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Goyo Anchou sobre "Heterophobia": "la búsqueda del amor es la salida personal e individual ante el horror del mundo"

"Heterofobia" de Goyo Anchou, comienza a proyectarse desde hoy en el Malba, todos los sábados dentro del ciclo que presenta lo mejor del reciente Festival Asterisco. Charlamos con el director, quien nos acerca con sus ideas al universo de "Heterofobia" y las condiciones en que el proyecto se generó.

"Heterophobia" sorprende por su encuadre visual, absolutamente transgresor. ¿Así la visualizaste en la preproducción o fuiste modificando tu idea a medida que avanzaba el rodaje?

Algunos de los encuadres surgieron de antemano, pero fueron los menos. La mayor parte de las composiciones visuales las preparé en la mesa de edición, en un trabajo bastante largo de combinación de planos diferentes en una misma imagen, hasta encontrar las formas que me parecía que condecían mejor con las emociones que se van narrando en cada una de las partes.

También tuve en cuenta, a la hora de plantear estas combinaciones de planos en una misma imagen, las teorías de montaje de atracciones y montaje intelectual de la escuela soviética, que implicaba cómo alterar el sentido original de una imagen modificando su contexto.

Estas combinaciones las busqué en el escritorio de edición, ya finalizado el rodaje, y fue lo que más tiempo y dedicación me llevó, la verdad sea dicha.

Sentí a la película como una búsqueda multimedial, potente y ruidosa, como si hubiera en ella una decida acción con la intención de conmover desde una perspectiva disruptiva. ¿Cuáles fueron las motivaciones que te llevaron a abordar ese lenguaje cinematográfico?

El lenguaje disruptivo tiene que ver con la formación de un lenguaje revolucionario, que estoy profundizando en mi obra desde, mas o menos, el 2001, cuando, todavía siendo docente de las cátedras de historia de cine en la Fuc, me tocó dar a un alumnado tempestuoso y politizado por el colapso del estado, las teorías de cine guerrilla y militante de las décadas de 1960 y 1970.

Es un tipo de cine que hoy parece fuera de lugar, porque se dejó de hacer hacia los años 80, cuando volvió a surgir con fuerza la propuesta industrial norteamericana, por un lado, y el cine europeo se estancó en una contemplación abúlica de la realidad. El cine que yo practico es un cine que hasta ese momento resultaba familiar a los jóvenes artistas y disidentes de la cultural en general.

Es un cine que busca la revolución, cambiar el mundo. Puede que se haya dejado de hacer en el momento en que el capitalismo conformista pareció convertirse en la única ideología sobre la tierra, pero eso no quiere decir que no lo podamos volver a hacer, que no podamos volver a intentar cambiar el mundo. A muchos les va a parecer raro, pero no lo es tanto, sólo un horizonte renovado de libertad.

Ponés en relieve algunos temas como el patriarcado y la búsqueda del amor, ¿Cuáles son tus sensaciones frente a esos ejes? ¿Cómo construiste los textos que unen el relato?

El patriarcado es una cárcel que nos oprime a todos y a todas, es necesario, para la salvación de la humanidad entera, colaborar en su destrucción y caída.

Esa fetiche odioso del macho de encontrar placer en el sometimiento del otro, es el placer que se encuentra en la base de la violencia de género, y también de la violencia de clases y de castas: el placer del macho que se excita con la humillación de su partenaire sexual es clave para entender una situación económica universal en el que un mínimo perverso de personas acumula riquezas siderales mientras grandes masas de seres humanos son privadas de sus necesidades básicas.

La búsqueda del amor es la salida personal e individual ante el horror del mundo, claro. Sin el amor sería imposible seguir viviendo. Y sin amor también sería imposible seguir intentando cambiar el mundo.

Y cómo construí los textos? Una vez que aprendés a rimar, todo va sobre ruedas. El ritmo mismo de las palabras te lleva adelante hasta el final. Es una sensación de muchísima felicidad.

Sin dudas, "Heterophobia", es como vos definiste alguna vez, "cine de guerrilla". ¿Qué le dirías a los jóvenes cineastas que encuentran dificultades para encarar la producción de sus películas? ¿Hay alguna estrategia para sobreponerse en esos momentos en que los fondos no aparecen y la necesidad por transmitir está definida?

El cine guerrilla es un cine de la urgencia.

Mi consejo hacia todos los chicos y chicas que se vean en la necesidad de practicar este tipo de cine es que sean consecuentes con este tipo de producción y que no practiquen el cine de guerrilla a la norteamericana, como hicieron Robert Rodriguez y otros que por el estilo, que sólo querían un lugar dentro del sistema de los opresores, sino que lo practiquen en su sentido original latinoamericano, porque el cine de guerrilla nació en américa latina y han querido hacérnoslo olvidar, que hagan un cine guerrilla para decir todas las verdades que sientan que no serían capaces de decir si estuvieran trabajando bajo el control de una estructura industrial, vinculada a la opresión de los grandes capitales y en función de la sumisión de las mayorías al confort y placer de unos pocos.

Que hagan un cine guerrilla para cambiar el mundo. Que no se crean que esas son cosas que dejaron de hacerse hace un par de generaciones. Que siempre hay tiempo para seguir intentándolo.