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Entrevista: Nicolás Teté y Guillermo Félix "Sabíamos qué película queríamos hacer"

Nicolás Teté (“Onix”) y Guillermo Félix estrenan “La vida sin brillos” una mirada sobre el pasado, presente, y porque no, el futuro de estrellas populares argentinas.

La película encierra una profunda reflexión sobre el éxito, el ascenso y caída, y sobre aquello que hacemos con los ídolos. Para conocer más detalles de la propuesta dialogamos con los directores.

¿Qué sienten al finalmente mostrarla?

Guillermo: Estábamos con miedo antes de mostrarla, pero la verdad es que como somos un equipo chico, queríamos mostrarla, eso genera ansiedad y sobre todo que la mitad de las protagonistas no habían visto el film.

¿Algunas la vieron en una proyección especial verdad?

Nicolás: Sí, y cuando la vieron nos preguntaron algunas cosas que sugerían cambiar, pero eran cuestiones estéticas. El proyecto empezó muy chico, con una camarita y un micrófono, nos dieron el ok y arrancamos así, porque sino perdíamos la oportunidad. Fuimos con lo que queríamos hacer, y de a poco nos dimos cuenta que era complicado. En el transcurso se fue armando el proyecto, prácticamente de un día para el otro, hablamos con José María Muscari, al otro día él habló con ellas, nos dio el visto bueno, y lo primero que filmamos fue la visita de Mimí Pons al programa de Mirtha Legrand.

Arrancaron bien arriba…

Guillermo: Sí, y encima fue un programa muy fuerte, en medio de elecciones, estaba Scioli, y nosotros somos bastante tímidos, y nos ayudó a armarnos. Éramos como dos niños yendo a filmar, Patricia Dal nos dijo que admiraba que teníamos una meta y sabíamos que queríamos.

¿Fue difícil manejar los egos de cada una?

Guillermo: Nos esforzamos para que todas estén, pero después entendimos que teníamos que hacer lo que ellas quisieran hacer, las que querían participar que lo hagan y las que no también.

Ademas en el teatro las iban a encontrar…

Nicolás: Claro, nos encontramos igual con portazos y situaciones de irnos del teatro super enojados. Hubo gente que nos ofreció todo lo que iban a hacer, como Sandra Smith, o Patricia Dal, instantáneamente, otras no. Patricia nos dijo “yo sé que me están mostrando las arrugas, está ok, pero muestren tal cosa”. No buscamos mostrar “oh las arrugas”.

Guillermo: Sabíamos que no queríamos hacer algo bizarro, sabemos que parte de su público es joven, que las ve en youtube, que se rie de ellas y con ellas, nosotros queríamos mostrarlas de manera respetuosa y muchas cosas las sacamos para cuidarlas y nos decían “eh, no está tal cosa”, ellas todo el tiempo producían y guionaban la película en sus cabezas. Están super acostumbradas a actuar y a las cámaras, por eso decidimos no luchar más con eso.

¿La incorporación del recurso de los audios de whatsapp como surgió?

Nicolás: Ellas tienen mucha relación con Whatsapp, tienen un grupo, interactúan, nos enviaban mensajes de minutos, y eran por momentos fuera del rodaje y supimos que había que usarlos, y al hablar de la película como personaje era interesante, ellas no sabían que los íbamos a usar, pero también servía para mostrar algo real de ellas.

¿Qué conocían de ellas antes del rodaje?

Guillermo: Las conocíamos, las conocemos, después de ver la obra nos llevó a buscarlas, pero tanto ellas como Jose María manejan otros tiempos, lejanos al cine, investigamos después de filmar, vimos después archivo.

Nicolás: Muchas de ellas estuvieron vigentes, otras no, y de esas era difícil encontrar material, la idea era buscar en internet, nuestra principal fuente de material, cosas distintas. Primero hicimos todos los camarines, después el guion y en privado, ahí trabajamos con Marcos Martínez, que venía de hacer cosas en el mundo del teatro, y el nos guió un poco, también para hacer el guion y para encontrar la estructura de la película. Sabíamos qué película queríamos hacer pero nos costaba explicar.

Cuándo se encontraron con la otra cara del brillo ¿qué les pasó?

Guillermo: En un principio tratábamos de huirle, de no caer en eso, hasta que fue imposible, y hubo una especie de pedido para que se filmaran, como la situación de la inyección, hablan a cámara, con Noemí Alan nos pasó que se enojó porque no la filmábamos, y lo hacíamos para protegerla hasta que esté bien, y nos encaró para saber por qué no lo hacíamos. Quedó un poco por eso, se sentía relegada. Son diez y es difícil.

Nicolás: Las que están más en la película están porque se abrieron más, algunas incluso ahora se abren aún más. Creo que porque no sabían qué íbamos a hacer, nos veían como a dos que venían con una cámara de fotos, porque era la manera que encontramos para meternos en todos los espacios. No se podía llevar ni sonidista, si íbamos a los canales había que, si el equipo era más grande, llevar permisos. Nos turnábamos, fue demandante el rodaje,

Guillermo: Siempre tenía que haber uno filmando y el otro como haciendo la psicológica.

Ayudó ser dos?

Guillermo: Sí.

Nicolás: Obvio, porque no estábamos además acostumbrados a trabajar con tanta gente.

¿Cuánto duró el rodaje?

Nicolás: Todo el proceso alrededor de dos años, y desde que empezamos a filmar íbamos editando. Primero lo hicimos nosotros y después sumamos una montajista.

Guillermo: No sabíamos qué iba a pasar con la película y qué iba a salir.

Nicolás: No sabíamos si la íbamos a terminar, y sí sabíamos que no íbamos a salir hasta que ellas la vean, de hecho el compromiso de ellas fue diferente cuando se ivolucró el INCAA y supimos que íbamos a tener el corte final.

Guillermo: Al principio estuvimos solos porque no sabíamos cómo iba a terminar, haciendo el contacto y luego sumamos gente.

Nicolás: Hubo gente que nos dijo que no quería estar, como Pata Villanueva, que había sido parte de un documental sobre “botineras” que finalmente no salió y usaron su imagen para otra cosa.

Guillermo: Ellas tenían desconfianza por las cosas que les pasaron, pensaban que íbamos a “cagarlas”, por experiencias previas, pero luego pudimos hacernos el título de directores.

Nicolás: Hasta que la película no se estrena tienen esa idea, y cuando la vieron pudieron contemplar eso.

Pusiste algo como “yo no sé si voy a poder vivir del cine pero sé que no puedo vivir sin el cine” ¿qué les pasa con esto y más en un momento complicado de la industria?

Guillermo: Ya pasó la prueba, quiero sentarme a escribir, seguir haciendo, acumulas cosas que hay que soltar, se viene relax pero también pensar en otros proyectos y otras cosas.

Nicolás: Para mí fue importante porque más allá de mis películas anteriores, pude dirigir, agarrar la cámara, conseguir el INCAA, filmar en Buenos Aires. Presentamos otro proyecto en el INCAA “Todos tenemos un muerto en el placard”, que también ganó el Gleyzer y no pudimos lograr nada en el año que había que hacerlo, por eso presentamos todo de nuevo. Hace cinco años que estoy en el cine independiente y sé que quiero vivir de haciendo películas, porque si bien hago otras cosas, no termino de pasarla bien.