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Entrevista: Mario Varela “Reunir al grupo fue muy complicado”.

El director profundiza en el mundo de la poesía con “La vida que te agenciaste”, que pasó por el último BAFICI y ahora llega a salas.

Buceando en la mítica “18 Whiskys” traza un documental sobre la palabra, la juventud, la efervesencia del universo literario y mucho más. Con él hablamos para conocer más de la película.

¿Cómo surge la idea de “La vida que te agenciaste”?

Tenía el material, en la escuela de cine hice el documental “Rally Paris Dakar”,  competencia alcohólica con mis amigos por bares de San Telmo, la mayoría de ellos eran escritores, acabábamos de sacar la revista, así que era un evento y ellos me ayudaron a hacer la película. En la escuela de cine lo bocharon, a todos los que participaron, era como un documental maldito, quedó dando vueltas en las redes y 25 años después encontramos la película en las redes y la volvimos a ver. Me contacté con Laura Wittner, hablamos de varias cosas y en qué estaba cada uno y me dijo “ah, mirá la vida que te agenciaste”, y desde ahí surgió la idea de ver en qué estaba cada uno, de un grupo tan unido ver qué hacía cada uno. Estuvimos como un año escribiendo el guion, lo presentamos al INCAA y de cinco votos tuvo tres y uno con reparos y recomendaciones para cuando hagamos la película.

¿Fue complicado reunir al grupo?

Fue lo más complicado de todo, porque antes, cuando los conocía, y vivía en Buenos Aires nos contactábamos muy rápido y eran parte de lo que hacíamos. Principalmente porque todos estábamos creando, individual y grupalmente, escribíamos, yo filmaba, el crecimiento grupal era bueno para todos, y nos apoyábamos mucho. Ahora los fui encontrando, pero hubo que coordinar entre familia, hijos, trabajo. Muchos reencuentros fueron hermosos, otros hubo que trabajarlos, varios no aparecen, como Ezequiel Ademián, o Alejandro Ricagno, que no pudimos cerrar. Juntar al grupo de los whiskys fue bastante difícil.

¿Y seleccionar que material de archivo iba a quedar?

Conozco mucho el documental y no sabía qué partes iban a quedar porque no sabía cómo iban a reaccionar a lo largo de las charlas del documental. Se fue dando en contrapunto con lo que pasaba en la actualidad.

¿Cómo fue el trabajo con el grupo en los momentos en que se representan sus poemas?

Fue bastante divertida, tuvimos varios casos, Fabian Casas se trajo su propio vestuario, a Laura la tuve que convencer hasta que vino y se metió en la bañera, Darío Rojo sabía que iba a decir que no, que lo iba a hacer después, por la amistad que tenemos. Tratamos de darle a cada poema y escenificación estilos diferentes, hay poemas reinterpretados, dibujados, lectura pura, y más, estuvo bueno porque en la mezcla de las recreaciones cada uno encuentra lo que le gusta. De hecho igual los poemas de por sí son bellísimos.

¿Cuál fue la situación más complicada de rodar? Sin spoiler, en Filipinas hubo encuentro, ¿verdad?

Eso fue lo más complicado, porque para llegar hubo que hacer muchas paradas, en Tokio estaba Circo, ahí filmamos con él y de ahí a Filipinas en donde hubo que tomar varios medios de transporte y caminar. En el medio del viaje Durand nos escribió arrepintiéndose de la primera decisión. No le creímos, porque somos amigos, tenemos un vinculo fuerte. Estaba en una islita al sur de Filipinas en donde hay mucho terrorismo y grupos islámicos, tuvimos que pasar por controles, de armas, de terroristas. Eso fue complicado para encontrarlo a Daniel.

¿Expectativas ante el estreno?

Estoy ansioso, contento, es una película que ahora se verá solo una semana en el cine Cosmos, después el cine cierra por vacaciones. Espero que la película tenga una larga trayectoria, todos queremos que sea así y estamos muy contentos con el resultado.