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Entrevista: Ricardo Piterbarg "Las películas necesitan madurez para hacerse y pensarlas luego de estrenarlas".

Coincidiendo con los 24 años del atentado a la AMIA el realizador Ricardo Piterbarg estrena “IKIGAI, la sonrisa de Gardel”.

Centrada en Mirta Regina Satz, una de las sobrevivientes del hecho, el film habla sobre la posibilidad de recuperarse, del poder de la resilencia y del arte como vía de sanación. Hablamos en exclusiva con el director para conocer más de la propuesta.

¿Cómo conociste a Mirta?

La conocí llevando a mis hijos al taller de arte INCLAN, donde ella da clases, primero a mi hijo, y después a mi hija. Coincidió que estaban haciendo los gardelitos, Natasha, mi hija tiene su Gardelito en la sonrisa de Gardel, y ella un día le preguntó a Mirta si podía registrar el proceso del mural. Aceptó, llevé una mini DV, que me gusta mucho, con un gran angular, Mirta me decía que quería que sea de media hora, le decía que no, con 10 minutos, y pensamos juntos algunas cosas para avanzar, pero no, hasta que un día me dijo que me juntara con su hermana, Telma, me junté y en ese momento me enteré que era sobreviviente de la voladura de la AMIA, así la conocí.

¿Por qué decidiste comenzar con su historia actual y no por el hecho que cambió su vida?

Una vez que Telma me cuenta esto, rápidamente entendí que había una película, sobre escombros, y con ella fuimos armando el guion, Mirta al principio participo, que contaba paralelamente cómo se construía el mural y se reconstruía su historia. Eso fue el guion, que tuvo su reescritura. Cuando llegué al primer corte se lo mostré a tres o cuatro personas, Juan Bautista Stagnaro entre ellos, y después de verla y dialogando me preguntó distintas cosas hasta cómo me enteré que ella era sobreviviente de la AMIA, y le conté la historia, que filmé sin saberlo, que después me enteré y me sugirió que haga eso, que cuente a Mirta y presentar el tema de la Amia de cómo me lo enteré, eso hice y creo que resulta.

¿Cómo fueron las jornadas de rodaje y en cuanto cambio el proyecto desde la idea original?

El rodaje tuvo dos etapas, primero el proceso del mural, desde el armado de los gardelitos, colocación e inauguración, y luego 10 días con escenas más oníricas, la entrevista a Mirta, las escenas de baile, con los chicos. Ni me acuerdo ya la idea original, pero no cambió, la idea madre era el camino de los escombros, de hecho se iba a llamar así, pero eso se mantiene, sí cambió el guion.

¿Cuánto material quedo fuera de la película?

Quedó material reiterativo, no mucho material, no descarté y luego lamenté.

Es tu segundo largo, entre el primero y tu trabajo previo como asistente, hasta llegar a hoy, ¿cómo fue la transición y que crees que te hizo falta?

La transición, hoy lo hablaba con una compañera de muchas películas y rodaje, las películas necesitan madurez para hacerse y pensarlas luego de estrenarlas, la transición es parte de la realización, lo tenés que hacer para pensarla, y también después de haberla hecho, para hacer otra y que esto resulte en un final feliz para la película, no es condición sin equa non, pero a mí el tiempo me hizo madurar como director, IKIGAI también, la protagonista también, hoy sería otra película si la filmara.

¿Expectativa ante el estreno?

No tengo mayores expectativas de taquilla, sé que la gente  va cada vez menos al cine, trabajo en “El cine argentino va a la escuela”, de la DAC (Directores Argentinos Cinematográficos), y una de las chicas dice en uno de los videítos “a mí me gustaría ser director de cine para que la gente vea  y se emocione”, eso me sintetiza y esa es la expectativa, poder provocar en la sala un impacto emocional en quien vea la película, después cuántos vayan, mejor.