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"Source code": La vida y la muerte en 8 cíclicos minutos

El inglés Ducan Jones es uno de mis directores británicos favoritos de este último tiempo. No tiene una filmografía extensa (dos títulos y un corto), de hecho, yo sólo ví "Moon", su primer largo, premiadísimo thriller de ciencia ficción en el que con pocos elementos logra traer una historia atrapante. Para quienes no la vieron, pondré en el perfil público del espectador avezado, el trailer de la película en un rato porque creo que junto a "Source code", van de la mano, no forman una unidad, pero la manera de narrar de Jones este tipo de género es fresca y poderosa. En "Moon", hay un sólo personaje a lo largo de toda la historia (Sam Rockwell en seguramente uno de sus mejores trabajos) pero es de tal magnitud el conflicto que plantea y la atmósfera que crea, que el film, a pesar de ser pausado logra una intensidad pocas veces vista con tan pocos recursos físicos. "Ocho minutos antes de morir", en cambio, es más vertiginosa, pero tiene comparte el espíritu por cuestionar lo establecido y abordar estrategias extremas cuando el sujeto debe enfrentarse a situaciones límites que desestructuran su centro. El director cuenta (otra vez) con un gran actor para el rol central y obtiene de Jack Gyllenhaal otra lucida actuación que lo posiciona como uno de los más sólidos intérpretes con que cuenta la industria en este último tiempo. Cuando me acomodé en la butaca y ví los primeros minutos, ratifiqué mi alianza con Jones, es un realizador en el que hay que confiar.

Ultima actualización (Jueves 23 de Junio de 2011 11:15)

 

"Rabbit hole": humana y dolorosa imagen de un duelo que nadie querría atravesar

Es cierto que a Nicole Kidman le cuesta encontrar buenos papeles. En los últimos años, esto se hizo más evidente y excepto "The hours" y "Eyes wide shut" (mis favoritas) -más alguna otra que podemos discutir, quizás "Dogville" o "The others"-, viene haciendo films de escaso valor artístico y también, poca suerte en la taquilla. Incluso más, "Rabbit hole"; si bien la llevó a estar nominada a un Oscar de la Academia, fue un completo fracaso en su país y en el resto del mundo (apenas arañó en recaudación la mitad de lo que costó), también. Sabemos que el gusto del público no es medida en muchos casos, para medir el nivel artístico de una obra. Pero algo indica. En este caso particular, "El laberinto" aborda un tema que no es fácil para cualquier espectador y es entendible que la gente no decida elegirla entre varios opciones: habla de la crisis de un matrimonio que perdió en un accidente a su hijo de cuatro años... Es un producto sólido y complejo, pero si uno no está predispuesto a entregarse a él, puede convertirse en un relato áspero y denso que agobia por su recorrido, un auténtico descenso a los avernos...

¿Es una buena película? Sí. Definitivamente. Aunque no es mi género favorito, es fácil de percibir que este trabajo de John Cameron Mitchell es un punto de inflexión en su carrera: recordemos, tuvo un promisorio debut con "Hedwig and the angry inch" (delirante carta de presentación, diría) y conmovió a la sociedad norteamericana con "Shortbus", destrozada por muchos críticos en EEUU y amada por este cronista (una ácida comedia sobre parejas cruzadas, hetersexuales y de las otras, ambientada en la Gran Manzana, plagada de escenas fuertes donde el sexo es protagonista excluyente)... Es un cineasta singular, intenso y original que sabe contar historias y en esta ocasión elegió una obra de teatro famosa ("The rabbit hole", escrita por David Linsday-Abaire y ganadora del Pulitzer en su categoría en 2007) para seguir alimentando su aura de director prestigioso, lejos del cine mainstream comercial y cerca de las realizaciones viscerales y controversiales. Cameron Mitchell cuenta historias que no son de fácil asimilación y su enfoque interesa, aunque requiere de cierto estado particular de ánimo para acercarse a él.  Cuando se empezó a diseñar el guión, conseguir financiación no fue fácil, incluso Kidman tuvo que poner su nombre como productora para juntar fondos ya que el proyecto se preveía de difícil llegada al público masivo.

No es fácil conseguir dinero para rodar un drama.

 

"Las marimbas del infierno": Power trío guatemalteco en clave tercermundista

Debe ser la primera vez en mi vida que veo cine guatemalteco. Mientras entraba al Gaumont, trataba de recordar si algo de esa filmografía había llegado a mi videoteca y el resultado era negativo: no es una región en la que haya mucho desarrollo de la industria local y no hay noticias de que alguna de sus producciones hayan logrado estrenarse aquí alguna vez, comercialmente. No llegué a verla en el BAFICI de este año aunque se que participó de la competencia oficial (Mención Especial) y sumó reconocimientos a su larga carrera internacional (Gran Premio del Jurado en Miami , "Flechazo" de Encuentros de Cine de América Latina en Toulouse, Francia; Mejor Largometraje Documental -cosa extraña- en Morelia, Mexico y Premio Especial del Jurado, en Torino, Italia, todos entre 2010 y el año en curso). Indudablemente, leer sobre tal unanimidad (sus valores) en festivales tan distintos, nos llevó a verla y comprobar in situ las bondades del nuevo cine guatemalteco, o al menos, de su director Julio Hérnandez Cordón. La verdad es que es un film original, extraño, dotado de un regionalismo particularmente universal (sí, su mayor mérito) y una realización modesta que flaquea en todos los rubros técnicos, de principio a fin.

 

Ultima actualización (Lunes 20 de Junio de 2011 18:56)

 
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