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Entrevista: Alan Stivelman "El sistema tradicional de cine está mal, todo contaminado".

Tras su debut con "Humano", Alan Stivelman presenta "Testigo de otro mundo".

El documental aborda el encuentro del protagonista con seres de otro mundo, intentando brindarle explicaciones. Para conocer más de su particular manera de rodar y encarar los proyectos hablamos con Stivelman.

¿Cómo es el sistema de producción de tus películas?

En la anterior, como no tenía un guion, hice el viaje y llevé la cámara, volví, empezamos a editar, nos quedamos sin plata, apliqué a algunos fondos, no quedé en ninguno. Después hice un financiamiento colectivo, no funcionó, si en captación de atención y en recursos humanos, el tráiler y la película tuvieron un tinte global. Hice una ronda de inversión entre amigos, se juntó plata para terminarla, algo de exhibición también. Después los exhibidores no la querían. Fui al interior, buscando salas, e hicimos acuerdos dependiendo el lugar.

Fue muy peleada en todo sentido…

Sí, terminó teniendo 70 mil espectadores, 9 mil tradicional, y el resto sin tickets INCAA. Después fui a España, había preconceptos, llegué a Barcelona, pedí al dueño tres funciones, me las dio, y un mes antes habíamos vendido todas. Logramos 10 mil espectadores allí y el mismo número en México. Para esta película apostamos a este sistema, aún teniendo presupuesto INCAA, el 30 por ciento del total que tiene. Queríamos darle una calidad más global. La recreación nos llevó la mitad del presupuesto. Para nosotros es una novedad que vaya a una cadena de cine, pelearemos con “Avengers”, con “Perdida”, eso no nos asusta, podemos convivir, pero donde aparece una falla importante, es que el sistema está mal, todo contaminado, y hacemos que esa variable, sin entrar en el sistema tradicional, le echábamos la culpa las salas, pero lo previo está mal. El cine quiere vender entradas y pochoclo, con el tráiler hicimos un reporte de dónde hay interés, el distribuidor tiene un termómetro, los exhibidores la ven, o la verán, y tenemos pocos días para comunicar, a nosotros nos cambia mucho si vamos a Adrogué o a un shopping, el INCAA te exige que vaya a mas salas, te hacen hacer afiches, no los usan, te hacen crear el tráiler, no lo pasan.

Las variables van por otro lado y también hay otros carriles…

No nos quedamos con la queja, ya sabemos, por ejemplo que en España estrenamos en septiembre y a qué salas vamos, hay que poner voluntades para sanar el sistema acá.

¿Aceptó de una el protagonista?

Empecé un guion de ficción de una pareja abducida, me compré un libro de abducciones, con un enfoque psicológico, pero dije es denso, voy al año a presentar a Rosario “Humano”, me llevé el libro, en el estreno se presenta un antropólogo, y era compañero del autor del libro, se lo mostré, al otro día nos juntamos con él, hablábamos de la sincronía, me muestran el caso de Juan Pérez, me quedé pensando en el trauma de esa persona y pedí de ir a verlo. Así se gestó, el libro fue el disparador para conocerlo. Lo conocí, y su desconocimiento fue la razón porque se alejó de todo el mundo. Cuando le mostrábamos todo tenía revelaciones.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?

Los momentos que sabía que tenía que meter el dedo en la llaga.

¿Lo preparaste?

No, la escena de los sueños por ejemplo no la pensé, me había armado como un esquema con “día emotivo”, pero hablábamos de otra cosa y surgió solo. Le dije al DF que me eliminara, entendí el dolor fuerte que tenía. Hice una trampa, antes del rodaje con Juan ya había ido a Paraguay y le traje el testimonio. El rodaje fue eso, un rompecabezas, como la venida del doctor Valle y las cosas se iban organizando a medida que se iba rodando. Fue el proceso de acompañar a Juan más que el fenómeno ovni.

Se estrena a 40 años de “Encuentros cercanos del tercer tipo”, ¿fue pensado?

No, es una linda coincidencia.

¿Qué te gustaría que pase con el estreno?

Que muchos se sientan identificados y que se conecten con Juan, y que puedan atravesar el proceso que él hizo para sanarse.