue armando el docu, le fuimos pudiendo dar forma con casi todo lo que había.

¿Cómo seleccionaron a los entrevistados?

Cherjovsky: Casi te diría que se seleccionaron solos… Aunque yo conocía a mucha gente del pueblo, hay personas que tienen un discurso elaborado y profundo, y que además funcionan bien con la cámara. Y eso es algo que salta a la vista, lo sentís de inmediato al ver las tomas.

Seber: Fuimos trabajando con mucha gente en el pueblo. Fuimos a filmar a casi todo lados porque Iván conocía a mucha gente y, a quién no conocía, estaba alegre de recibirnos. Muchas entrevistas que hicimos finalmente no funcionaban por muchos motivos. Muchos lugares dónde filmamos terminaban no resultando finalmente en la línea que luego terminamos de trazar en edición. Entonces la elección vino de la mano de poder, con los discursos de los entrevistados, vehiculizar las ideas que nosotros queríamos transmitir. Que ellos hablen por nosotros, por decirlo de alguna forma.

¿Fue más fácil hacerlo de a dos?

Cherjovsky: Para mí, que no sabía nada de cine, sí. Siempre le digo a Meli que siento que hice un curso práctico y acelerado de cine con ella y con el resto del equipo. Por ejemplo, me encantó la edición: era un plan bárbaro ir a lo  del editor a trabajar toda una mañana. Sobre todo, dadas las facilidades tecnológicas que trajo el cine digital.

Serber: Dirigir de a dos fue, en lo personal, un desafío. El desafió consistió en trabajar con un co-equiper que no sabía de cine, que venía de otra rama, que tenía y veía las cosas de otra manera. En este caso creo que facilitó las cosas trabajar de a dos porque cada uno tenía un información que el otro necesitaba. Entonces eso permitió un equilibrio, más claridad para los dos lados.

¿Qué expectativas tienen ante el estreno?

Cherjovsky: Que venga mucha gente, que se emocionen, como viene sucediendo, y que esa noche del jueves se queden un rato después de la función a charlar con nosotros en el Gaumont.

Serber: Que mucha gente venga a verla, que podamos compartir con el público el trabajo arduo y que disfruten y viajen a Moisés Ville como lo hicimos nosotros a través del docu.