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“Recreo”: Juego de parejas

Historia de amigos y matrimonios, "Recreo", de Hernán Guerschuny y Jazmín Stuart, intenta un retrato generacional con una mirada bastante particular. Andrea y Leo (Carla Peterson y Fernán Mirás) son un matrimonio afianzado con un adolescente, o preadolescente, que deciden, durante un fin de semana largo, ser los anfitriones de una reunión de matrimonios amigos en su casa de campo.

Lupe (Jazmín Stuart) y Mariano (Juán Minujín) son lo primeros en llegar, ellos tienen un bebé, y se nota de entrada que hay un quiebre entre ellos. Completan el cuadro Sol (Pilar Gamboa) y Nacho (Martín Slipak) con sus respectivos hijos.

Una parea algo despareja. Tres matrimonios, seis adultos y un puñado de chicos son los que mueven las fichas en "Recreo", tercer film de Hernán Guerschuny e igual para Jazmín Stuart, quienes también se encargaron del guion. Los films con reuniones de parejas no son ninguna novedad, hasta podría decirse que tienen reglas propias. Reglas que Recreo cumple todas como si fuese un escrito sagrado.

El ambiente, esta casa de fin de semana rodeada por un campo en el que se realizan prácticas de globo aerostático, será fundamental para crear el clima necesario para la historia. Recreo se propone como un film generacional. Más allá de que las edades de sus protagonistas no sean todas iguales, el film los equipara, se trata de gente entre el ocaso de los 30 y los 40, con una vida establecida, y una rutina que los atrapa, cada uno de una manera diferente.

Guerschuny y Stuart creen hablarle a la misma generación a la que pertenecen ellos y sus personajes.

La propuesta intenta ser una suerte de espejo para el espectador, y aquí encontramos el primer elemento llamativo. Los tres matrimonios pertenecen a una clase social especial, con códigos propios, y estilos de vida puntuales; una clase media, o media alta acomodada, para los que, problemas que pueden resultar cotidianos para un sector popular, aquí son ajenos.

Esto no sería un dato relevante si la estructura de "Recreo" lo asumiera y no creyese e realidad estar hablándole a un público indiscriminado. Con dos films anteriores, El crítico y Una noche de amor, el cine de Guerschuny ya parece tener un estilo bien afianzado.

Sus personajes bordean la intelectualidad, viven una vida cuasi idílica, y afrontan problemas más bien superfluos llevados a un nivel de máxima trascendencia para la vida. Algo similar al cine de Ariel Winograd, pero sin el costado ameno y popular de las comedias familiares del director de Sin hijos. Por su parte, Jaszmín Stuart había demostrado en sus anteriores Desmadre y Pistas para volver a casa una sensibilidad para crear personajes delicados y bien delineados.

Características de las que "Recreo" carece. Claramente, Guerschuny ganó la mano tanto en el guion como en la puesta en dirección; se siente mucho más un film de este. 

Por supuesto, cada matrimonio presenta conflictos particulares, todos en ebullición para que es fin de semana largo finalmente hiervan. Andrea y Leo están siempre sonrientes ante los demás, se hacen miraditas, se tocan, también se presentan como buenos padres.

Sin embargo, ella está obsesionada con su físico, no conoce tanto a su hijo como cree; y él tiene una repentina fascinación por la caza de animales exóticos. Ah, como dato, ellos parecen ser también bastante abiertos sexualmente. Lupe y Mariano son los del conflicto más a flor de piel.

Ella está agobiada con su bebé, sabe que tiene que dejar de consumir marihuana mientras amanta, pero bueno. Él la menosprecia, es capáz de decirle todo lo que piensa de ella delante de todos, y permanentemente se ubica en un pedestal de superioridad. Ya no funcionan como pareja. Sol no tiene buenas experiencias para contar sobre maternidad, está algo relegada, y es más bien conservadora.

Todo lo contrario de Nacho, el más fashionista de todos, el tipo que se cree que la tiene larga y que no se asume aún como padre. Ah, entre Nacho y Lupe puede o no haber algo. ¿Y los hijos? Hacen rancho aparte, viven sus experiencias y sus conflictos propios pero deudores de la relación que tienen con sus padres.

"Recreo" pudo ser una propuesta amena y pasatista sino estaría presentada con una pátina de profundidad e intelectualidad psicoanalizada que en verdad no posee más allá de la cáscara. Algunos de los conflictos o “tabúes” que presenta como fogosos, son más bien retrógrados o hasta arcaicos.

Hablar de tríos sexuales, del consumo de marihuana, vegetarianismo, de abortos, e infidalidades, todo como si fuese algo provocador, cuando en verdad son conflictos que el cine ya presenta desde hace muchas décadas, y la sociedad hasta parece haber superado, por lo menos en el grado en el que acá son presentados. Los personajes tanto adultos como niños, jamás escapan del corset del cliché, y hasta son capaces de espetar con palabras “fuertes” lo que ya está más que claro en los hechos.

Los chicos son llevados a un grado en el que parecen haber estado leyendo libros de filosofía en lugar de cualquier otra actividad que pueda hacer un niño.

Hay una fuerte inverosimilitud en el grado en el que se intenta decir que los niños son más adultos que sus padres. Este trazado grueso en los personajes, hace que más de una vez nos resulten irritantes, y nunca podamos empatizar con ellos y lo que les sucede. No hay un vuelo dramático, no hay grandes momentos de gracia, todo sobrevuela la profunda superficialidad.

El conjunto actoral se sobrepone a puro talento de lo esquemático de sus personajes, pero ninguno entrega actuaciones que superen la media de su carrera. Los niños sí, no logran transmitir la naturalidad necesaria.

Filmada como si fuese una larga publicidad para acrecentar su superficialidad, y con un vuelo narrativo más bien corto, "Recreo" pareciera haber tenido más aspiraciones que los resultados conseguidos. Se extraña el carisma que Stuart consiguió en sus anteriores trabajos como realizadora.

Ultima actualización (Miércoles 07 de Febrero de 2018 22:13)

 

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