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“Dark Phoenix” (X-Men: Dark Phoenix): Una más y no jodemos más

Séptima entrega de la saga, y segunda adaptación de esta historia, "X-Men: Dark Phoenix", de Simon Kinberg, tenía potencial para terminar la historia en un punto alto; pero flaquea ante un aparente desgano en cada uno de sus ingredientes. A "X-Men" (2000) se le debe haberle dado un nuevo impulso a las películas de superhéroes luego de los magros resultados de varios films en los ’90 como "Batman & Robin", "Steal", "Spawn", y "Blade".

Con aquella película de Bryan Singer, se empezó a considerar que las películas de superhéroes podían tener un arco dramático, y personajes tan desarrollados, como cualquier otra película.

A partir de entonces, los X-Men, aunque fueron superados en recaudación, se aseguraron un lugar de calidad, de ser una franquicia por fuera de la rencilla Marvel vs DC (aunque el comic es de Marvel, las películas, son – o era frente a los nuevos acontecimientos – de Fox), y elevarse como películas que siempre ofrecían un poco más (hablamos del tronco principal, no de los pueriles primeros dos spin off de Wolverine).

En la última "X-Men: Apocalisis", ya se notaba alguna tendencia por entregar una película más simple y similar a lo que otras franquicias proponían. Esta sensación se confirma con "Dark Phoenix", a lo cual le suma unos cuantos problemas más.

Ya es sabido la mala reputación que tiene cuando un film es anunciado y cancelado repetidas veces. Los rumores crecen, las malas lenguas hablan, la cosa empieza a oler mal, y sinceramente, la mayoría de las veces, esos rumores se confirman. "X-Men: Dark Phoenix" fue anunciada a mediados de 2016, se fue retrasando, se la anunció para noviembre del año pasado, se la volvió a pasar para febrero, y finalmente se estrena ahora en junio; y no, no es la excepción.

Noticias sobre retomas, cambios en el guion, remplazos, convulsión en el elenco. "X- Men; Dark Phoenix" se siente una película ensamblada, hecha a las apuradas, y sobre todo, con desgano en todo sentido ¿Es casual que se estrene en medio de la venta de Fox a Disney lo cual anunciaría un fin para esta saga tal como la conocemos para posiblemente unirse a Marvel como reboot?

La historia de la saga de comics Dark Phoenix (uno de los arcos más populares de X-Men) ya fue llevada al cine en la tercera película de la franquicia, "X-Men: Batalla Final", la cual hay consenso de ser la peor – siempre hablando del tronco principal – . Se suponía que no había que esforzarse demasiado para superar aquella decepcionante experiencia de Brett Ratner, y no, no lo logra.

Veamos por qué.

Aunque ya la conocemos de entregas anteriores, en el inicio se nos presenta a Jean Gray (Sophie Turner), la mutante más poderosa, con una capacidad cerebral inclusive superior a la de Xavier (James McAvoy). En el pasado, Jean provocó ¿accidentalmente? la muerte de su madre, y fue Xavier quien la rescató bloqueando aquellos recuerdos de su mente, y de alguna forma, protegiéndola de su propio poder.

Es 1992, los X-Men deben asistir a una misión espacial, las cosas no salen como lo esperado, y una nebulosa cósmica complica los planes. Intentando salvar a los astronautas y a sus compañeros, Jean contiene aquella nebulosa, que de alguna forma penetra en su cuerpo, la sobreexige, y libera aquellas barreras que Xavier había creado en su mente.

Primero, Jean se siente liberada, enérgica, pero nuevos acontecimientos convertirán esa energía en pura ira y rabia, algo que no podrá controlar y hará que emerja Phoenix.

Esta liberación negativa tiene que ver con la llegada de unas entidades alienígenas que vieron extinguido su planeta por aquella nebulosa, y llegan a la Tierra para apoderarse de ella aniquilando a los humanos.

Para eso, querrán controlar a Jean Gray/Phoenix influenciándola. Phoenix tiene un impulso liberador de destrucción, y no se frena ante ninguno de sus compañeros, a los cuales liquidará de ser necesario. Punto a favor, el argumento es más sencillo y menos denso que la ensalada pesada de Batalla final. Aquel film pecaba de poner demasiadas cosas en poco tiempo, haciendo que nada se desarrolle y todo quede entre casi inentendible, y una maratón de muertes de X-Men. 

"Dark Phoenix" es más concreta, pero tiene otras dificultades.

Las entidades alienígenas, que toman cuerpo en Jessica Chastain, Ato Essandoh, y otros más que ni siquiera hablan; nunca se integran a la película, y su existencia no se justifica. Tal como sucedía hace algunas semanas en "Brightburn", estos aliens solo cumplen la función de darle un innecesario justificativo externo a la transformación de Jean Gray en Phoenix, cuando en verdad, todo debió ser algo interno para generar un verdadero peso dramático.

Ni que hablar en que la composición de Chastain en plan niña albina de Village of the Damned/publicidad de perfume fino/Sr. Burns “les traigo paz”/Mantis de "Guardianes de la Galaxia", es bastante insípida, generando más risas que amenaza.

La historia es sencilla, y parece avanzar como tramos sueltos, un guion emparchado al que le faltan partes, o le sobran varias apariciones. Las escenas de batalla, con una última interminable, no son de los más logradas y se estiran sin sentido.

Mucha bala para algo que desde el segundo uno se nota que las balas no le hacen absolutamente nada. El elenco de la nueva generación está, pero no se nota el esfuerzo en ninguno. Parecieran que están obligados por contrato a hacerla, y no hay reales intenciones de lograr algo.

En especial, Jennifer Lawrence y Michael Fassbender, parecieran no ver la hora de salirse de esto; justamente los dos actores que habían expresado el deseo de retirarse de la franquicia antes de esta película. A Sophie Turner cargar con el peso protagónico de esta entrega le cuesta, no es famosa por ser una gran actriz.

Del elenco original de las primeras tres, ni noticia, es más, presenta algunas incongruencias respecto a aquellas y a lo presentado en "Días del futuro pasado" y "Apocalipsis". El debutante en la dirección Simon Kinberg hace poco, se pone en piloto automático, y entrega una película correcta y menor. No aprovecha el gancho de habituarse en los ’90, y no saca provecho del carisma de ninguno de los personajes, pero tampoco explota la vena dramática.

Un pseudo videoclip musical en una de las escenas trascendentales de la película, habla de la extrañeza en la que se ve envuelta la realización de esta película. "X-Men: Dark Phoenix" no es un film de errores insalvables, había algo prometedor en el proyecto.

Su gran problema es que es aburrida, su duración de menos de dos horas se hace muy pesada, y no llega al nivel de relevancia dentro de la franquicia que esta historia debía tener. Se ve, no se la pasa horrible, pero se olvida pronto, muy pronto.

 

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