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"De nuevo otra vez" : de madres e hijas

Luego de una extensa trayectoria como dramaturga y actriz teatral, conocida también por sus trabajos cinematográficos en “El Estudiante”, “Medianeras” pero por sobre todo como una de las actrices referentes del cine de Matías Piñeiro (“Viola” “Todos mienten” “La princesa de Francia”), Romina Paula incursionó además en el terreno de la escritura con “Agosto”, su novela quizás más reconocida, “Vos me querés a mí?” y “Acá todavía”.

En esta última novela, se centraba fundamentalmente en el vínculo entre un padre ya pasado los sesenta, con su hija que sobresale notablemente por sobre sus hermanos en un momento de cuidado frente a una internación.

Ahora es el momento de probar una nueva faceta en su carrera vinculada a las diversas disciplinas del arte y se pone ahora detrás de la cámara en su Opera Prima -en donde también es la protagonista- con “DE NUEVO, OTRA VEZ”, que analizará el vínculo entre madre e hija a partir de la propia maternidad de la protagonista. Justamente desde el nombre de la protagonista del filme, Romina, se marca un tono completamente autoreferencial.

Es más, en diversas situaciones donde Romina Paula se filma con su madre y su hija, “DE NUEVO, OTRA VEZ” intenta borrar completamente los límites entre la ficción y el registro documental.

Al igual que fuera de la pantalla, esta Romina ha pasado los cuarenta, está completamente en crisis, alejada del padre de su hijo y con una marcada imposibilidad de tomar alguna decisión.

Paralizada, dubitativa, aturdida por su propio conflicto, vuelve a la casa natal para intentar encontrar algunos momentos de sosiego. Sin embargo, parece que justamente el volver a la casa de su madre la vuelve a su rol de hija y comienza automáticamente a reflexionar sobre su lugar como madre (ese amor que despierta su hijo en ella, que no logra comprenderse por completo sólo con la razón), el vínculo con su madre, la reconstrucción de un pasado y de los propios recuerdos.

Luego de una extensa trayectoria como dramaturga y actriz teatral, conocida también por sus trabajos cinematográficos en “El Estudiante”, “Medianeras” pero por sobre todo como una de las actrices referentes del cine de Matías Piñeiro (“Viola” “Todos

Romina Paula se lanza ahora detrás de la cámara en su Opera Prima -en donde también es la protagonista- con “DE NUEVO, OTRA VEZ”. En una primera capa, pareciera que intenta construir un relato sobre la “famosa” crisis de los 40, evitando caer en los transitados lugares comunes y lo ya dicho por otros autores.

Rearma entonces la historia a través de un relato intimista, personal, con marcadas referencias autobiográficas y con diversos disparadores que le permiten cuestionarse no solo el conflicto relativo a una edad sino que también se cuestiona el lugar de la maternidad, su historia familiar, su sexualidad: en definitiva, una película que intenta construir una historia sobre el verdadero deseo y la búsqueda interior en un punto de inflexión que parece ser un momento de definiciones.

Romina Paula nutre a su personaje de sus propias vivencias –aun corriendo el riesgo de caer una y otra vez en un discurso demasiado autoreferencial y no romper el narcisismo de su propio espejo- y su relato cambia y gana fuerza en los momentos de interacción con su madre y en el interesante triángulo que se plantea entre abuela-madre-hijo/nieto.

En esa nueva forma de ver el entramado familiar le permitirá redescubrir los lazos familiares y en estas escenas está indudablemente el punto fuerte del filme.

Junto con su amiga (un personaje simpático y desprejuiciado a cargo de Mariana Chaud) reflexionará sobre los desengaños amorosos al mismo tiempo que explora un territorio que le es tan ajeno como novedoso y la empieza a pensar seriamente en el futuro de su pareja que sobrevuela todo el relato, que hoy por hoy, le representa una fuerte incertidumbre.

Si bien los diálogos en su mayor parte están construidos con naturalidad y precisión, hay un excesivo uso de la voz en off (correcto en su planteo inicial pero sobreabundante cuando vuelve a explicar lo que estamos viendo en pantalla) y en esos momentos reflexivos, Paula utiliza textos y pensamientos que quizás pueden funcionar en un texto literario, mucho mejor que cinematográficamente.

En ese sentido, algunos diálogos suenan impostados y algo ajenos a la frescura de los personajes y atentan contra la fluidez de esta Opera Prima que bucea en el pasado para construir el futuro de este personaje, casi doble de su propia creadora.

En el elenco se lucen Esteban Bigliardi como el papá de su hijo, la ya mencionada Chaud muy espontánea y divertida en su papel pero los que mejor se adaptan a la propuesta y le permiten un mejor lucimiento son su madre y su hijo en la vida real (Monica Rank y Ramón Cohen, brillantes).

Paula elige entonces reflexionar sobre conflictos propios –no solo de su edad sino también de su clase social y de su nivel económico, de conflictos “burgueses” podríamos decir-, moviéndose en territorios conocidos, que les permiten narrar desde un sentido de pertenencia.

Y a pesar de contar la historia desde su propia vivencia y su alter-ego, un guion con múltiples disparadores, dispersa la atención y fragmenta el relato de forma tal que el vínculo con su madre y su hijo parece escindido del de su pareja, y del de su “redescubrimiento” sexual. Una ópera prima que indaga sobre el pasado de una manera interesante pero que en el presente no puede pararse tan firmemente y se pierde en los devaneos del pensamiento sin poner en imagen la potencia de los textos.

 

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