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Entrevista: Juana Burga “Fue un reto muy bello”.

La supermodelo peruana protagoniza, junto a Peter Lanzani, “Los últimos” (2017), película de Nicolás Puenzo en la que compone a Yaku, una mujer que debe luchar por su pareja y su hijo.

Hablanis en exclusiva con Burga en Buenos Aires antes del estreno del film para conocer más detalles de la experiencia y la película.

¿Cómo fue meterse en el universo apocalíptico de “Los últimos” y no apoyarte en la belleza?

Fue una experiencia super intensa estar en un ambiente diferente, en Nueva York tenes acceso a todo lo que quieras y meterme en la piel de Yaku fue muy fuerte, salir de allí y cuando llegue al set fue todo más orgánico. La preparación fue intensa, pero fue un reto muy bello, y estuve trabajando en la identidad del personaje.

En el modelaje es más fácil exteriorizar aquellos que te solicitan, por ejemplo, en una foto, acá,  internamente ¿cómo preparaste el tono?

Es muy cierto que siempre en la moda tenés una conexión para conseguir lo que el personaje requiere, o una marca, es un trabajo de un día, lo haces y te vas. Acá fue llegar a un universo, y tuve que cambiar, adaptarme a, el estar con Nicolás me ayudó para comprender la pasión que tenía por su proyecto.

¿Conocías su trabajo?

Me contactó por internet, y me sorprendió el hecho de la potencia de esto, él acá, preparando su película, yo en Nueva York, y él contándome el proyecto, yo ya estaba buscando algo nuevo en mi vida.

¿Pensabas en actuar?

No, pero sí inscribirme en alguna escuela, era válido, o danza, algo que sea arte.

Y no estuvo esa instancia, y apareció “Los últimos”…

Siempre todo se me da como en el momento, y cuando estaba preparada por una nueva pasión en mi vida llegó esto, agradezco, para que también conozcan como soy, me sirvió para conectarme como mujer, y revalorizar mis sentimientos, como tener miedo en determinados momentos, Yaku me sirvió para tomar similitud con mi vida, porque empecé a modelar muy pequeña, no sabía qué me iba a tocar, aunque sí le puse el 100 por ciento todo y eso ha validado mis nueve años de carrera de modelo y ahora esto.

¿Cómo sigue tu camino por la actuación?

Tener el protagónico es importante, el director me dio esta gran oportunidad.

Las modelos siempre trabajan más secundarias….

Sí, me he sacado la lotería, siempre toca de hacer de novia del protagonista. Yo siempre me tengo que conectar con el proyecto, buscando que enseñe, y “Los últimos” enseña qué puede pasar con la tierra, y también a las mujeres qué es la belleza y qué es ser mujeres, es muy fuerte pasar estas cosas, hay guerra de agua en varios lugares, por eso la película sirve para tomar conciencia que la vida no está comprada, y que cuando la naturaleza viene, viene con mucha fuerza, y con intensidad, para darnos cuenta de los abusos que no muchas veces somos conscientes.

Yaku sufre una gran transformación en la película ¿cómo la viviste y preparaste?

Ella arranca muy maltratada, está en un momento en el que sólo desea encontrar agua y cuando camina por el desierto sin encontrar nada es doloroso, y al estar tan vulnerable aparecen muchas emociones, pierde a su padre, si me hubiese tocado a mí piensas “me rindo”, pero luego sabe que hay una vida que tiene que cuidar, el lenguaje corporal es muy importante, porque luchas por tu vida encontrando la paz interior, y logra encontrar la fuerza y hay momentos en los que todo es muy duro, pero también muy bello. Yaku es superpura.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?

El primer día de rodaje llovió, después hubo tormentas de tierra, viento, pero contra viento y marea seguimos adelante con el director. Todos estábamos muy unidos. Las escenas de llanto fueron complicadas, sobre todo cuando Yaku se entera de la muerte del padre, no imaginaba lo difícil de hacerlo frente a tanta gente, me reía con Peter, con Germán, y cuando había que filmar no salía, vivo en el momento, eso me ayudó a reconectarme en cada momento que sentía que me estaba yendo con el personaje, lloré para varias escenas y fue todo muy emocional, poner algo personal dentro de mí, fue difícil, y luego también salir de esa emoción. Con Germán tuve mucha conexión, más allá que Peter hacía de mi pareja, pero en el proceso Germán fue un modelo de ídolo que veía, me enamoré, no como pareja, sino emocional, como un padre.

Además acá estaban todo el día juntos...

Claro, con Germán nos encontramos, con Peter viajamos juntos. Estuvimos unos días juntos y luego empezamos en Bolivia, aprovechando la luz del día.

La película es muy bella…

Sí, cinematografía, fotografía, no imaginé que iba a ser tan bella, porque hay así en cinematografías extranjeras, pero no así latinoamericanas, es un gran nivel. En Nueva York sólo con ver el tráiler ya quieren que se estrene, yo no doy mucha información, quiero que se queden con la intriga, y además ellos sufran mucho el clima, o en California que hay problemas del agua.

“Los últimos” genera conciencia…

Claro, eso me gustó del proyecto, educa mucho, somos inconscientes de cómo estamos maltratando a la tierra, que es una y ya, y me gusta mostrar que puede haber cambios. Trabajo empoderando a Perú, soy una embajadora del corazón, y ya que estoy en la moda trabajo, por ejemplo para certificar a las artesanas, su trabajo no está reconocido, estoy armando una muestra de su trabajo, es una iniciativa para empoderarlas, mostrar el arte detrás de la pieza y hacer entender que la moda consciente siempre estuvo presente, hoy la gente no compra si el producto no es orgánico.

¿Quién te gustaría que vea la película?

Todos los que me conocen, para que me vean en la pantalla y digan ¿qué hizo Juana?, no vi la película aún, sólo algo en WIP, y lo que ví me encantó, estoy muy ansiosa por verla. Mi mamá, mi papá, los que me conocen, los que no también, los que sólo me ven una revista que me vean en la pantalla grande y que esto sea el significado de belleza y que sepan que esto es para mí la belleza.