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Entrevista: Gonzalo Calzada "El cine de género me gusta, pero no descarto nada".

Tras “Resurreción” el realizador Gonzalo Calzada se anima una vez más al género con “Luciferina”.

Parte de su “trilogía de las vírgenes”, en el film el director propone una revisión de los clásicos de exorcismo y posesión. Para conocer más del proyecto hablamos con él.

¿Por qué seguís explorando en el cine de género?

Porque me gusta, uno no se cuestiona cosas, venís de una época, de una generación, de Spielberg, veíamos series desfasadas, “Los Invasores”, “Star Trek”, mientras tomabas la leche a la tarde, ibas al cine a ver “E.T.”, “Los Goonnies”, veías después que había fantasía, leías cuentos, Poe, Bradbury, en donde me crie en Córdoba no llegaba mucho, te agarrabas de lo que te contaban, todo era hambre, de todo eso. Hoy hay una sobreabundancia, mi hija tiene en mi casa todo el cine que yo no vi en mi vida, es otro músculo.

Pero también es otro vínculo…

Tienen otras cosas, creo que algo se atrofia y algo se gana, te anulas la vista y desarrollas otro sentido del tacto, a mí me da miedo, están con muchas cosas y con nada. El cine de género me gusta, pero no descarto nada, el drama me gusta también, la comedia no creo que pueda hacerla. Cuando hablamos de cine de género hablamos de entelequia, ciencia ficción, mitología, gótica, etc.

En “Luciferina” revertís la transformación tradicional de las películas clásicas ¿cómo surge esta idea?

Me vino un pedido después de “Resurrección” con más ritmo y terror. Con ese brief tengo muchas películas e ideas y me siento y veo qué hacer. Tengo un guion hace cinco años que no puedo domar, y esto se escribió en un mes, es así, dije tiro tres líneas: tiene que ser una chica, mi novia me dijo escribí algo sobre mujeres, y esas cosas te golpean y te dan mucho más. Una tarde me senté con mi novia y mi madre y me dieron algunas ideas, que me rebotan y así tuve tres historias de golpe, muy poderosas, y tenía que elegir una y que se ciñera al pedido: más juventud, más diablo y más aventura, y ahí aparece esto de modificar, lo que parece la clásica película de terror con chicos que los matan no, no es así, jugar con lo que aprendes en la universidad y nunca arriesgas. Así aparecieron ciertas cosas, aunque no siempre tenes claridad de si lo que estás haciendo está bien. Me fascinaba la escena de la vieja Gregoria caminando y era Hansel y Gretel, pero después pensé qué estás haciendo. La historia cuando entra en la isla trabaja otro universo. Coppola decía que hay que mezclar y mezclar hasta que se cree un universo.

Eso buscás vos…

Sí, de chico siempre hacía esto, tenía un teatrito de cartón y me gustaba verlo con profundidad como un universo, por eso me gusta Bergman, la caja, las sombras, toda la interioridad que tiene, los primeros cortos míos tenían esa premisa de entrar y salir en un mundo con su propia lógica, así trabajamos los proyectos. Seis meses antes pienso la lógica del mundo.

En “Luciferina” un ingrediente clave es el casting ¿cómo los seleccionaste?

Uno aprende de saber qué es lo que no quiere, acá no quería prescindir de tiempo para ensayar, no me gusta filmar escenas que no estén seriamente pensadas desde antes, hay cosas que uno subestima y llegas al rodaje y haces y queda bien pero zafaste. Sabíamos que por el presupuesto las películas de género, porque deben tener la confianza, sobre todo por lo que se filma.

La mayoría de los actores aún no la vieron…

Sí, es cuestión de gusto, les propongo igual verla antes de la Avant para que no estén a último momento. Pocos la vieron entera.

Vuelvo a la pregunta por el cast, ¿cómo lo seleccionaste?

No podíamos contar con actores conocidos y necesitábamos agenda de ensayo, acá hay muchos actores muy buenos con ganas de actuar. Además queríamos tener un coreógrafo para toda la película y un coach de actores. Los actores tienen que estar contenidos.Tenía presente lo que buscaba de imagen, sabía qué quería, y por suerte fueron apareciendo, se hizo un casting de dos meses, y la mitad quedó del primer día, por suerte. Todo es prueba ensayo y error, nunca había trabajado así con los actores y ahora nunca voy a dejar de hacerlo así. En mi película anterior, “Resurrección” escribí pensando en Patricio Contreras y después apareció Martín Slipak, acá no. Uno trabaja mucho para no caerse de la cornisa.

¿Qué escena fue muy difícil de rodar?

Los tres exorcismos, fueron muy difíciles, tuvieron complejidades distintas, fueron ensayados, principalmente con el de la isla, el realista, no había efectos, era in situ, era una coreografía, el otro con arneses fue muy técnico, trayendo elementos chamánicos nuevos. Los tres exorcismos son distintos, el primero es el católico, con fuerte presencia femenina, el segundo chamánico y el tercero en el que yo ya no sabía qué estábamos haciendo, porque rodas pero sin música ni nada, con gran coraje, quedaron para mí muy bien. Fue una producción exigida, con mucho trabajo para que se vea muy bien.

¿Qué te gustaría que pase con “Luciferina”?

Para mí ya es un logro, que se estrene es otra, y en términos prácticos, que le vaya bien, que la vean, que me permita seguir trabajando de esto y filmando. Hoy por hoy continuar la saga, tengo el guion escrito, cuando escribí “Luciferina” escribí las otras dos, es una saga, con tres mujeres, vírgenes, tres casos de posesión distintos, en contextos sociales distintos, con personajes engarzados, no especulativamente, y si no se hace la película la voy a novelizar.

¿Por qué la gente tiene que ver “Luciferina”?

Porque es algo distinto.