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Entrevista: Misael Bustos "Los pibes siguen vendiéndose y comprándose"

El realizador Misael Bustos presenta “Secreto a Voces” una película dolorosa que habla de la apropiación de niños.

El film narra cuatro historias personales unidas por el tráfico y la apropiación de bebés en el país, con una tensión increíble. Para conocer más de la producción hablamos en exclusiva con el director.

¿Cómo surgió el proyecto?

No me surgió, me llegó, yo estaba escribiendo una serie hace unos años, y una persona que entrevistaba me contó que era “apropiada”, no me cerraban los números porque tenía 60 años, aproximadamente, me hizo ruido, me cayó de sopetón, es algo naturalizado, y uno lee estas noticias, pero las lees y das vuelta la página, está invisibilizado, y a partir de ahí empecé a investigar, porque lo que pasa es un tragedia.

Es increíble lo que muestra la película, como usinas generadoras de chicos, y que uno sólo asocia a la dictadura la apropiación…

Es realmente tremendo, lo que pasa que justamente para mí el Estado nunca se ha hecho cargo, es complejo, pero tiene que aplicar las políticas necesarias para terminar con esto. La apropiación viene desde antes de la dictadura, y el trabajo de madres y abuelas ha sido increíble, pero hasta semánticamente ellos no pueden visibilizarse, hay un estamento estatal, hospitalario que usufructúa esto.

¿Fue difícil acompañarlos en la pesquisa?

Cuando consolidé la idea, tenía un amigo, Diego Braude, y le ofrecí investigar, estuvimos como cuatro años para encontrar el arco dramático, historias actuales, todas, con dramas personales intensos.

¿Qué fue lo más complicado a nivel técnico y emocional?

Lo más difícil es tratar de separarte de los relatos para que no te toque emocionalmente, de hecho amigos del equipo se apartaron del proyecto, los relatos son internos, desgarradores, fue muy bravo, contemplar los dramas desde un lugar externo y que no te toque. A nivel técnico, es una historia chica, lo de Suiza lo pusimos para no sólo contextualizarlo acá, con ayuda de producción viajé solo a filmar, el documentalista a veces tiene que hacer eso para sortear problemas.

Sorprende la calidad de la imagen y fotografía de la película ¿por qué decidiste darle ese acabado?

Creo que cada uno tiene su estética para filmar, me destaco por eso, pero acá cierta belleza contrasta con la dureza de los relatos, era una estética interesante, el documental es también cine y todos los lenguajes dan cabida a lo que uno quiere hacer. Los contextos tienen que ver con las personas y sus vidas, y me parece que está bien logrado.

En las imágenes del juicio un médico dice que esto va a seguir pasando ¿sentís impotencia?

Esto va a seguir pasando, ese discurso está bien plantado ahí porque va a seguir pasando, los pibes siguen vendiéndose y comprandose, un pibe rubio vale más dinero, y la gente de más bajo recursos es la más afectada, si el Estado no hace algo va a seguir ocurriendo, está el tráfico de armas, el de drogas y el de personas. Primero está la problemática, más que la película, y si la película recorre escuelas puede imponer lo que está mal, si aparece tu vecina con un hijo y nunca estuvo con panza, está mal, filmando escuché miles de casos. Te juro que mirando la película alguien me va a decir que lo provocamos, y te juro que no. En el caso de Patricia le dije que la íbamos a acompañar, fue una decisión muy rápida porque había gente que se iba a negar de hacer cámara oculta, nos sorprendió la cantidad de gente que revelaba esto, el locutor, la partera, el del hospital, es impresionante. Las ong’s dicen que hay tres millones de argentinos buscando su identidad, se equivocaron, un millón, se equivocaron, medio millón, es mucho.

Después de terminar la película, ¿hubo novedades en los casos?

No, de hecho Patricia sigue buscando, Norma está muy afectada, algo que ha tenido desde que nació su hijo, es el drama más grande de una persona. Me encontré con mucha gente quebrada, el no saber de dónde venís y enterarte de grande es terrible, no quisiera vivirlo.

¿Expectativas por el estreno?

Que instale algo, que alguien reaccione del Estado y traten de hacer algo. En términos de estreno es un documental, no hay muchas expectativas, sabemos que el cine está en crisis, y este tipo de películas tal vez en unos años no podamos hacerlas. Estamos peleando espacios INCAA, organizaciones de derechos humanos, que quieren presentarla y también visibilizar esto.