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Entrevista: Alejo Moguillansky "El acto creativo es, por definición, un instante de fragilidad"

Alejo Moguillansky estrena la película ganadora de la competencia argentina del BAFICI 2017 “La vendedora de fósforos”.

La innovadora propuesta, que también obtuvo en dicha muestra el premio ACCA (Asociación Cronistas Cinematográficos de Argentina) llega a salas luego de un exitoso recorrido por muestras nacionales y extranjeras. Para conocer más del proyecto dialogamos con el realizador independiente.

¿Cómo fue que un proyecto documental devino en una de las películas más innovadoras narrativamente?

Agradezco el comentario. Supongo que hay una dimensión de lo documental le concierne al film y que tiene que ver con justamente encontrar la ficción detrás de lo documental. Acaso sea un error separar la imaginación de lo real, aún cuando ese real esté atravesado por instancias políticas, como es el caso de este film . Pues bien, Godard lo pudo pronunciar de una manera muy clara: "Detrás de la ficción está lo documental. Y detrás de lo documental, de nuevo la ficción". Supongo que estas películas se mueven en un horizonte contemplado por esa idea. La película piensa más parecido a un pintor frente a un retrato. No le preguntamos al retrato si pertenece a lo rela o a la ficción. Creo que esta “vendedora de fósforos” opera de una manera similar. En todo caso le importa que las imágenes sean verdaderas o falsas. Que sean originalmente del mundo de lo real o del mundo de la ficción, en todo caso, es otra cosa. Una de las pocas guías que tiene este film es su propia imaginación. Y paradójicamente encuentra varias veces más imaginación en los materiales que el sentido común denomina como reales o documentales. Y si los procedimientos más tradicionales de la ficción le resultan, justamente, poco imaginativos, entonces prefiere hacer ficción con otro tipo de materiales que, en algunos casos, pertenecen al universo de lo documental. Creo que a fin de cuentas se trata de la propia capacidad del film para soprenderse a él mismo, para poder tratar un material con la misma bilateralidad y soberanía que pretenden que la traten a ella misma. En todo caso, se trata de una relación entre imágenes libres. Lo único que no puede permitirse este film,ni ninguno, es violar ese derecho de toda imagen a ser libre.

¿Cómo se introdujo el texto y la obra que inspiran el título dentro de la estructura del film?

De manera espontánea: todo empezó filmando la ópera de Lachenmann titulada “La Vendedora de Fósforos” en el Teatro Colón. A partir de ese momento el cuento de Andersen ya estaba en nuestra película. Nuestro rol, poco a poco, fu el de ir encontrando todos los lugares donde aparecían pequeñas vendedoras de fósforos, es decir, seres marginados con un destino trágico. Encontramos varios que ya estaban deambulando en la película y que no es que nosotro losmetimos a la fuerza. Ya estaban allí: la niña que muere congelada en una noche de año nuevo del cuento de Andersen, el burro Baltasar del film de Robert Bresson con el destino trágico de un burro de carga que pasa de dueño en dueño, el compsitos Franz Schubert quien murió sin que le hayan estrenado ni una sóla obra en vida, la ativista alemana Gudrun Enslinn, quien habita la obra de Lachenmann con una carta escrita desde la carcel antes de su muerte en la Alemania de los años 70. Todos esos personajes ya habitaban el film. Nuestra tarea fue la de darles un lugar justo en el relato, pero no son invención nuestra. Ellos ya estaban allí.

¿Qué es lo que más te atrae del universo artístico para reflejarlo en tus films?

Supongo que estas películas filman algo parecido a su propia ontología. La idea de filmar a los artistas trabajando es una idea que se repite de uno a otro film, y quién sabe si no demasiado. Pero es lo que siempre se impone. Así com Degas con sus bailarinas, así como Ford con sus cowboys, estas películas tienen a sus artistas trabajando. El acto creativo en sí es algo que no deja de resultar un terreno infinitamente fértil para el retrato. Los cineastas, los actores, los bailarines, saltando al vacío sin temor al abismo en busca de alguna red que los contenga es un material que una y otra ve se repite con la misma voluntad. Hay algo de retratar al artista en el preciso momento de la creacion. Diría que si se tratase de un cuadro ese sería el motivo. Mayormente se trata de gente muy cercana a la que se filma con cierto nivel de intimidad y complicidad. Hay siempre una idea de fragilidad que resulta particularmente conmovedora, y por momentos pienso que la fragilidad es una de las formas posibles de la resistencia. El acto creativo es, por definición, un instante de fragilidad. Que así sea entonces: frágiles venceremos. Por otro lado está la dimensión que decíamos antes: el trabajo del artista. El artista es un trabajador. Y en general tiende a trabajar el doble o el triple que el resto. Básicamente trabaja todo el tiempo. Trabaja para ganar dinero, trabaja invirtiendo su dinero en algo que no lo remunera, trabaja para que eso que no lo reminera sea visto al menos por alguien. Participa de una extraña economía en la que todo el tiempo está pidiendo prestado dinero y tiempo a sí mismo. De esa espiral también están hechas estas películas. Y es esa espiral la que los define como clase social. Una clase social que nació para ser débil. Y como dijo un amigo, debe ser difícil ponerse del lado de los más débiles, debe ser por eso que nadie se pone de su lado. Pues bueno, al menos estos films tratan de hacerlo.

¿Cómo definís tu manera de filmar y cuál es el proceso de la misma?

No sé si puedo responder con precisión esa pregunta. En todo caso sí puedo responder acerca del proceso. Como decíamos antes, en “La Vendedora…” hubo una primera instancia documental. Será porque soy un mal director de documentales, será por tratar de ver siempre qué es lo que hay detrás de una imagen, nuestro rol fue el de rodear esos primeros materiales documentales con ficción. Hay que decir que yo tengo el oficio de montajista de cine, y que en buena parte del asunto la escritura en mi caso pasa por ahí, en la isla de edición. Las películas que yo dirijo están durante un año o lo que dure su factura, abiertas en una línea de tiempo en mi computadora desde el primer día de rodaje. El rodaje y el montaje son para mí una fase que tiende a conincidir. Entra ellas dos, en todo caso, está la escritura del guión, casi como un mediador entre dos instancias que no hacen sino generar tensión entre ellas. Es en ese sentido que edito un material y luego trabajamos en un relato detrás de ese material. Es un ejercicio un poco engorroso porque primero se filma, luego se edita y finalmente se escribe, y es problemático desde algunos puntos de vista, como por ejemplo el hecho de que los fondos que dan dinero se los dan a un guión de un proyecto. Y en nuestro caso el guión es lo último que tenemos, por ende esos personajes de estas pelícuas que viven un poco al borde y con una economía tirando más bien al inexistencia, se paracen demasiado a nosotros como cineastas. Pero ya, es la manera que tenemos y que nos sirve en esta familia de films que que dirijo yo dentro de El Pampero Cine. El hecho e que se trata de un proceso sumamente gratificante y colectivo, porque no filmamos lo que nos dicta un guión, sino que se filma lo que nos parece que hay que filmar a cada paso.Eso genera vínculos muy especiales entre un equipo sumamente reducido en este caso integrado por la productora Eugenia Campos Guevara, la fotógrafa Inés Duacastella, el sonidista Marcos Canosa, y los actores y actrices María Villar, Margarita Fernández, Luciana Acuña y Walter Jakob, aparte de mi hija Cleo, quien también dictó escenas de este film que han quedado en el armado final de la película. También hubo aportes fotográficos de Agustín Mendilaharzu y de Soledad Rodríguez. En ese proceso filmamos escenas completamente ciegos acerca de su origen y de su ocasional consecuencia en en el relato. Varias veces nos juntamos a filmar sin tener la menor idea del personaje de María, ni por qué hacía lo que hacía, ni por qué lloraba, ni por qué escuchaba con atención el piano interpretado por Margarita, ni siquiera por qué estaba allí en su casa junto a la pianista. En todo caso buscábamos algo que genere algún tipo de resonancia con las escenas dentro del Teatro Colón que ya habíamos filmado; escenas que funcionen como espejo de aquellas otras, como contraplanos. Creería que se trata de películas que piensan que no siguen un guión ni una línea improvisatoria. Son films que van tomando decisiones, incluso desde lugares meramente instintivos y emocionales. Pero lo misma cercanía que pueden generar con un personaje, creo que puede también traducirse en algún momento en distancia. Y creo que tratan de establecer con quien las mira un pacto honesto. Así como en los viejos policiales del cine clásico los films mostraban sus cartas rapidamente y a partir de allí avanzaban junto con quien los miraba, creo que La Vendedora de Fósforos tiene esa misma voluntad. Ir juntos. No ser un prestidigitador que nos manipula a golpes de efecto.

En un momento complicado para el cine, ¿sentís que el camino iniciado con la productora posibilita continuar dirigiendo más allá de cualquier gestión y decisiones del Instituto?

Realmente no lo sé. El camino que tomamos inicialmente hace quince años tuvo que ver con varias cuestiones. Entre otras que estos films difícilmente sean posibles de producir con los requerimientos industriales. Son películas hechas de manera artesanal, a veces por un ínfimo número de personas con un espíritu sumamente colectivo y donde la idea de grupo está presente de manera total. Yo no pienso que una película como “La Vendedora de Fósforos” sea mía, sino que es de un grupo de personas, y si se quiere ni siquiera es de ese grupo, le pertenece al cine y punto. Esa relación directa con el cine es lo que hemos buscado una y otra vez. De eso sobre todo se trata nuestro lugar tan excéntrico en el paisaje de la producción cinematográfica argentina. Pero no somos los únicos. Hay todo un enorme grupo de películas producidas desde algún borde difícil de asimilar aún. Y con la exhibición pasa algo similar. Nosotros mismos estamos trabajando en ese terreno para inventar un lugar donde exhibir nuestros films. Y ese "nuestros" no comprende únicamente a El Pampero.

¿Qué esperas con el estreno de “La vendedora…”?

Supongo que eso que sucede en las salas de cine a las que yo suelo ir, y es esa idea de mucha gente sola pero todos juntos en la oscuridad mirando la pantalla. Estar sólos y juntos gracias a un film. Si eso sucediera con nuestra vendedora prendiendo fósforos en la Sala Lugones y en el Cine del Malba y pueda mirar a los ojos a alguna de esa almas solitarias, yo me sentiría a gusto y pensaría que el estreno tuvo sentido. Más allá de eso, como te decía antes, creo que “La Vendedora de Fósforos” será el último estreno nuestro en un circuito de cines tradicionales, si se me permite el adjetivo. El cine está cada vez más relegado. Y el cine independiente ni hablar. Acaso sea hora de crear un cine para-cultural, volver a la cinefilia como quien se dirige a una asociación por fuera de la ley. Del margen venimos y hacia el margen vamos.

¿Estás ya con algún nuevo proyecto?

Estoy terminando un film auto-proclamado 'Por el dinero'. Está filmado en Colombia y Argentina, y se trata de un film casi musical que filmamos junto a Luciana Acuña, Matthieu Perpoint y Gabriel Chwojnik, que son mis compañeros en la obra homónima que hicimos durante un par de tempordas en distintos teatros de Buenos Aires. Está filmado durante una gira en Cali y luego en el Caribe colombiano, a donde acudimos junto a otros dos mosqueteros de la Vendedora: la fotógrafa Inés Duacastella y el sonidista Marcos Canosa. Supongo que estará listo en un par de meses. Por otro lado el verano pasado filmamos en Córdoba junto al Grupo Krapp un film  que aún está en post-producción. Se trata de una comedia con cuatro personajes extra-polados de una obra de ellos y repatriados en la sierra cordobesa, de donde es mi mujer. Es una comedia de una fisicalidad lindante con Chaplin. Al final siempre se vuelve a los primeros amores.

 

Ultima actualización (Jueves 31 de Mayo de 2018 01:47)