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Entrevista: Martín Solá "Entendimos que había otra manera de enfrentarse al conflicto".

Martín Solá estrena su última producción "La Familia Chechena" y una retrospectiva sobre su obra, que incluye propuestas variadas, pero que conforman un corpus sólido sobre el hombre y su entorno.

Para conocer más sobre el rodaje en zona de conflicto, y sus próximos pasos, nos encontramos con el director a minutos de presentar la película en La Lugones.

¿Cómo te sentís con el estreno de  tu última película y la retrospectiva que armó La Lugones con tu obra?

Para mí es una alegría y orgullo, porque esta sala para mí es especial, estudié cine acá pero prácticamente la sala fue mi escuela de cine, vi miles de retrospectivas, le agradezco mucho a Luciano Monteagudo.

Volvés a trabajar en zona de conflicto, pero en este caso con la música como via de escape ¿cómo surge la idea y la temática y cómo llegaste a los personajes?

Para hablar de esto tengo que referir a mí película anterior “Hamdam”, cuando la hicimos entendimos que había otra manera de enfrentarse al conflicto, no solo las armas, ahí surge “La Familia…”, para hablar de la religión, la fé, que se encarna en la danza, eso nos llevó a buscar a los sufís y llegamos a Abubakar, una persona que dirige las danzas, y también porque él tenía una hija, y quería tocar el tema de las mujeres chechenas.

¿Qué fue lo más complicado del rodaje?

Lo más complicado fue encontrar el contacto local, nos llevó dos años, un director francés me pasó el contacto. Después los tiempos, porque si bien no hay conflicto, es una zona controlada, no tanto como en Palestina, pero hay mercenarios, hay mucha tensión todo el tiempo, no podíamos por ejemplo alquilar autos, porque nos iban a pedir coimas, nos manejamos en taxi y eso demoraba todo. Igual una vez que entramos fluyó todo, no hay tantos checkpoints como en Palestina, una vez que tenés al contacto que te abre todo ya está.

Es como un “puntero”…

Abubakar por ejemplo nos daba acceso a todo, las mujeres las pudimos filmar porque él dirigía luego el rezo.

¿Es difícil rodar en medio de los conflictos?

Es difícil.

¿Es como un cronista de guerra?

La diferencia es que no vamos al foco del conflicto, nunca nos interesó eso, estamos al margen de eso, en Chechenia queríamos filmar la zike. Los sufí más radicalizados resisten pacíficamente, y con ellos estuvimos, igual tuvimos que pedir permiso para filmar a los militares chechenos, que son más malos que el ébola, así lo hicimos.

¿Cómo es tu equipo de trabajo?

Siempre estoy con Jonathan Darch, sonidista, Gustavo Schiaffino el DF y siempre un contacto local, que se suma, siempre, es esencial, es el que te abre las puertas.

¿Se complica llegar a él y que cumpla lo prometido?

Es lotería, el de Chechenia fue por recomendación, siempre es así, porque no hay muchos, y menos que hablen inglés, nos decía Bulat, el contacto, que fuéramos en tren, pero queríamos que nos venga a buscar, después nos dimos cuenta que era todo tranquilo, pero al no conocer no querés experimentar. En Chechenia estuvo tres semanas con nosotros, después se fue, nos presentó a todos, ya estábamos con Abubakar y era complicado porque no habla ni una palabra en inglés. Es complicado, queda una en el Tibet y paso a otra cosa.

¿Por dónde imaginás? ¿Documental?

Tengo ganas de ficción, documental también, me gusta mucho el tema del trabajo, estuvo en mis películas anteriores, después me abro a lo que venga, igual no creo en la diferencia entre ficción y documental, no somos antropólogos, sociólogos ni periodistas.

Pero terminas convirtiéndose en eso…

Puede ser, sin lugar a dudas, yo no soy musulmán y no dejamos de ver en eso un hecho estético, que lo buscan para llegar a lo que desean, lo veo desde ahí, en “Caja Cerrada” veía estética en la pesca marroquí, y el que no lo vea miente.

Tu mirada es otra…

Claro, en la zike veía una cuestión estética, elástica, muy visual, muy de cine.

¿Filmar algo acá?

Sí, “Mensajero” la filmé en Argentina, tal vez me cueste rodar en Buenos Aires, no sé cómo filmaría la gran ciudad, me gustaría, seguro lo voy a hacer, pero no me cierro a nada, lo que surja, surja.

¿Sigue la película por el mundo?

Por suerte ya estuvo en varios festivales y en “Visions du réel” ganó mejor película y eso logró un camino largo para la película, la presenté por ejemplo en Rusia, doble desafío, mostrar Chechenia para ellos y además por admiración al cine que ellos tienen.

¿Próximo rodaje?

En el Tibet, va a ser sobre el amor, completando la trilogía “Lucha, fe, amor”, pero está complicado el tema del dinero, hasta que no aparezca no vamos a poder ir.

"La familia Chechena" en La Lugones a las 21.30 hasta el 8 de noviembre.

"Mensajero" en La Lugones, lunes 6 a las 16.30.

"Caja Cerrada" en La Lugones, martes 7 a las 16.30.

"Hamdam" en La Lugones, miércoles 8 a las 16.30.