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Entrevista: Silvia Schnicer “Las películas necesitan mucho del boca a boca y del tiempo”.

“Tigre” (2017), ópera prima de Silvia Schnicer y Ulises Porra es una película que habla de una falsa idea de progreso que arrasa con tradiciones, familias y espacios sin importar nada.

En medio de ese avance una mujer (Marilú Marini) luchará por preservar su lugar mientras se reencuentra con los suyos. Para conocer más de la película, hablamos con Schnicer días antes del estreno y tras el exitoso paso de “Tigre” en Toronto y San Sebastián.

¿Cómo están viviendo todo lo que está pasando con la película?

Espectacular, fue algo muy inesperado, cuando haces una película ni siquiera imaginas eso, que suceda una cosa así, es como un premio. Es una manera de alentarte, se agradece mucho. Por otro lado es un premio por todo el trabajo realizado por tanta gente, pero igual tiene algo de suerte, porque se hacen tantas películas hermosas, somos nosotros pero pudo ser otro.

La película habla de lo local pero es universal ¿cómo desarrollaron el guion desde ahí?

Justamente quisimos hacer eso, lo individual desde los personajes, porque cada uno tiene su conflicto y punto de vista, pero quisimos darle un contexto que supere esos mundos chiquitos. El Tigre es un personaje más y nos dejó hacer eso, desde el sonido y la narrativa superaba lo local, porque en el sonido incluimos sonidos de flora y de fauna que no son de acá, los buscamos en otros países, Nahuel Valente el sonidista lo hizo, muy minucioso, para que se reconozca desde otros oídos que no eran los nuestros. Además el tema de la tierra, en el Delta, de construir a mansalva, de manera poca respetuosa hace que se desequilibre el ambiente, hay muchos barrios cerrados que no tienen en cuenta las condiciones particulares del delta, hace que haya inundaciones, terrenos más bajos que se inundan, antes no pasaba, y es algo que esta sucediendo a nivel mundial, no quisimos hacerlo localmente pero sí reconocible.

¿Marilú Marini fue la primera opción?

No, la propuesta fue de Mariana Mitre, la directora de casting de adultos, y la vez que lo hizo fue única, nunca buscamos otra alternativa porque además Marilú se subió al proyecto muy tempranamente e hicimos lo imposible para que fuera parte. No buscamos alternativa y por suerte fue así porque no la había.

Trabajaron con María Laura Bertch con los chicos, ¿cómo fue el diálogo con ella para que sea natural el trabajo?

Con ella hicimos un casting mixto de chicos que salían de escuelas de teatro pero finalmente fuimos a buscarlos a Tigre, chicos no preparados, de clubes de remo, por ejemplo, con una relación con el río y la vegetación muy cercana, eso permitió su familiaridad con el ambiente y ayudó para que estén tranquilos en el rodaje. Después hicimos ensayos a modo de juego con ciertas ideas que queríamos que hagan en la película, todo muy lúdico, ellos se conocieron jugando.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?

Con Ulises siempre nos planteamos y quisimos sostener fue de ir al Delta a rodar y quedarnos ahí, no volver a continente, estábamos muy aislados, casi a tres horas, eso fue intencional. Defendimos la idea desde un primer momento, sabiendo los riesgos, pero el equipo aceptó el desafío y pudimos usar esas instancias a favor en cada momento de la película. Fue difícil para urbanos como nosotros, pero se utilizó todo a favor, podría haber sido difícil y chocante pero no lo fue.

Es muy loco lo que decís porque uno imagina complicaciones al verla…

Sí, pero tuvimos un equipo muy guerrero que la luchó, y sorteó los obstáculos. El Delta además tiene su magia, la escena de la casa inundada estaba en el guion, la dejamos pero sabíamos que no iba a suceder, y el último día del rodaje subió el agua como nunca, hace siete años que no sucedía y el Delta nos lo dio.

¿Fue más fácil trabajar de a dos o al contrario?

Ulises es también mi pareja, tenemos una convivencia ardua en ese sentido y el proyecto tiene muchos años e hicimos una reescritura juntos, y en el proceso nos sacamos todas las dudas, y si había algo que debatir o ponerse de acuerdo se hizo todo antes del rodaje, así que llegamos pulidos. Además hicimos un corto en el Delta y la dinámica estuvo a prueba. En el rodaje no nos pusimos nada de antemano y luego fue aceitarnos con el equipo, no entre nosotros, sino en una dinámica con el equipo. Dormíamos en la locación, nos levantábamos temprano, repasábamos todo y esperábamos al equipo con el desayuno sabiendo todo lo que íbamos a hacer.

¿Expectativas ante el estreno en un momento complicado como este?

A nivel nacional es la que uno más emoción le pone, es tu país, es tu gente, es tu equipo técnico, tenés ganas que guste o que genere, dudas, preguntas, no sé, que genere es lo más importante. Se estrenan muchas películas juntas, tenemos una situación de sala difícil, apretados, con pocas salas, se hace difícil desde ese lugar, pero al mismo tiempo te sentís acompañado por películas extraordinarias, compartir el camino es lindo. Las películas necesitan mucho del boca a boca y del tiempo, necesitan perdurar en el tiempo para que hagan un camino, eso es lo más difícil.

¿Tienen nuevos proyectos?

Cada uno tenemos un proyecto en desarrollo de guion.