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Entrevista: Hernán Alvarado "En estos momentos donde están implosionando el INCAA, poder hacer un corto con recursos del Estado es algo que no le pasa a muchos.".

Tras años de desempeñarse como asistente de cámara Hernán Alvarado se lanza al cine con "Nada de todo esto", cortometraje que integra, además, Historias Breves 16.

Para conocer más de la propuesta y el proceso de desarrollo del proyecto dialogamos en exclusiva con él.

¿Cómo desarrollaste el concepto del corto?

El corto es una adaptación de un cuento homónimo de Samanta Schweblin, el que abre “Siete casas vacías”. Cuando lo leí vi perfectamente reflejada la clase media argentina, a la cual pertenezco. Para mí esta historia tiene dos aristas: una es la que hace que la madre se trate de meter en casa ajenas, no a robar sino a “diseñar” bien esos espacios, espacios que nunca va a tener porque no puede ni por su clase social ni por su ser, que es acumulador y apegado a las cosas. Y la otra arista, la de la hija. Alguien que reniega de su madre pero al mismo tiempo es cómplice, la acompaña, porque sin ella no podrían salir a modificar casas, jardines. Es la aceptación de pertenecer a esa dupla, que la hija tanto critica, pero cuando hay un tercero que la cuestiona se le vuelve propia. Creo que algo de eso está siempre presente en la relación con nuestros padres.

El cast es clave ¿cómo fueron apareciendo las actrices?

El casting lo trabajamos durante varios meses con una amiga directora de teatro, Melisa Hermida. Los dos fuimos poniendo nombres sobre la mesa, fui a ver varias actrices al teatro…  A Marta Lubos y Paula Rasenberg las vi en varias obras y su versatilidad me hizo elegirlas como las protagonistas del corto. Aparte hubo algo clave para mí: estuvieron juntas por varios años en una obra, Dínameo, y eso hace que su trabajo sea dinámico. Eso me ayudo mucho a mí… porque al ser mi primer cortometraje de este nivel tener dos grandes actrices como son ellas, que se conozcan y se lleven bien fue muy reconfortante.

¿Y las casas?

La casa principal es de unos conocidos que realmente se coparon en que filmemos ahí. Fueron varios días de “ocuparles” la casa. Para mí era ideal como set de filmacion ya que tenía todos los espacios que necesitaba para la historia en una sola casa. El arte de esas escenas está muy poco intervenido de hecho. Es lo que muchas veces la clase media quiere y no puede alcanzar y tampoco acepta que quiere. La segunda es la casa de una familiar, que apenas leí el cuento y lo volqué en imágenes me vino a la cabeza esa casa con madera y pisos emparchados.

¿Cómo trabajaste con las actrices el tono del corto, porque si se corrían un poco quedaba todo en un trazo grueso?

Ellas fueron clave en eso, porque tuvieron claro el tono desde el primer momento. No quería mostrar a la madre como una loca, sino como alguien que puede fingir muy bien para lograr su objetivo, y que todo lo hace como parte de un juego. Ese tono es muy sutil y Marta lo lleva muy bien. El personaje que crea Paula tine un giro que mismo en rodaje me sorprendió en la escena final: con dos miradas y una sonrisa deja ver cómo la hija se vuelve cómplice y se entraga al juego de la madre, ya no desde la que “acompaña” sino participando activamente del juego.

A la hora de rodar, qué sentiste que te faltaba en materia de ¿“teoría y práctica”?

Yo trabajo hace 15 años como asistente de cámara en cine y publicidad, eso me dio la posibilidad de trabajar con gente muy experimentada y poder aprender a resolver situaciones en rodaje. La gente que me acompañó es gente amiga con la cual trabajé en muchos proyectos, eso hizo que el rodaje fuera muy placentero. Ya terminado el rodaje me di cuenta de que me faltó esa soltura al ver la escena en “vivo”, porque tenía todo en la cabeza y en cuadernos pero cuando uno va a los hechos salen otra cosa. Eso me parece que fue lo que me faltó… que en sí es oficio de director.

Anteriormente habías dirigido clip musicales ¿qué diferencias encontraste con Nada de todo esto?

Las diferencias son muchas: en el clip tenés una libertad estética y de producción mucho más amplia. La ficción -y más aún para cine- te exije una calidad y saber aprovechar los recursos de un modo muy efectivo.

¿Cómo te sentiste al recibir la noticia que el corto quedó seleccionado para Historias Breves?

Me siento alguien con suerte. En estos momentos donde están implosionando el INCAA, poder hacer un corto con recursos del Estado es algo que no le pasa a muchos.

¿Expectativas ante el estreno?

Sabiendo que el recorrido comercial de un Historias Breves no es muy largo, mi mayor expectativa es que se vea y se escuche como lo diseñamos y que gire por los distintos espacios INCAA de la Argentina. Eso sería un lujo, porque en las provincias al no haber la oferta que hay en Buenos Aires la gente le da lugar a estas películas.

¿Tenés pensado dirigir en breve un largometraje?

Estoy trabajando en un documental y en un largometraje, los dos en etapa de guión. Espero tenerlos listos para mediados del 2019.