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"Der Räuber" (Sin salida): Vértigo criminal y deportivo (?)

Había oído hablar de esta película cuando se estrenó en el festival de Berlin, el año pasado. La prensa internacional le auguró una interesante carrera global y la destacó, no sólo por su interesante tema (es una biopic), sino por la precisión y espectacularidad de sus escenas de persecución. Antes de entrar al cine me dije..."no van a superar lo que Hollywood hace de memoria y bien"... Pero si, esta coproducción austríaca-alemana hace gala de un tratamiento visual destacado y tiene el plus de traer una historia basada en hechos reales que en su tiempo fue noticia en los grandes medios. "Sin salida" es la biografía de un atleta austríaco de los ochenta (Johann Rettenberger) que tenía una peligrosa compulsión delictiva (asaltar bancos, principalmente) y una doble vida donde amaba competir en maratones y vivir a alta velocidad. Su personalidad llamó la atención del periodista Martin Prinz quien escribió un best seller en el que está basada esta cinta. Rettenberger era un hombre tan particular que incluso alguno de sus records no han podido ser sido batidos por otros deportistas años después (carrera en los alpes austríacos, por ejemplo). Esa dualidad parecía un fecundo campo para abordar y en ese sentido trabajaron juntos el director Benjamin Heisenberg y el autor del libro para lograr una adaptación que haga justicia al personaje. El resultado es interesante, aunque no completo. Lograron un thriller veloz y llamativo aunque no lograron descubrir el velo que se oculta los relieves de tamaño hombre...

 

"Lymelife" (Aprender a vivir): Familias disfuncionales viviendo el "sueño americano"

"Lymelife" hace referencia al nombre de una enfermedad. Es transmitida por las garrapatas y su característica saliente, es que se presenta generando diferentes síndromes que hacen que su marca no se pueda determinar con exactitud. Digamos que el virus actúa como un camaleón, va mutando en distintas áreas (por ejemplo genera cansancio, daño neurológico y cardíaco) y a veces es difícil encontrar alguien que lo diagnostique acertadamente. Si bien con antibióticos puede ser tratada con éxito, lo cierto es que la idea de Derek Martini (director y guionista junto a su hermano Steven) apuntaba a comparar los síntomas difusos que las familias y sujetos de cierta comunidad manifiestan y que hacen difícil operar sobre ellos al estar tan disfrazado. Digamos que la disfuncionalidad de ciertas conductas están ocultas por un manto que las asemeja a devenires habituales, pero si no se instala el ojo crítico sobre ellas, pasan desapercibidas hasta que es demasiado tarde.

Lo mismo sucede con "Lymelife". Es una gran película. Pero tiende a no ser valorada en su justa medida, por el tono y la temática que presenta. Con un presupuesto pequeño pero apadrinado por Martin Scorcese, Martini debutaba en las grandes ligas en aquel lejano 2008 (el film fue estrenado en agosto de ese año en Canadá) con un drama familiar muy interesante. Si bien no está a la altura de "American Beauty" de Sam Mendes, film ideal para comparar por su tópico, lo cierto es que para haber sido un inicio de carrera, fue auspicioso. El tema de ámbas es cómo sobrevivir al "sueño americano", cuando éste, en la práctica y por el contexto histórico, demuestra ser sólo un paradigma inexacto que nunca termina de ser abordado desde suficientes aristas hasta desarmarlo por completo, hincando el diente en su jugosa veta.

 

"Hermanitos del fin del mundo": el fin, justifica los medios?

Ha sido muy difícil escribir esta crítica para mí. Diego Topa forma parte de muchos recuerdos familiares comunes con mi hija de cinco, hemos pasado horas viéndolo en "La casa de Disney Junior" por cable y también hemos ido a varios de sus shows. En general, me parece que Topa logra combinar sutilmente un repertorio clásico y moderno en sus presentaciones (hace canciones de Gaby, Fofó y Miliki hasta las del Sapo Pepe, mezclando ritmos y haciendo versiones megamix) y ofrece un espectáculo colorido para todas las edades. Se lo ve un artista comprometido con los chicos y por eso siempre lo acompañamos en sus proyectos hasta hoy, el día de su debut cinematográfico. Su coequiper en la televisión es Muni (Mariana Seligmann) con quien tienen buena química y hacen micros muy coloridos que se repiten hasta el cansancio en distintos horarios en la programación.

Disney apoyó la distribución del film así que ese elemento me hizo pensar que habían supervisado y controlado el material que estaban apoyando... Pero no. Me parece que confiaron demasiado en el carisma del dúo y dejaron que el casi debutante Julio Midú transformara una idea simple y chiquita (eso era originalmente) mágicamente y sin colaboración literaria en una producción destinada a pelear la exigente taquilla infantil de vacaciones de invierno.

Como no estaba convencido de poder sostenerla solo, fui a ver "Hermanitos..." con Luz, de manera también de agregarle a mi visión adulta del film, una percepción del impacto que podía tener en los más chicos. Creo que el resultado de verla en esas condiciones me hizo entender que a pesar de sus pobres valores y defectos, solo logrará entretener a los más pequeños de la casa. Y cuando digo pequeños, me refiero a que solamente chicos de entre 3 y 5 años pueden salir satisfechos. Al resto, les parecerá una propuesta mediocre y aburrida, mal filmada y que no vale el precio de la entrada. Ni siquiera con el 2x1 que ofrecen muchos cines.

"Hermanitos..." te retrotrae al cine musical y de vacaciones de la época de los 80, tales como aquellos bizarros clásicos de Los Parchís o "Las aventuras de Tremendo", con un claro objetivo de traer al espectador a figuras de la música o de la televisión en guiones básicos y con poca producción. En aquellos tiempos se creía que bastaba esbozar una trama en dos trazos para atraer ese mismo caudal de público. Funcionaba. Es cierto. Ahora, en este nuevo siglo, tengo mis dudas. Me cuesta creer que los chicos mediatizados de este tiempo puedan sentirse cautivados por esta historia.

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